Ana María Fernández, quien trabajaba en Control de la Ciudad, denunció que de 300 agentes sólo quedaban 25 en el momento de la tragedia. Y que el sector "no contaba con los recursos suficientes". Es la única de los imputados que decidió dar su testimonio.

La ex funcionaria porteña Ana María Fernández declaró contra Fabiana Fiszbin, ex titular del área de Control y Gestión del gobierno porteño, en el marco del juicio oral por la tragedia de Cromañón. Fernández relató de qué manera el área de inspecciones del gobierno porteño pasó de 300 a 25 inspectores, cómo sumó funciones y redujo así sus posibilidades operativas para controlar los locales nocturnos.

"Fiszbin sabía que la UPI (la Unidad Polivalente de Inspecciones, en la que Fernández trabajaba) no contaba con los recursos suficientes", disparó. La ex funcionaria describió así un virtual desmantelamiento del área encargada de controlar 200 mil locales comerciales con una dotación de personal que pasó de 500 agentes a 25, y que alcanzó su número máximo de inspectores a mediados de 2004. Ese año contaron con 76 agentes, pero no tuvieron un sistema informático de seguimiento de las inspecciones ni presupuesto para funcionamiento.

Fernández hizo hincapié en su tarea en la UPI y recordó que envió intimaciones a 160 locales bailables para que estos presentaran sus certificados de habilitación de bomberos, pero relató que sólo 53 lo hicieron. Entre ellos estaba Cromañón, que presentó la habilitación como "local bailable clase C" y el certificado de bomberos en junio de 2004. Fernández explicó que ante la escasa cantidad de inspectores debía "fijar prioridades" y se preguntó entonces si "se debía comenzar por los que habían contestado o por los que ni siquiera respondieron las intimaciones" para presentar la documentación sobre su habilitación.

La declaración de Fernández duró dos horas. En ese tiempo además mostró una nota que le había enviado a mediados de 2004 a Fiszbin en la que le advertía que tal y como estaba funcionando la UPI había una "limitación al control y las verificaciones" en los locales nocturnos. El cuadro se agravó -explicó- porque también debió asumir las inspecciones de los espectáculos deportivos y los shows musicales en estadios deportivos, lo que "afectó a las inspecciones a los locales bailables".

Pese a ello, reivindicó que su área trabajó sobre la denuncia del defensor del pueblo adjunto Atilio Alimena sobre irregularidades en locales nocturnos. "Fiszbin estaba al tanto de todo lo actuado en relación con la denuncia de Alimena", concluyó. En su relato Fernández también culpó Juan Carlos López (ex secretario de Seguridad porteño) y a Aníbal Ibarra, con quien dijo que "nunca" mantuvo un diálogo.

La ex funcionaria, asistida por el abogado Oscar Vignale, pidió un cuarto intermedio sobre el mediodía porque estaba "agotada", y posteriormente anunció que reanudará su exposición.
 

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