Vecinos de los barrios Las Malvinas (Refinería), Pichincha y de las vecinales Arroyito, Avellaneda y Parque de España instalaron un campamento el parque Scalabrini Ortiz para denunciar la contaminación ambiental que producen las cerealeras instaladas en la zona: Cargill y Servicios Portuarios. Aseguran que esas empresas “nos envenenan con agrotóxicos cancerígenos a través del aire y del agua” y acusa al intendente Miguel Lifschitz de haberles “clavado un puñal por la espalda” mediante el acuerdo firmado con Servicios Portuarios para que mantenga su actividad hasta fin de año.

“El 21 de junio de 2008 empezamos a respirar nuevamente aire contaminado con plaguicidas porque el señor intendente, Migue Lifschitz, autorizó a la Unidad 3 por medio de un «acuerdo leonino» a seguir funcionando”, señala un comunicado difundido por los vecinos casa por casa a través de un volante fotocopiado.
“Es decir que se permite que nos siga envenenando con agrotóxicos altamente cancerígenos a pesar de que la Corte Suprema de Justicia de la Nación falló a favor de la Municipalidad y de los vecinos de la ciudad, para que esta cerealera asesina dejara de funcionar”, continúa el volante.
 

Se trata de una vieja pelea de los habitantes de Las Malvinas para la erradicación de la planta de Servicios Portuarios, ubicada en avenida de la Costa entre el parque Sunchales y avenida Francia.
 

El municipio no consiguió llegar a un acuerdo con la firma y recurrió a la Justicia, hasta que la Corte Suprema nacional falló a favor de la Intendencia, estableciendo que la empresa exportadora de cereales debía abandonar el lugar, una antigua zona portuaria que ahora quedó enclavada en medio de un parque público.
 

A pesar de esa sentencia judicial, la Municipalidad firmó un convenio con Servicios Portuarios –incluso luego de haberla clausurado– para que continúe con sus tareas hasta diciembre de este año. Es decir, para que siga contaminando, pero con autorización.
Encima, acordó con los empresarios la construcción de nuevas torres de departamentos donde actualmente están los silos de acopio de cereal. De esa manera, la empresa se reconvirtió de exportadora de granos a desarroladora inmobiliaria, un negocio fenomenal en una zona exclusiva frente al río Paraná.
 

Los vecinos montaron en avenida Francia y rotonda Gualberto Venecia (parque Scalabrini Ortiz), una Carpa de la Vida donde exhiben el Mapa de la Muerte. Porque, además de denunciar a Servicios Portuarios, aseguran que los pobladores también sufren la contaminación de la planta de Cargill ubicada en Iriondo y Salta.
“Lifschitz tiene los resultados de los análisis de aire y de sangre de más de 350 vecinos de Rosario que dieron positivo por la gran cantidad de plaguicidas altamente cancerígenos en sangre”, acusan los vecinos.
“Nunca pensamos que nuestro intendente nos traicionaría «transando» con estos empresarios”, denuncian a través del volante. Y señalan que creen que “es la hora de unirnos todos los vecinos de la ciudad, estudiantes, organizaciones civiles y movimientos sociales porque este veneno nos afecta a todos los rosarinos”.
 

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