Dreyfus, donde la “crisis” pasa por alto.
Dreyfus, donde la “crisis” pasa por alto.

Las cerealeras y aceiteras ubicadas en el cordón industrial del Gran Rosario se mostraron reticentes a otorgar incrementos salariales pese a que el gasto laboral representa menos del uno por ciento de sus ganancias, que siguen siendo envidiables.

El dato se desprende de los propios balances presentados por las empresas en los últimos años. Recién cambiaron sus posturas cuando los trabajadores realizaron medidas de fuerza con paralización total de la producción. Así, en algunas firmas otorgaron subas salariales cercanas a los 900 pesos. En otras, continúan las negociaciones. Estas empresas son verdaderos actores de peso en el modelo sojero multinacional y, a la vez, son las grandes ausentes en la discusión sobre los derechos de exportación (retenciones) a los granos. Más aún, estos monstruos del agronegocio nunca se plegaron al lock out de las patronales ruralistas ni participaron de los cortes de rutas.

El conflicto en Dreyfus (LDC Argentina SA) de dos semanas atrás puso de relieve esta tensión. Primero, directivos de la cerealera radicada en General Lagos rechazaron la demanda de suba salarial solicitada por empleados nucleados en el Sindicato de Aceiteros de Rosario y las negociaciones se cortaron intempestivamente. La respuesta de los trabajadores no demoró en llegar. Después de un bloqueo a las puertas de ingreso que paralizó la planta de almacenaje y producción de cereales y oleaginosas, la empresa cedió y los empleados aceiteros se alzaron con aumento de más de 800 pesos para todas las categorías, llevando el sueldo básico a 2.900 pesos y a 4.600 para la categoría más alta, contando los adicionales pero no la antigüedad.

Esta situación muestra otra faceta del complejo cuadro laboral frente a la crisis capitalista que estalla en potencias mundiales y se propaga por estas pampas. Si bien el aumento para los empleados de Dreyfus parece razonable en un contexto de conflictividad en el ámbito del trabajo, lo cierto es que los niveles salariales de los aceiteros tienen un impacto mínimo en las ganancias que obtienen estos gigantes agroexportadores, donde la “crisis” queda al margen.

Un informe realizado por la Red de Economía Política, a cargo del docente Sergio Arelovich, da cuenta del fabuloso crecimiento en la rentabilidad obtenido por Dreyfus desde 2003, con una caída significativa del peso de salarios sobre la facturación anual. En 2007, de acuerdo al trabajo de investigación realizado para el sindicato aceitero, LDC Argentina facturó –sin descontar los derechos de exportación– 11.500 millones de pesos en concepto de ventas tanto al mercado interno como externo.

“En función de los márgenes declarados por las exportadoras surge claramente que el peso significativo de los derechos de exportación ha recaído en el resto de la cadena productiva. Por ejemplo, para el año 2007, de cada 100 pesos de derechos de exportación depositados por la empresa en la Administración Federal de Ingresos Públicos (Afip), sólo 2,70 pesos fueron absorbidos por la exportadora y los 97,30 restantes por el productor”, detalla el informe.

“Se hace evidente que cualquier incremento salarial en el área productiva –por significativo que sea– no provocaría ningún cambio en las condiciones de funcionamiento, dado el escaso peso que la masa salarial posee”, destaca el documento que examina los balances de la multinacional francesa antes del conflicto por la resolución 125 que proponía retenciones móviles.

En cuanto a los salarios de producción devengados en porcentajes de ventas brutas totales, es decir lo que gastó la empresa en concepto de masa salarial en 2007, representó apenas el 0,21 por ciento de la facturación total. Entre 2006 y 2007, se precisa en el trabajo coordinado por el economista Arelovich, la caída de la incidencia salarial de producción fue del 34,38 por ciento, lo cual reduce la participación a niveles levemente superiores a los bajos números de 2005 (0,18 por ciento).

“La ganancia real sigue en ascenso, no sólo fruto del incremento de la facturación y productividad, sino también por operaciones financieras y de futuro, tal como la propia empresa declara en este tipo de operaciones. Dreyfus declara haber triplicado la ganancia de 2006 a 2007, año este último que registra un guarismo de 155 millones de pesos, contra los 49 millones del año inmediato anterior”, se puede leer en el documento estadístico.

La misma situación se da en Cargill (Villa Gobernador Gálvez), donde hubo cuatro despidos y un paro de los trabajadores obligó a la empresa a reincorporarlos. También en Molinos Río de la Plata (Uriburu al 3300) y en Terminal 6 (Puerto General San Martín), controlada por Bunge y AGD. Dirigentes sindicales de los aceiteros, tanto de Rosario como del departamento San Lorenzo, vienen negociando aumentos salariales con estas empresas por separado en la sede local del Ministerio de Trabajo. En todos los casos el gasto laboral ronda el 0,5 por ciento de la facturación total.

Ganancias bien aceitosas

Los grandes exportadores del país, aceiteras y cerealeras justamente, están liderados por Cargill, Bunge Argentina, Dreyfus, Aceitera General Deheza (AGD), Vicentín y Nidera. Las tres primeras son de capitales internacionales, las otras juegan de local. Todas están radicadas en el Gran Rosario, con puertos de cabotaje y logística que les garantizan una marcada participación en el comercio exterior vía río Paraná. En 2007 estas empresas exportaron por un total de 14 mil millones de dólares, el 28,4 por ciento de las exportaciones totales del país, según números dados a conocer por Miguel Teubal, investigador del Conicet. La Secretaría de Agricultura de la Nación también aportó información en este sentido: los ingresos por exportaciones del sector rural pasaron de 10.124 millones de dólares en 2003 a 25.397 millones en 2008: una suba de casi el 150 por ciento.

Cabe recordar que la Afip le inició una demanda a las cerealeras por 1.700 millones de dólares bajo el cargo de defraudación al fisco, en relación a las declaraciones juradas de las exportaciones a futuro realizadas a comienzos de 2008.

Estas mismas empresas publicaron semanas atrás una solicitada en los medios –a la que adhirió la Federación Agraria– rechazando la supuesta participación del Estado en el comercio de granos a fin de intervenir en el mercado y regular su funcionamiento.

A vos Louisito no te va tan mal

En su página web, la multinacional francesa detalla sus negocios en el país. El Grupo Louis Dreyfus está radicado en Argentina desde 1925, dedicándose principalmente a la comercialización y procesamiento de commodities agrícolas a través de su subsidiaria LDC Argentina SA. Es uno de los procesadores y exportadores de soja más importantes del país. En 2008 comenzó a operar la primera planta de producción de biodiesel dentro del complejo de General Lagos, una de las plantas de molienda de oleaginosas más grandes del mundo y una de las mejor equipadas tecnológicamente. La capacidad de molienda de esa planta es de 12 mil toneladas por día.

Este año el grupo construyo un complejo de elevación y almacenaje de granos, molienda de soja y girasol y la instalación de una planta de biodiesel en Bahía Blanca, provincia de Buenos Aires, con una inversión de 40 millones de dólares.
Dreyfus opera en más de 50 países y su facturación anual total es de 20 mil millones de dólares. También tienen activa participación en el mercado de energía. Es principal actor en el mercado marítimo y uno de los mayores transportistas de mercaderías a granel. Desde 2003 a la fecha, LDC ha invertido en la Argentina y la hidrovía Paraná/Paraguay 220 millones de dólares.

(Parte de esta nota se publica en la edición del 20 de abril del diario El Ciudadano)

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