El 19 de junio los indignados convocan a marchar en todo Europa.
El 19 de junio los indignados convocan a marchar en todo Europa.

Más de veinte días llevan los indignados en las plazas de España. El movimiento llamado 15-M, por la fecha en que fue convocada la manifestación que reclama Democracia Real ‒por la asociación del mismo nombre‒, derivó en una acampada multitudinaria y por tiempo indefinido con epicentro en Sol, Madrid y en la Plaza de Catalunya de Barcelona.

El acampe resiste el paso de los días mientras el debate se centra en no abandonar las plazas hasta que los auto-convocados consigan resolver, el principal dilema que se les plantea luego de dar el paso y trasladar su rabia del mundo cibernético al mundo analógico, que no es otro que como conseguir capitalizar y darle continuidad a la movilización de miles de personas y a la irrupción en el debate político de los apartados por el sistema que lleva expulsando trabajadores desde por lo menos el año 2007.

Cuando el escándalo de los bonos basura y las hipotecas sub-prime comenzaba a traspasar sus problemas desde el mundo especulativo de los mercados al real de la gente de la calle, que extrañamente necesita de un empleo para vivir. El mensaje de los sabios economistas era que la crisis duraría por lo menos un año y desde el gobierno de Rodríguez Zapatero ni siquiera se reconocía la situación.

Sin embargo, ya han pasado casi cuatro años y la indignación que muchos sentían y se preguntaban cuando se haría presente, ha tomado por sorpresa a las instituciones empezando por los partidos políticos y los grandes medios de comunicación. Los primeros días sus analistas se empeñaban por aclarar que esto era una simple rabieta juvenil que no duraría dos días y ahora tratan de desentrañar sus motivaciones.

Hoy esa rabia que se mostraba en foros y comentarios de los periódicos, se ha hecho visible y ha tomado la calle. Enarbolando sus principales propuestas. En primer lugar, la reforma de la ley electoral para pedir sobre todo listas abiertas y mayor transparencia en cuanto a la financiación de los partidos, y además el endurecimiento de las penas por corrupción; acabar con los privilegios de los banqueros; regular los movimientos especulativos y mejorar la calidad de la educación pública entre otros. Los reclamos quedan gráficamente expuestos en los carteles que adornan las plazas como el que dice “No hay pan para tanto CHORIZO” o aquella otra “Tenía que empezar en algún lugar tenía que empezar en algún momento que mejor lugar que este que mejor momento que ahora”.

Queda por ver la evolución que tomen los acontecimientos de la llamada "Sapanishrevolution".  Si los acampados consiguen darle continuidad y contenido a su acción o si por el contrario su grito de rabia se diluye con el paso del tiempo.

La fórmula que parece tener más consenso a la hora de pensar en el fin de la acampada es continuar con la movilización de los barrios donde ya se vienen realizando asambleas multitudinarias. En principio para el día 19 de junio los acampados españoles tratarán en contagiar al resto de Europa convocando marchas en todo el continente una semana antes de la firma del pacto del Euro que entre otras medidas significarà para los paises de la Euro zona comprometerse en, aumentos en la edad de jubilación, privatización del sector publico y recortes de derechos a trabajadores.

(*) Especial para Redacción Rosario. Tomás Labrador es un periodista rosarino que reside en Barcelona desde hace varios años.

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