Lidia Papaleo

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Lidia Papaleo
"Me pegaban, escupían, torturaban y eyaculaban encima, pero preferiría englobar esto en maltrato"

Lidia Papaleo, viuda del propietario de Papel Prensa, David Gravier, y el ex vicepresidente de la empresa, Rafael Ianover, declararon en el juicio que se sigue a una veintena de represores por delitos cometidos en centros clandestino del Circuito Camps.

«Héctor Magnetto, me amenazó a mí y a mi hija, recuerdo su mirada, y me dijo que debía vender Papel Prensa porque no había otra opción», relató Papaleo las amenazas que en 1976 le efectu ó Héctor Magnetto para obligarla a vender Papel Prensa y tras asegurar que nunca olvidará su mirada intimidatoria, aseguró que «no había opción a que no vendiera Papel Prensa».

«En el edificio del Diario La Nación, Magnetto me amenazó a mí y a mi hija (María Sol Graiver); me dijo que no había opción que (no fuera) vender Papel Prensa o perdíamos la vida mi hija y yo», dijo la viuda de David Graiver.

Papaleo precisó que en ese momento su hija tenía dos años y medio y no pudo continuar porque su voz se quebró.

La mujer comenzó recordando que su esposo, David Graiver, murió «en un accidente provocado» el 7 de agosto de 1976, cuando ella y la niña se encontraban en México.

«Regresamos a la Argentina el 6 de septiembre de 1976, y a partir de ahí, recibimos amenazas individuales y en grupo, telefónicas y personales, de todo tipo, donde nos decían que teníamos que vender Papel Prensa y que teníamos que vender las empresas a personas argentinas y que no fueran judías».

La heredera de Papel Prensa comenzó así a relatar la apropiación de la empresa, sufrida durante la última dictadura cívico militar, al declarar en el juicio que se sigue por los delitos cometidos en centro clandestino Puesto Vasco, donde estuvo detenida.

La viuda recordó que un mes y medio antes de morir su esposo, un amigo mexicano, Gabriel Alarcón, le dijo: «David, debes vender Papel Prensa porque te va a costar la vida».

«Yo no sabía qué era Papel Prensa, y esa noche le pregunté (a David Graiver) por esas palabras y me tranquilizó diciéndome que Alarcón pensaba que en Argentina las cosas se manejaban como en México», relató.

Explicó también, la testigo que «cuando fui al velatorio de la mujer de (Francisco) Manrique, que murió de un ataque de asma, él también me aconsejó que vendiera Papel Prensa cuanto antes».

Finalmente relató lo ocurrido la noche del 2 de noviembre de 1976, cuando es citada a las oficinas del diario La Nación, junto a los padres y el hermano de David Graiver.

«Era un salón grande, por un lado estaban los padres de David; por otro lado, Isidoro; unos estaban reunidos con Bartolomé Mitre y otros con Campos Carlés, no recuerdo bien; y yo estaba en otro lado con Magnetto».

«Recuerdo sus amenazas -continúo Papaleo- a mí y a mi hija, recuerdo su mirada, decía que debíamos firmar o perdíamos la vida mi hija o yo, eran amenazas de muerte» y agregó que por esas amenazas «no había opción a que no se vendiera Papel Prensa».

La viuda de David Graiver contó que luego de firmar, habla con «un señor de Clarín, un abogado de apellido Sofovich» que le dijo que Clarín «había pasado a manos de la señora Ernestina de Noble y me aconsejó que me fuera del país ese mismo día».

Precisó quien fue obligada a vender que Gainza Paz «fue el intermediario, el que trajo a los tres diarios compradores de Papel Prensa».

«Me dijeron que me fuera al Puerto, que ni siquiera regresara a mi casa, que encargara a alguien que me lleve las cosas, que no volviera más a mi casa y me fuera del país», agregó Papaleo.

En marzo de 1977 es detenido ilegalmente Juan Graiver, padre de David y el 14 de marzo de ese año, es detenida ella y trasladada al centro clandestino conocida como Puesto Vasco, donde sufrió torturas.

«Desde el primer día que llegué a Puesto Vasco me torturaron y maltrataron más que a nadie», recordó la viuda.

Aseguró que «me pegaban, escupían, torturaban y eyaculaban encima, pero preferiría englobar esto en maltrato y no dar más detalles».

El Tribunal Oral Federal 1 de La Plata, presidido por Carlos Rozanski, propuso a Papaleo permitirle declarar estos maltratos con la sala sin público ni medios de comunicación.

En Puesto Vasco la mujer estuvo detenida hasta el 7 de abril de ese año, pasando luego por otros centros de detención hasta que fue puesta a disposición del Poder Ejecutivo Nacional y juzgada por un consejo de guerra, recuperando la libertad a mediados de 1982.

La víctima contó que en una oportunidad fue sacada de Puesto Vasco para que vendiera las acciones del diario La Opinión, las que estaban guardadas en la casa de una familia amiga de apellido Sajer, que, tras retirar el sobre, fue saqueada.

Papaleo identificó a dos de sus torturadores como Norberto Cozzani y otro de apellido Rojas, precisando que este último tenía un perfil más contemporizador mientras que Cozzani era el violento.

También, recordó la víctima que compartió cautiverio con varias personas que trabajaban en las empresas de su esposo, como «Silvia Fanjul y Lidia Angarola, con un contador de apellido Bogani, un abogado, y un señor de apellido Tur».

«Me amputaron seis años de vida y seis años de la vida de mi hija», aseguró emocionada Lidia Papaleo en alusión a los años que estuvo presa, ya que recuperó la libertad el 24 de julio de 1982.

Luego, quien fue vicepresidente de Papel Prensa al momento que se realizó la venta, Rafael Ianover, ratificó que cedió las acciones de esa empresa durante la dictadura cívico militar.

“El 2 de noviembre de 1977 me hicieron ceder las acciones de Papel Prensa en una oficina del diario La Nación en la calle Florida. Firmé la cesión sin haber leído el convenio porque estaba aterrorizado”, explicó Ianover.

Sostuvo el testigo que “en ese momento, yo ignoraba que en otras dependencias de La Nación había miembros de la familia Graiver” y dijo que “era una estrategia para presionarlos a ellos”.

Ianover volvió a afirmar que todas sus negociaciones para ceder las acciones por Papel Prensa fueron con Patricio Peralta Ramos y que éste le juró que “a cambio, no le harían nada ni a él ni a su familia”.

Prosiguió detallando que cedió las acciones a “un sello de goma llamado Papel cuyo capital era de doce mil pesos y detrás del cual estaban La Nación, La Razón y Clarín”.

“En realidad, los diarios nunca suscribieron las acciones de la firma Papel Prensa. Todos sabían que Papel estaba constituido por estos tres diarios”, afirmó Ianover.

Recordó el ex directivo de la empresa que “todo se hizo bajo una presión muy importante” y manifestó que “cuando estuve detenido, en 1977, representantes de Clarín y La Nación le ofrecieron a mi señora el pago de la cesión del paquete accionario”.

Además, relató que durante su cautiverio, se encontró dos veces con Lidia Papaleo. “Una vez, durante un oficio religioso en una alcaidía. La vi normal. Sé que luego la torturaron”, contó.

Precisó Ianover que en el Departamento de Policía “comíamos con los guardias porque no nos consideraban delincuentes sino presos políticos” y añadió que “el trato era cordial, creo que porque ellos entendían que todo fue una gran conspiración con el objeto de apoderarse ilícitamente del paquete accionario de Papel Prensa”.

A su vez, narró que estuvo 16 meses detenido y que, durante ese período, “observé algo que me preocupó mucho: muchos de los 23 detenidos del Departamento de Policía iban saliendo gradualmente y el único que no salía era yo”.

“Después comprendí que era una estrategia organizada por los tres diarios para poder inaugurar la nueva planta de Papel Prensa”, prosiguió y aseguró que “la familia Graiver y yo estábamos en la cárcel, de manera que nadie pudo oponerse a la inauguración o hacer una objeción sobre la transferencia del paquete accionario”.

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