Fleurs Noires, orquesta de tango femenino

 

Antes de sus actuaciones en Plataforma Lavardén y en el Auditorio Ciencias Económicas, la directora de la orquesta de tango femenino Fleurs Noires, la rosarina Andrea Marsili, describe su propuesta musical animada por un bouquet de bellas melodías.

Afincadas en París, la ciudad que les permite desplegar su música en distintos escenarios internacionales de occidente y oriente, las Fleurs Noires, el conjunto de tango contemporáneo formado por seis músicas francesas, cuatro argentinas –entre las que se cuenta a las rosarinas Carolina Poenitz (bandoneón) y Andrea Marsili (piano, dirección y composición)– y una inglesa, propone una renovación del género musical que nació en Argentina a partir de la composición propia de sus temas y de las características que le ofrece ser un grupo netamente femenino, así como de la fusión que se produce entre personas originarias de nuestras tierras con otras nacidas en las urbes europeas.

Tras un arduo comienzo en un ambiente machista, la Fleurs fueron apadrinadas por Gustavo Beytelmann, Juan José Mosalini y Tomás Gubich, los principales referentes de la música popular urbana en París, y desde entonces no paran de crecer. En 2007 presentaron su primer disco Fleurs Noires y en 2012 Salida de Emergencia editados por Milán Records que la distribuye en toda Europa, y Warner a nivel mundial. Fleurs Noires está realizando una gira por Argentina, en la que presenta su segundo trabajo, invitadas por el Mozarteum de San Juan y por el Festival de Tango Buenos Aires que se está llevando a cabo en estos momentos.

Además de presentarse en esos escenarios, las Fleurs Noires actuaron en San Pedro (provincia de Buenos Aires) y están preparando dos presentaciones en Rosario, el jueves 30 de agosto, a las 21.30, en Plataforma Lavardén (Mendoza y Sarmiento); y el viernes 31, a las 21, en el Auditorio de Ciencias Económicas (Maipú 1344). Antes de sus actuaciones, Marsili conversó con Redacción Rosario para anticipar su espectáculo, describir a su música y comentar el presente y futuro en la música ciudadana argentina, en la que ya están dejando huellas las mujeres.

–¿Cómo definirías la música que componen y tocan las Fleurs Noires?
–Tango contemporáneo con una estética y lenguaje propios con influencia de la música clásica y el jazz que se fusiona con una impronta de mujer. Este conjunto netamente femenino generó una inmensa amistad entre nosotras y eso nos permite tener una conexión muy íntima que se refleja en el momento en que estamos actuando. Por supuesto que eso transforma nuestra música. En San Pedro, viejos tangueros a los cuáles es muy complicado de convencer con nuevas propuestas, nos dijeron que nuestra música entra por sus oídos y por sus ojos. Pienso que la estética femenina y la emoción que genera ver músicos en vivo, da cuerpo a nuestra música.

–¿Es difícil componer y tocar tango después del trabajo de Astor Piazzolla?
–Astor abrió una puerta y es lo que nos permite hoy por hoy componer tangos nuevos. Para algunos es difícil componer después de él porque su influencia es tan grande que se complica, porque incluso existe el peligro de caer en la imitación. No creo que sea mi caso porque algunas de las influencias que tuve son distintas a las de Piazzolla y también la formación de este genial músico no son las mismas que tuve. Yo estuve siempre más pegada a lo académico de lo que él estuvo, la música contemporánea me marcó. En cambio, Piazzolla tomó mucho más del jazz que yo. Esto me permitió encontrar una estética propia y nunca necesité seguir de cerca el camino dejado por él. En cambio, sí me marcó su actitud de renovar el tango.

–¿Cómo está el tango en París?
–El público parisino es muy curioso y eso te invita a seguir componiendo, a seguir creando. En este momento hay muchas propuestas de tango-fusión, tango-contemporáneo, el tango moderno en diferentes formas, incluido el electrónico. Esto hace que haya un público importante que siga esta música. Sin contar el lazo importante entre Buenos Aires-París, algo que les hace sentir a los franceses dueños de este género.

–¿Es difícil que mujeres sean músicas de tango? ¿Cómo es esa relación?
–En un principio conformamos una orquesta de “minas” porque estábamos hartas de los comentarios machistas, como ser “qué buena izquierda que tenés, parecés un tipo”, y cosas por el estilo que pueden hacer una larguísima lista. Algo que se hacía permanente y era un mar de fondo. En nuestros comienzos, ciertos músicos de tango no venían a escucharnos porque si era algo hecho por mujeres, para ellos “seguro que no era bueno”. Hasta que Gustavo Beytelmann, Juan José Mosalini y Tomás Gubich, los principales popes del tango parisino, no nos levantaron el pulgar, muchos de ellos no aparecieron. Por aquel entonces, nuestros seguidores eran mayormente franceses… con menos prejuicios. Pero, con el tiempo las cosas fueron cambiando, hoy por hoy en el Conservatorio de Gennevilliers (en las afueras de París), hay más bandoneonistas mujeres que hombres.

–¿Cómo siguen?
–La gira nuestra continuará en La Paz (Entre Ríos) y tenemos prevista una última actuación en Buenos Aires. A nivel musical estoy terminando de componer el tercer disco que grabaremos en 2014, de lo que les puedo adelantar el título, Contragolpe.

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Un comentario

  1. Pepe Sibilla

    29/08/2012 en 16:28

    Un lujo para Rosario…
    Gracias por traer tanto arte y fuerza….

    Responder

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