Buena parte de la cosecha se esconde en silos bolsa. Foto: Télam.
Buena parte de la cosecha se esconde en silos bolsa. Foto: Télam.

Con el precio de la oleaginosa en baja, la persistencia en retener parte de la cosecha se explica en una estrategia de grandes productores para conseguir una suba del dólar que compense pérdidas. En un informe del Centro de Estudios Scalabrini Ortiz se calculó que el acopio del poroto representa entre 7 mil y 11 mil millones de dólares sin liquidar.

La restricción externa, es decir la falta de disponibilidad de dólares, es una cuestión estructural de la economía argentina. Pasada la convertibilidad, el problema se puso de relieve con la reactivación de la industria. Y hoy se ve agravado por la fuga de capitales, pago de deuda externa, un menor volumen de la balanza comercial, por la incertidumbre que domina a la economía mundial, pero, sobre todo, por comportamientos especulativos de sectores dominantes de la economía nacional que buscan forzar una nueva devaluación del peso para obtener ganancias sin mover un dedo. Es el caso de los grandes productores que retrasan la comercialización de la cosecha pasada, ya que la exportación de granos (soja) y sus derivados representa para el país la principal fuente de ingresos de billetes verdes.

El precio de la soja seguirá en retroceso tras la aparición de pronósticos favorables para las tareas de cosecha en las regiones productoras de Estados Unidos. En un contexto de baja en las cotizaciones internacionales del cultivo, de la maniobra especulativa de retener alrededor de la mitad de la cosecha récord de soja 2013/14 se deduce que se trata de una estrategia que busca contraer la oferta de dólares, presionar al mercado de cambios y generar un salto devaluatorio que les permita a los agroempresarios obtener una renta extraordinaria para compensar el deterioro de los ingresos debido a la caída de precios de las materias primas.

En un reciente informe titulado “Acopio de soja, especulación y presión devaluatoria” que difundió el Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (Ceso), los economistas Nicolás Zeolla y Ernesto Mattos estimaron por datos oficiales con base en los embarques, procesamiento de la industria aceitera y habilitación de registros de exportación (ROE), que todavía restaría por comercializar entre un 42 y un 52 por ciento de la cosecha de soja 2013/14, que en términos de divisas representa entre 7 mil y 11 mil millones de dólares.

“Las consecuencias del acopio no solamente afectan al mercado cambiario, sino también el resultado fiscal. Porque al evitar comercializar la cosecha y con ello liquidar las divisas de magnitud entre 7 mil a 11 mil millones de dólares se habrían podido cancelar las obligaciones (capital más intereses) de 2014 y 2015 que serán de 7.091 y 12.430 millones de dólares, respectivamente. Lo que evidencia que la voluntad individual de un sector económico está poniendo en peligro a la voluntad general”, se indicó en el documento de Ceso.

Con unos 55 millones de toneladas, la producción de soja en la campaña anterior marcó un récord para la zona agrícola del país. Según estimaciones del Ministerio de Agricultura de la Nación, el crecimiento con relación a la cosecha 2012/13 fue casi del 10 por ciento. La industrialización creció de 33 a 43 millones de toneladas y la exportación pasó de 6 a 10 millones de toneladas. La superficie destinada a la siembra de soja del ciclo 2014/15 se ubicaría entre 20,6 y 20,9 millones de hectáreas, por encima de los 20,2 millones implantadas en la temporada previa, según informó días atrás la Bolsa de Comercio de Rosario, y se estima que la futura cosecha de la oleaginosa rondaría las 57 millones de toneladas.

El informe de Ceso señaló que según datos del Fondo Federal Solidario (fondo donde se coparticipan las retenciones a la soja) para septiembre de 2014 la recaudación fue un 1,4 por ciento menor que el mismo período de 2013. Lo que significó que el acumulado para los primeros nueve meses de 2014 fue de 1.524 millones de dólares mientras que para el mismo lapso de 2013 fue de 1.546 millones.

De todos modos, los investigadores Zeolla y Mattos compararon en el trabajo que durante 2013 el promedio del tipo de cambio fue de 5,43 pesos por dólar mientras que para los primeros nueve meses de 2014, promedio, el tipo de cambio alcanzó 7,99 pesos por dólar. “Con una moneda 45 por ciento depreciada en comparación al año anterior, la decisión fue acopiar en momentos de caída de precios internacionales”, remarcaron.

De acuerdo a información de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (Ciara) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC), durante el 6 y el 10 de octubre, las compañías del sector liquidaron más de 385 millones de dólares. Además, indicaron que el monto liquidado desde comienzos de año hasta el 10 de octubre ascendió a más de 19 mil millones dólares. Hasta el momento, el año con mayor cantidad de divisas liquidadas fue 2011, con más de 25 mil millones de dólares.

En este sentido, el informe de Ceso calculó que la pérdida por no vender la soja en el momento adecuado, es decir ni bien terminó la cosecha y antes de la contracción de los precios internacionales, rondaría los 2 mil millones de dólares, aunque desde el gobierno nacional habían estimado que superaría los 3 mil millones.

El silobolsa es un equipamiento más del que dispone el productor y que sirve para almacenar su producción poscosecha. No se critica esa tecnología de embolsado de granos, sino la maniobra de retrasar la comercialización de la soja y especular para forzar una suba del dólar que perjudicaría al conjunto de la población. “La retención de la cosecha (en silobolsas) no sólo afecta a los productores sino también al Estado (principalmente a las provincias) en concepto de derechos de exportación. Sólo si comparamos septiembre de 2014 contra 2013 nos da que cayó la liquidación de divisas en 589 millones de dólares”, indicaron los economistas.

“Por ello, resulta interesante preguntarse por las herramientas que tiene el Estado para poder coordinar las presiones cruzadas que se reciben desde el sector e intervenir, a favor del equilibrio macroeconómico por un lado, y en beneficio de los pequeños productores que no tienen espalda financiera para realizar estas maniobras, por el otro. La respuesta podría venir del lado de la política pública pensando la posibilidad de implementar nuevos mecanismos estatales (o recrear algunos existentes) de intervención directa en el comercio exterior de granos, como tienen casi todos los países del mundo”, se planteó en el documento.

Y añadió: “Una alternativa podría ser una empresa estatal de comercio de granos, dependiente del Poder Ejecutivo o como un área dentro de otra empresa de capitales públicos, que tenga como objetivo proteger el ingreso de los productores y resguardar la soberanía alimentaria nacional”.

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