El Eslabon Los Copetudos 24-10-14 (1)

“Cerca de 500 jóvenes, en su mayoría estudiantes del magisterio y de historia, de Entre Ríos, Córdoba, Corrientes, norte de Buenos Aires, Uruguay y del sur brasileño, además de Santa Fe, se reunieron deseosos de redescubrirnos como región y generar una nueva visión de la historia”, dice Julio César Rondina, presidente del Instituto Artiguista de Santa Fe.

Un sueño colectivo volvió a la histórica Colonia del Sacramento, esa añeja y codiciada entrada al Río de la Plata, la que regula el contrabando, la ocupada por el poder portugués, español, criollo, oriental y siempre británico. Ahora, el viejo puerto de arcadas coloniales y rejas, fortificaciones y faroles al río, fue centro de la conjura de los que aún quieren una Patria Grande.

Esos renegados de la historia ni leyeron ni obedecieron a Bartolomé de las Falsedades Mitre, cuando a Vicente Fidel López le decía: “Usted y yo hemos tenido la misma predilección por las grandes figuras y las mismas repulsiones contra los bárbaros desorganizadores como Artigas, a quienes hemos enterrado históricamente”.

Mintieron por años, escribieron falseando la verdad, pero siguieron como próceres sin tener que enfrentar juicios por mala praxis o procesos históricos por malversación de la fe pública. Además, esos ideales mitristas y roquistas se cubrieron en papel de diario y siguen infectando la buena fe de las mayorías justificando los intereses, corrupción y accionar delictivo de la clase dominante. Señores del saqueo, traidores que tras vencer en batallas negociaban a favor del extranjero que eran socios en su ilícito enriquecimiento.

Colectivo regional

Pero Rondina indica que “fue muy marcado el entrelazamiento que se dio entre gente de distintos lugares. De Santa Fe fuimos unos cien, la mitad de ellos eran estudiantes y el resto entre docentes e historiadores y del instituto Artiguista”.
Por su parte, la gente de Sadop, sindicato de docentes privados, elabora una campaña nacional educativa para que el bicentenario de los Pueblos Libres, en junio de 2015, sea una oportunidad para difundir la gesta de Artigas”.
“Hay una necesidad latente en que el artiguismo nos permite reencontrar lazos que están en el subsuelo de nuestra identidad regional”.

La integración regional, retomando la gesta del oriental, convocó a gente del territorio de los Pueblos Libres, aquel sueño de una región que no aceptaba al centralismo porteño, portugués, brasileño y británico. De los confines hoy llamados mesopotamia argentina, Uruguay y Brasil, llegaron delegados retomando aquel espíritu del congreso de Concepción o Arroyo de la China, en 1815.
Entre talleres, cientos de expositores que articularon sueños colectivos y proyectos históricos, participaron Ana Ribeiro, Rubén Román, los historiadores Mario Cayota, Pacho O’Donnell y el realizador del film “Los caminos de la Redota”, Hernán Rodríguez, como también la proyección de los documentales “Maracaná”, y “Buscando al comandante Andresito”

Desde el llano

Entre los panelistas que participaron en las jornadas, está Carlos Pistelli, rosarino e “investigador del llano, llano”, como se define. “Conocí a Rondina en un viaje, hablamos de historia y me invitaron a participar en el encuentro de Colonia”, resume.

“La particular convocatoria del Congreso, tiene como premisa integrar a los pueblos que constituyen la Patria Grande, despreciando, inclusive, el parloteo de las dirigencias que dicen obrar en consonancia. Es deber de las sociedades que componen la argentinidad y la uruguayisidad, establecer lazos profundos a contrapelo de lo que la corriente dicte. Y en este Congreso se retoma una vieja premisa de analizar la Patria en perspectiva regional”, indica el rosarino.

Para el investigador “suena de perogrullo decir que Argentina pertenece a un mundo en permanente cambio, y que su ubicación geográfica la hace perteneciente a la Cultura Política Suramericana. Pero el ombliguismo argento siempre ha analizado las cosas como si todo pasara solamente por aquí. Craso error, que la figura de Artigas, y aun las de San Martín y Belgrano, desmienten categóricamente”.

Y remarca Pistelli que el ideal artiguista, “establece una república, contra la corriente monárquica existente en el mundo y en el Plata. Se establece, dentro de esa república, la democratización de la vida social, a contrapelo de oligarquías en proceso de nacimiento, en donde la autodeterminación de los pueblos, se conjugan con el establecimiento del sufragio universal masculino, invento de nuestras orillas, el mayor aporte rioplatense a la historia universal”.

“Se establece un sistema confederal que viene a fundar las bases del federalismo, tomando precedentes preexistentes al artiguismo. Se establece un liderazgo cuya Intransigencia con respecto a las necesidades de “su gente”, es la norma de trayectoria”, resalta.
También señala que “el proceso horizontalizador, si existe esta palabra, que conduce Artigas parte de un contrato recíproco con el pueblo que lo elige como jefe”.

Mentiras impresas

Pero, mintiendo y justificándose, Mitre decía que Rivadavia, el servil pro británico, era el “más grande hombre civil de la tierra argentina”. Y de Manuel García, operador político de la pérdida de la provincia oriental a la misma corona, “un patriota decidido, hombre de elevación moral, cabeza de inteligencia nutrida en estudios serios…era un verdadero hombre de Estado”.

Y no los halagaba porque no conociera sus procederes, justamente por eso los admiraba, eran de su palo entreguista y traidor
Tanta mentira, silencio y muertes no hicieron desaparecer al otro proyecto. Nunca lograron callar lo que viene con la fuerza de la identidad, con la huella de la sangre. Así, entre el 22 y 24 de septiembre, apenas mencionado en la prensa, conjuraron en Colonia del Sacramento los herederos del proyecto artiguista.

Hoy también, la reaparición de Andrés Guagurari forjado en fierro y en una imponente escultura frente a la costa de la capital correntina, hizo temblar y desesperar a los herederos de las familias dominantes, las que preferían tener cerca a los portugueses y no a los guaraníes, la que comerciaba con Buenos Aires y deseaba un gobierno centralista.

Así, en estos días y desde junio, cuando los montoneros guaraníes se alzaron en sus esculturas y dispararon un debate que parecía acallado, los historiadores conservadores salieron a defender sus intereses de clase. “A comienzos de 1820, Artigas era deshecho por los portugueses en Tacuarembó. Entra a Corrientes. Hacía el 20 de agosto, el Cabildo de Corrientes ya tiene una nueva figura a la cual temer; impone la obediencia a Francisco Pancho Ramírez; destituye y aprisiona a Méndez y a los comandantes artiguistas”, dicen al contar la “temporal” caída del proyecto federal.

“A fines de septiembre de 1820, derrotado reiteradamente por Ramírez –uno de sus antiguos lugartenientes–, Artigas abandona Corrientes para refugiarse en el Paraguay. El proceso histórico del artiguismo en Corrientes ha concluido”, aseguran desde la Junta Histórica de la provincia, Carlos Vargas Gómez y Jorge Enrique Deniri.

Sin embargo, esos 500 jóvenes y no tan pibes que confabularon en Colonia, saben que la historia se sigue peleando y caminando.

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