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 “Con el anterior gobierno había posibilidades de continuidad laboral". |Foto: Manuel Costa
“Con el anterior gobierno había posibilidades de continuidad laboral». |Foto: Manuel Costa

El de los investigadores, tanto de las ciencias exactas como de las sociales y humanísticas, es otro de los tantos sectores que padecen las políticas neoliberales de Mauricio Macri. Uno lo sabe y convive con ese dato como con tantas otras informaciones sobre sectores que sufren las decisiones de Cambiemos de desfinanciarlos o cerrarlos. Sin embargo, llegar a los edificios donde funciona el Conicet para realizar esta nota, me generó mucha impotencia que ahora descargo contra el teclado y, aun así, no logro calmarla.

Esta realidad que padecen posibilitó que muchos de ellos se juntaran a nivel nacional y formaran Científicos y Universitarios Autoconvocados. El Eslabón conversó con tres investigadores integrantes de la agrupación, dos de ellos son físicos y el restante licenciado en letras.

Luego de recorrer parte del edificio para tomar unas fotos y de paso conocerlo, nos sentamos en un muy cómodo living y los investigadores comenzaron a hablar de su situación.

Jorge Lasave es uno de los dos físicos, trabaja en el Conicet y contó que la organización tiene una “política de acción que es visibilizar el recorte”, y que por otro lado realizan congresos para formarse en “políticas científicas”.

Lasave es físico teórico, trabaja con materiales con puente hidrógeno, como puede ser el hielo que es un material que tiene moléculas unidas mediante este tipo de puentes. Su tarea la realiza con un clúster, que es un grupo de muchas computadoras. El clúster del Conicet de Rosario se debería actualizar. El año pasado estaba a punto de salir la financiación de la placa nueva, que cuesta varios millones de dólares, pero con el cambio de gobierno desapareció esa posibilidad. No obstante, puede seguir trabajando porque realiza teoría y no necesita insumos día a día.

Bernardo Gómez es físico experimental e investiga el desarrollo de films delgados con algunas propiedades como piso eléctrico, que la genera a través de una interacción con plasma. “Generamos una descarga eléctrica en cámaras bajo vacío y generamos films. Ahora, en particular, estamos trabajando films que tienen la particularidad de ser pisos eléctricos que generan una señal eléctrica a partir de un cambio de presión”, indicó.

También intenta, junto a otros investigadores, llegar a la escala de producir grafeno, láminas de carbono amorfo que tienen propiedades excelentes para conducir la electricidad, y otras propiedades. Si bien hoy tiene abierto un proyecto que heredó de la gestión anterior, cuando termine no podrá continuar debido a que no hay convocatoria abierta.

Comparten equipamientos con otros grupos experimentales, uno de esos equipos es un espectómetro de hierro, fundamental para hacer las películas. Se rompió y es necesario comprar una pieza que cuesta 5 mil dólares para que vuelva a funcionar. En consecuencia, están parados sin saber qué hacer.

Cristian Molina es licenciado en Letras y trabaja con literatura y mercado en tres países: Argentina, Chile y Brasil. En estos momentos desarrolla una investigación sobre las problemáticas de la valoración de las prácticas artísticas que aparecen en determinadas obras de autores, tanto en la cultura visual como en la cultura cinematográfica. Hoy, su problema mayor es de costos, porque el ajuste impacta en el acceso a los materiales, y también lo perjudicó que no se abrieran los Proyectos de Investigación (PI).

Autoconvocados
La historia de los autoconvocados no empezó hace mucho, “antes del ballotage del año pasado vimos que si ganaba Macri iba a haber un cambio sustancial en la política científica que venía llevando Cristina, y por ende Barañao; entonces después de la primera vuelta nos empezamos a juntar científicos y universitarios y formamos Científicos y universitarios autoconvocados”, relató Lasave.
La finalidad es “avisar a la sociedad que lo que teníamos, una ciencia vital, con inversión, con infraestructura, con dinero para investigar y viajar; iba a desaparecer”, prosiguió el físico.
“Este año fue así, primero vinieron las tarifas que no se pudieron pagar, después no se abrió el llamado a PI para financiar; más tarde vimos el recorte en el presupuesto 2017. A partir de todo eso, organizamos distintas actividades en todo el país”, señaló Lasave, y agregó que también investigadores en materias humanísticas integran la agrupación: “Tenemos historiadores, cientistas políticos, lingüistas, críticos”.

Respecto del ministro Lino Barañao, los investigadores son categóricos: “Le exigimos que cumpla lo que se prometió en campaña y que se quede, porque suponemos que cualquier otro que pueda venir va a ser peor”.

Bernardo Gómez también es físico, y detalló que en “estos momentos hay un plan de pagos para pagar la EPE”. Además, contó que los investigadores que poseían becas para estudiar en el extranjero tuvieron que quedarse en el país debido a que las becas “tenían la parte extranjera asegurada, pero la parte argentina se canceló”.

Por su parte, Molina agregó que “los PI que ya están aprobados, fueron presupuestados el año pasado, y por lo tanto sufrieron una devaluación del 40 por ciento y se pueden hacer muchas menos cosas”.
El aporte de cada uno de los tres científicos en la charla me generó bronca e indignación. Molina colaboró con mi estado cuando explicó que a ellos también los afecta porque se mueven con los proyectos de investigación, que es lo que les permite comprar libros, viajar, generar redes.
“Tenemos el sueldo como investigadores pero necesitamos del financiamiento para el funcionamiento de todos los equipos del laboratorio”, dijo Gómez. Para acceder a ese dinero, cada investigador debe concursar a través de la presentación de un proyecto junto con un plan de trabajo y un presupuesto, el cual era evaluado y calificado, y según la calidad se otorgaba el dinero. “Antes esto ocurría con una buena regularidad, ahora no se sabe que va a pasar”, afirmó.

“Otra cosa (del ajuste) que se nota, es el tema de los becarios”, continúo el físico. Los investigadores necesitan a los estudiantes, porque se generan una infinidad de líneas de investigación que deben seguirse. Los becarios son imprescindibles para continuar investigando cada una de ellas como tema de tesis. “Sin becas, no hay estudiantes que puedan colaborar”, remató.

Y Molina fue categórico sobre la coyuntura de los investigadores: “El futuro es incierto pero no solo con los PI, sino también porque no sabemos qué va a pasar con la carrera de investigador”.
Las diferencias con el anterior gobierno son inmensas, Lasave lo dejó en claro al explicar que “el Conicet ni siquiera abrió el llamado a los PI, y que cada grupo de investigación se sostiene con el dinero otorgado al proyecto el año anterior, mientras que durante el kirchnerismo el Conicet subsidiaba a todos los PI que tenían un buen nivel”.

Peor los experimentales
El ajuste lo sufren más los investigadores experimentales que deben tener los insumos para trabajar. “Los que trabajan en el tema de teoría tienen su sueldo y una computadora, y con eso pueden seguir; en cambio, yo tengo la computadora, el tema de investigación, pero necesito fondos para comprar los metales que tengo que evaporar o los gases que necesito utilizar en la descarga”, criticó Gómez.

La conversación sobre la situación actual, en comparación con la política del gobierno anterior, molesta, da rabia, y Arsat bien vale un día de furia. “Las medidas de este gobierno fueron muy claras, por ejemplo la política en satélites”, fustigó Gómez, y tras indicar que “muy pocos países en el mundo constituyen el desarrollo de un satélite, eso es darle un valor agregado muy grande al conocimiento, te posiciona distinto en el planeta”, denunció: “En cambio la medida que tomó Macri es nombrar al yerno de Oscar Aguad al frente de Arsat, un tipo que es abogado y que como desconocía sobre la materia nombró como asesor a un compañero de la secundaria que estudió ciencias económicas. Y entre ambos decidieron vender”.

Molina, representante de las ciencias blandas en la entrevista, subrayó: “Nosotros intervenimos en la generación de redes de intercambios culturales, en la promoción de artistas, en la generación de pensamiento crítico, y en nuevos modos de leer. Trabajamos con la literatura contemporánea que implica nuevos modos que no están estudiados prácticamente, y que generan debates sobre cómo leer esas obras. Eso va generando una red que es cultural, pero que también es económica y que tiene una dinamización de las economías culturales muy importante. Entonces el impacto que nos produce a nosotros, también es un impacto social a largo plazo”.

Gómez, en tanto, marcó otra diferencia cuando dijo que “todos los institutos de investigación que dependen del Conicet y se encuentren en este lugar físico, son una muestra contundente de la decisión del gobierno de permitir un crecimiento científico tecnológico que es vital para el país, en el sentido de generar conocimientos que pueden generar puestos de trabajos concretos para argentinos”. Y explicó que antes, el instituto de física tenía los laboratorios distribuidos en distintos lugares de la Universidad.

Otra diferencia la expuso Molina: “Con el anterior gobierno, había posibilidades de continuidad laboral, y de ser evaluado para hacer carrera dentro del Conicet. Todo eso, ahora, se está desmantelando”.

Parte de la impotencia la genera saber que hay una inversión que realizó el país y que ahora quedará en la nada. Los investigadores que estuvieron en el exterior uno o dos años, formándose en centros de investigación de muy alto nivel con una beca, y regresaron con toda esa información para generar conocimientos nuevos porque el estado les aseguraba trabajo, hoy no tienen la posibilidad de continuar.

Para Molina no es meramente un problema económico, es un problema de decisión política. “Lo que está detrás del recorte, o de la política del ajuste, tiene que ver con un país pensado para contraer deuda. Pasamos de un país de producción científica, de producción de conocimiento industrial, a un país de nuevamente contracción de deuda, por eso es muy difícil la perspectiva a futuro”. Sin embargo, con estos bochos pensando en resistir las políticas para pocos, no queda otra que confiar.

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Un comentario

  1. Avatar

    jorge lasave

    15/11/2016 en 8:55

    Me gustó mucho la not a, gracias Jerónimo!

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