Pasaje Noruega, orquesta de barrio Echesortu, en la zona oeste de la ciudad, presenta su segundo disco, Febril, el 15 de abril en Distrito Siete.

Una geografía sonora que tuvo como punto de partida una calle de zona oeste de no más de 300 metros de vida. En Zeballos, entre Vera Mujica y Crespo, en el barrio Echesortu, al límite con barrio Parque, allí se fundó Pasaje Noruega hace un lustro, integrada en aquel entonces por Eugenia Garralda Lazarte, voz; Nicolás Moro, voz y guitarra; y Guillermo de Pablo, guitarra y composiciones. Sumando luego a Marco Bortolotti en guitarra y percusión; y Mariano Sayago, en contrabajo.

Febril es un disco que tiene tango, milonga, vals y chamamé. Cuenta con composiciones propias y reversiones de autores contemporáneos, como los uruguayos Martín Tejera y Fabricio Breventano, y también el rosarino Juan Iriarte.

La agrupación presentará su más reciente material este sábado 15 de abril en Distrito Siete, de Ovidio Lagos 790. Y posiblemente repase canciones de su primer disco: Mestiza (2013). La velada será en el macro de la fiesta Trasnoche Baila Cholita, con la musicalización de Cabesounds.

Desde el cercano oeste, Guillermo de Pablo, guitarrista, letrista y compositor de Pasaje Noruega, le explicó a este periódico por qué, de esa calle angosta, salió el tango y no el rock, o la cumbia, por nombrar géneros musicales populares.

“Bandas de rock ya tuvimos. Con Nicolás nos empezamos a juntar hace 7 u 8 años atrás a escuchar tango y aprender el toque de la guitarra. Nos llamaron la atención algunos contemporáneos de los últimos 20 años, como Cuarteto RicaCosa y La Chicana, de Buenos Aires. Yo venía en ese momento venía escuchando jazz, a Piazzolla, pero estos compositores nuevos nos hicieron parar el oído. Sobre todo nos impactó la letrística que encontramos sobre cosas actuales”.

Las letras de Pasaje Noruega se reconfiguran dentro de un género que está enraizado en el inconsciente colectivo, y que ha atravesado todo el siglo XX, hasta nuestros días, de distintas maneras. De Pablo sostiene que las nuevas generaciones no aspiran a una simple evocación. “Hay lunfardo pero no siempre tienen que ser palabras tangueras, las letras están mezcladas con otras cosas como la cultura rock. El lenguaje se ha modificado con esas presencias. Uno escucha a Charly, Fito, Spinetta; y encuentra guiños en sus letras y en su música. Ellos lo vivieron más de cerca. Nosotros que estamos entre los 30 y los 40, en cambio, nos apropiamos de otra manera. En Rosario y Buenos Aires, a fines de los 90, surgieron formaciones, orquestas, cuartetos, quintetos, tanto como en la década 40 y 50, pero sin esa popularidad que la caracterizó”.

“Hay personas y estilos que son referentes, como Roberto Grela, que murió en 1992, y Bartolomé Palermo; son guitarrista de escuela para nosotros”, afirma el instrumentista. Y menciona referentes dentro del género local, Juan Iriarte, Leonel Capitano, Carlos Quilici y Martín Tessa, entre tantos otros.

Para el compositor local, no es silbar y hacer tango. “Las palabras, los sonidos y los yeites del tango son complejos. No es tocar tu milonga o tu candombe y con eso hacés tango. Hay que investigar. La relación con lo anterior es un aprendizaje hasta que no estemos más. Nosotros aprendemos, respetamos, y hacemos una contribución al tango, por lo menos con una gotita de sudor. Algunos nos formamos en la escuela orquesta de la municipalidad y en otros espacios también, como la Orquesta Utópica”, señaló De Pablo, que integra una cooperativa de músicos que organiza el Festival de Tango Mutante. “Hacemos milongas, ciclos, talleres, desde un lugar de acción y militancia”, agrega.

Un nuevo paso de tango

Febril, el segundo disco de Pasaje Noruega, tiene diez canciones que condensan lo que el grupo llama la nueva canción criolla, predomina el juego de guitarras acompañadas por el sonido acústico vibrante del contrabajo con apariciones esporádicas de bandoneón que le dan color a dos de sus temas. Canciones que permiten contar la cruda realidad, como en el emergente tango Calle Oculta, en el que “los ladrones vengan la sangre de sus caídos, parten el pan en cien pedazos, y en el asado mojan en vino”. O Milonga de Tablada, de Iriarte, un raid por los pasillos del populoso barrio, buscando que la noche no se apague. En Agosto, el candombe porteño rememora la belleza y la alegría de esos momentos en que “panza arriba nos reíamos en todo su esplendor”. O el culto a la danza en la milonga Firulete Primitivo, de Tejeda, que reza en la voz de Eugenia: “Qué linda dibuja la frenada, parece un lapicito su pie”. Y el meneo del aquí y el ahora que invita en De a dos en dos: “Arrimá la silla y cantante el tango”. Y que Nicolás Moro, completa: “Me recuerda los bailes viejos, que estamos acá”.

“Es un disco que tratamos de grabar todos juntos. El vivo es el vivo. El vivo, en el tango, se escribe pero a medias, no como en la música clásica que tenés anotada hasta la respiración. En el tango, los detalles, el swing, el tempo, se completan en el momento de tocar. Por eso, cuando hacemos canciones la prioridad es transmitir la información que podemos generar juntos, para que tenga onda”, dice Guillermo de Pablo

La conjunción de tradición y actualidad se basa en las herramientas históricas del género: la poética, lo metafísico, y la realidad social, cultural y política. Por eso en la charla surge el tema de los tangos y el machismo. Tangos como 34 puñaladas, o Tortazos, que demostraban un trato duro y criminal ante las mujeres, fueron reflejos de una época que hay que superar. “El tango retrató eso como expresión de la sociedad de ese momento. De un compañero aprendí una noche algo que incorporé después. Un viejo que se acercó quiso tocar uno de esos tangos, y él le dijo: «Estos temas no se acompañan más»”.

Sub 20

Guillermo de Pablo describe el momento actual del tango, donde no necesariamente hay que pasar los 30 años para meterse de lleno en el estilo. “Hoy hay agrupaciones muy jóvenes, La Máquina invisible es una de ellas, es un quinteto finalista del mundial de tango, con integrantes que tienen de promedio 20 años. Escriben tangos, hacen arreglos, impresionante. Han encontrado en esta música su forma de expresión, y eso es muy importante. En una época donde en la televisión y la radio no hay espacio para el tango, estos pibes están a la vanguardia. Es una generación que ya sale apropiándose del género”.

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