No hace tantas décadas atrás abundaban pesimistas que diagnosticaban –a quienes los querían escuchar– que el cine se había terminado. Es verdad que en esas épocas varias salas tenían que cerrar sus puertas y el inevitable avance tecnológico hizo que las viejas formas tengan que transmutar hacia una transformación que en algunos casos resultó, por así decirlo, dolorosa para algunos.  Sin embargo, el cine no murió ni mucho menos. Se multiplicó en diversidad de formatos, plataformas de producción y pantallas que en la actualidad estimulan cada vez más la realización audiovisual.

El director rosarino Pablo Romano, vivió y experimentó esas peripecias del pasado y surfea el presente atiborrado de proyectos que son la marca fiel de aquel que ama contar a través de las imágenes. Nacido en 1968, Romano pasó por todos los lugares del cine y del documental. Trabajó como director, productor, guionista, sonidista, fotógrafo y montajista. Por todo eso, y además por la calidad de sus trabajos, es una de las figuras ineludibles a la hora de hablar de cine en la provincia de Santa Fe y también en el país.

Biografía registrada

El vínculo de Pablo Romano con el mundo audiovisual lleva más de veinte años y sus trabajos El tenedor de R (1997), El porvenir de una ilusión (2004) y Una mancha en el agua (2005), recibieron numerosos premios a nivel nacional e internacional. También tiene una extensa trayectoria en la programación de ciclos de cine en Rosario que se realizan en diferentes espacios como el Centro Cultural Parque España/AECID, Fundación OSDE, cines comerciales y el Centro Cultural Roberto Fontanarrosa.

“Para mí el cine, y hago hincapié en el documental, es el registro de una biografía desplazada de lugar”, fundamenta Romano cuando se lo consulta sobre las propuestas que tiene como director y añade: “Con esto  quiero decir  que es el registro de la experiencia del director en un tiempo y lugar determinado. En ese sentido me parece que he realizado trabajos muy distintos pero con el paso del tiempo le encuentro conexiones que no las había visto en el momento del registro. Tal vez las obras terminan dialogando entre sí pero sin que uno se dé cuenta, afortunadamente”.

Sobre la experiencia de trabajar durante el 2016 en la miniserie El Censo que fue grabada para la Televisión Pública íntegramente en Rosario, el cineasta relata que “fue una experiencia intensa. En primer lugar porque nunca había realizado una codirección y en segundo por el volumen de trabajo”.

“El Censo es una serie de ficción de ocho capítulos de 26 minutos que Romano y su equipo de trabajo, fueron elegidos para realizarla a través de un concurso público del cual resultaron ganadores. Fueron 32 jornadas de rodaje con 20 técnicos, dos protagonistas, 23 actores secundarios y 80 extras.

La historia cuenta el trabajo de Ana y Tulio que recorren los hogares para completar el censo nacional de población. Los habitantes les abren sus puertas y muestran un pedacito de sus vidas. En esas ocho entrevistas no solo conocerán las historias que encierran pequeños secretos familiares, sino que ellos también se irán descubriendo. “Se pudo llevar a cabo porque hubo un trabajo previo detallado y un guión preciso. Yo vengo del documental y esta fue mi primera experiencia en ficción. Estoy contento con la experiencia”, indica Pablo Romano.

El director rosarino destaca que su labor se basa en la confianza de su equipo de trabajo porque considera fundamental “trabajar con pares que vayan potenciando cada uno de los proyectos”. Actualmente está realizando un largo de ficción, un documental sobre Rafael Ielpi en el que busca “rescatar fundamentalmente la poesía que ha producido e intenta producir” y también otro sobre la temática del fútbol.

El territorio santafesino como set de filmación

En cuanto a la producción y realización en la provincia de Santa Fe, el director rosarino hace una comparación con respecto a lo que sucede en otras partes del país. “A mí me parece que a partir de la ley de cine del año 1994 la producción comenzó a llegar; tardó unos años pero a partir del 97 aproximadamente comenzaron a llegar fondos provenientes del INCAA (Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales) y fue a través de concursos”.

—En todo este tiempo que venís trabajando ¿qué te parece que fueron las cosas que se modificaron para fomentar la producción local?  

—Hubo un avance importante a raíz de lo que implementó la gestión en el Ministerio de Innovación y Cultura de Chiqui González a partir del 2009 que creó un programa que se llama Espacio Santafesino, que es un estímulo a la producción de diferentes formatos.

Sin embargo, desde mi punto de vista falta mucho todavía. El cine no está consolidado, ya que por un lado faltan recursos y por el otro guionistas y productores. Otra de las carencias que vislumbro, y espero que alguna vez logremos conseguir, es previsibilidad en los llamados a concursos. Eso quiere decir que los llamados de convocatoria sean siempre en la misma fecha. Esa es la forma para poder planificar y tener una visión de producción.

—¿Te parece que el sector audiovisual de Rosario y  tiene buen recambio generacional?

—Eso lo tendrían que decir los jóvenes.

—¿Cómo ves el panorama a futuro del sector en el ámbito local?

En este momento incierto. Hay que pensar que a través del INCAA en el 2015 se hicieron tres series para televisión pública en Rosario. En el 2017 se harán dos series web con mucho menos presupuesto. Eso es un indicador que habla a las claras de la baja en la inversión en contenidos.

PROintervención

Después de la renuncia forzada del titular del INCAA, Alejandro Cacetta, que puso en alerta a la comunidad del cine y la cultura, el director rosarino se refirió a la medida adoptada por el  que gobierno de Mauricio Macri.

—Desde tu perspectiva  ¿Qué te parece que está buscando el gobierno con la intervención en el INCAA?

—No es tanto lo que busca este gobierno sino las corporaciones. Este gobierno es un empleado de grandes empresas y corporaciones; por ende todas las medidas tienden a beneficiar a sus patrones. En este caso contrataron a la Fundación Fiel para que haga una asesoría sobre lo que serán los lineamientos de la futura reforma fiscal que piensan llevar a cabo. Dicha fundación sugirió, entre otras medidas sacar el 10 por ciento de la entrada de cine. Por otro lado, luego de derogar la ley de medios por decreto y después de un año y medio, no se puede acceder al borrador de la ley de convergencia en la que están trabajando; pero se supone que quieren cambiar el estatus de las radios y televisoras con lo cual dejarían de pagar el canon estipulado por usar una frecuencia del espacio público para hacer sus negocios privados.

—¿Se esperaban desde el ámbito del cine y de la cultura una embestida de esa manera?

Hubo un intento en el gobierno de la Alianza. No es de extrañar esas medidas, ahora que han vuelto muchos de ese gobierno.

—La reacción del  sector fue bastante rápida ¿te parece que alcanza las charlas y asambleas que se están a realizando en todo el país?

—Nunca alcanza frente a estas embestidas porque del otro lado hay fuerzas corporativas poderosas operando.

—¿Cuál te parece que es el rol que cumplen los medios de comunicación al respecto?

—Los medios se beneficiarían al no pagar el canon que corresponde por ley. Estamos hablando de mucho dinero. En este momento parte de ese canon cubre el 60 por ciento del presupuesto del INCAA que es de más de dos mil millones de pesos anuales.  Así que hay que imaginarse lo que se ahorrarían de pagar esas empresas de la comunicación.

Fuente: El Eslabón

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