Resulta que no todos los que estaban privados de su libertad en San Camilo y fueron liberados por una epopeya popular volvieron a Rosario. No. Cuatro de ellos fueron derivados al Centro Terapéutico Fenix, institución que se jacta de ser «especialistas en lo que usted necesita» y que está bien al sur del conurbano, pasando Ezeiza.

Rosario ya dejó de estar cerca. Cada vez está más lejos para estos 4 pibitxs, que no sabemos quiénes son, si tienen consumo problemático o no. Pero eso tanto no importa. El Estado de la Provincia de Santa Fe –la cuarta con el PBI más importante del país– debe hacerse cargo de sus habitantes y de los usuarios de los dispositivos de salud mental, como indica la LSMyA. Los pibes tienen que estar en Rosario, cerca de sus familias, de su contexto social y laboral.

Cuando llamé a Fenix –supongo que su nombre vendrá porque los faloperos tenemos que resurgir de la mierda, así como el ave de las cenizas– la cándida de Marcela me confirmó que ayer llegaron 4 menores rosarinos y me dio información sobre la institución:
1. El tratamiento es a puertas cerradas.
2. Primero se hace un informe psicológico.
3. Los operadores desarrollan con los pacientes actividades tales como «carpintería, arte, taichi, música y dentro de poco tendremos panadería».
4. De terapia no me dijo nada.

Marcela también me contó que son una institución muy nueva, que abrió apenas hace días, y que su director es «el señor Carlos Valdez, quien se formó en Los Arcos», una comunidad terapéutica cerrada donde en su web envalentonan: «A diferencia de los sistema de Puertas Abiertas … en nuestro programa no podrá retirarse sin el consentimiento legal… contemplándose … medidas de seguridad, para evitar tanto fuga…».

Esa es la escuela de donde viene don Carlos, un no médico, fiel representante del mundo de las «granjas», a pesar que en la foto de la web luce ambo blanco y estetoscopio.

Cuando le hablé a Carlos para internar a mi hermano ficticio, «adicto a la marihuana», me contó
1. El tratamiento es cognitivo-conductual.
2. Una vez el paciente adentro no se puede retirar.
3. Hay psicólogos, psiquiatras y talleres.
4. La marihuana despierta psicosis y paranoia.
5. El diagnóstico dura dos largos meses.
6. Como mínimo, el tratamiento dura 9 meses. Después sigue de forma ambulatoria.
7. Si no se quiere internar se contrata a un «equipo de traslado. Hay empresas que se dedican a eso. Nosotros no lo hacemos».
8. También recomendó tener una charla previa para convencer al drogodependiente.

No hay más que recorrer la web con las fotos de falsos paraísos para distinguir que Fénix no es más que una nueva fachada.

Esto es lo que sé de Fénix. No sé si aplicaran o no la tortura y el abuso como en San Camilo.

Sólo sé que el Estado de San Fe se tiene que hacer cargo de sus pibxs.

PD: Ni Los Arcos ni Fénix pertenecen a Fonga, la federación de comunidades terapéuticas.

*Autor de La comunidad. Viaje al abismo de una granja de rehabilitación.

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