El grupo de creación artístico Kashimà pondrá en escena –del 12 al 17 de julio en el Cultural de abajo–, dos obras que giran en torno a la literatura y a las matemáticas, pero en mundos mágicos que son descubiertos por dos niñas.

Las vacaciones de invierno son sinónimo de niñez. Cuando media julio, un amplio abanico de actividades que apuntan al público infantil se abre para el disfrute de rosarinos y rosarinas. Leer para creer y Deformas, ambas producciones del grupo de creación artístico Kashimà, se destacan como dos alternativas más que interesantes para que los más pequeños encuentren un espacio ideal donde dar rienda suelta a los sueños y la imaginación.

Kashimà surgió como una compañía teatral pero que fue derivando hacia otros caminos, como la realización de producciones audiovisuales. “Nació como un grupo de teatro independiente, pero la cosa fue mutando y esperamos que lo siga haciendo, así que nos gusta definirnos como Kashimà a secas”, coinciden tres de sus integrantes: Agustina Toia, Fernanda Villa y Laura Wulfson, en diálogo con este semanario. “El nombre es el de un idioma que inventamos con un niño al que yo cuidaba en Italia”, aclara Toia, quien vivió y trabajó en ese y en varios países más del planeta. “Con Agus y Julia Rovere estudiamos juntas en la carrera de actuación, en la escuela provincial. Después conocimos a Fernanda en un taller, y siempre tuvimos ganas de hacer algo juntas”, se suma Laura, y añade: “Hace 3 años empezamos a juntarnos y a pensar en conformar un grupo, y creamos Leer para creer, que es nuestra primera obra de teatro”.

Las ganas de realizar la primera producción como grupo, coincidió con una convocatoria a participar de la Semana de la Lectura en una biblioteca de Montes de Oca, localidad de la que es oriunda Agustina, quien acota: “Ahí decidimos que la historia tenía que girar en torno a clásicos de la literatura infantil, y nos fue tan bién que hace dos años que la venimos mostrando en escuelas y salas de distintas localidades de la provincia”.

No fue magia, ¿o sí?

Leer para creer. Dejate atrapar por el mágico mundo de los cuentos, que ese es el nombre completo de la obra, narra la historia de una niña que vive en un pequeño pueblo y que se la pasa inmersa en su tablet hasta que descubre un libro en el piso de su habitación. Al abrirlo, y después de rayos y truenos que denotan que algo extraño y maravilloso acaba de suceder, Malena –tal el nombre de la pequeña y gran protagonista– se empieza a sumergir en clásicos de la literatura infantil y a ser parte de las historias que allí transcurren.

“Abordamos con una mirada muy propia el universo de los cuentos clásicos y planteamos un mundo real y uno mágico”, señala Toia, y aclara: “Nos gusta jugar con eso de realidad-ficción para cuestionar justamente qué es la realidad, algo que retomamos en nuestra segunda producción”.

Después de haber girado en torno a los textos, las integrantes de Kashimà resolvieron que la sucesora de Leer para creer debía versar sobre geometría, quizás como para abarcar las dos materias por excelencia en las que se divide nuestra educación: lengua y matemáticas.

Deformas. Una extraña geometría de las palabras, tal el título original de la misma, transcurre en un lugar mágico, inventado. “La protagonista es Sofía, una niña que pide como deseo que desaparezca la escuela y recala en el País del Ignorimio, donde las escuelas no existen y las formas han perdido sus formas. Ese deseo cumplido hace que Sofía se empiece a cuestionar qué es lo que realmente no quiere de la escuela, y descubre que… Bueno, eso lo deberán descubrir quienes se arrimen al Cultural de abajo a ver la obra”, dice Fernanda entre risas, y concluye: “Lo que se encuentran las niñas a lo largo de las dos obras, son mundos diferentes. No sé si mejores, pero sí diferentes, y que hacen aportes que provocan que vuelvan al suyo con una gran riqueza y que vean cosas que no habían visto”.

Antes de despedirse, las Kashimà resaltan que la obra con la que iniciaron este camino, y con la que recorrieron gran parte de la provincia, muy pronto pegará el salto a la pantalla grande.

“Surge a pedido del público infantil, porque cuando la estábamos poniendo en escena en el teatro de La Manzana, escuchamos varias veces que los niños le pedían a sus padres que la querían volver a ver, como que se querían llevar la obra a sus casas, y ahí surgió la idea de hacer la peli”, dice orgullosa Agustina, y aclara: “No es un registro de la obra tal cual es, sino una adaptación para el cine”. “Ya hace un año que la venimos elaborando y pensamos mostrarla ahora en las vacaciones de invierno, y si no llegamos, será para el Día del niño”, acota Laura, y adelanta: “Además estamos filmando Fragmento, una peli que apunta al público adulto y de la que muy pronto tendrán novedades”.

Presentaciones. Leer para creer se presentará los días 12, 13 y 14 de julio; mientras que Deforma lo hará desde el 15 al 17. Siempre a partir de las 17 y en el Cultural de Abajo, San Lorenzo esquina Entre Ríos. Para más info y reservas, se puede visitar el perfil en Facebook Kashimà Prod.

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