A pesar de haberse criado con padre y madre peronistas, y de haber abrazado esa identidad partidaria desde un comienzo, Roberto Sukerman reconoce que le llevó tiempo encontrar un lugar dónde militar. De la universidad, en pleno menemismo, al ingreso a un espacio orgánico de participación durante el kirchnerismo de la mano de Agustín Rossi, el abogado constitucionalista y pre candidato a concejal por el Frente Ciudadano recorrió su historia política, desplegó las principales ideas que estuvo planteando en esta campaña electoral y no escondió sus anhelos de cara al 2019: “Hoy estamos planteando un primer paso para la consolidación de una gran frente en la ciudad, que tenga como premisa gobernar Rosario con distintos sectores, peronistas, kirchneristas no peronistas, no peronistas y no kirchneristas, pero que tienen una mirada sensible, solidaria, inclusiva, que vienen de la tradición nacional y popular”, adelantó el dirigente justicialista.

—¿Cuándo comienza tu historia política?
—Podría decir que desde el nacimiento. Entre los genes y lo que se va transmitiendo con los padres, indudablemente tiene que ver con lo que soy hoy. Yo soy fruto de dos angustias de mi padre y de mi madre porque en un mes falleció mi abuelo, el papá de mi papá, y (Juan) Perón. Y yo soy más o menos concebido desde esa angustia, ya que nací en marzo de 1975. Uno también incorpora esas cosas.
Desde chico tenía conversaciones en casa que tenían que ver con la política y con el peronismo. Mis dos padres son militantes peronistas. Y uno se ha ido formando con eso.
Crecí en esa familia además con un padre abogado laboralista, que defendió obreros toda la vida, que en el ‘76 trabajaba en la municipalidad y lo echaron; era profesor de Teoría Política en la facultad de Derecho y lo echaron; durante la dictadura la tuvo complicada pero no fue preso político. Con la vuelta de la democracia fue de los que no se reintegró en la vida partidaria a pesar de que lo tentaron con cargos, y durante el menemismo fue de los que consideraron a Menem como un traidor a las banderas del peronismo.

—¿Dónde hiciste tu primera experiencia militante?
—A los 20 años participé colaborando como un militante absolutamente raso de lo que fue el Frepaso, en el ‘95. Y si bien había tenido una participación en el Centro de Estudiantes del Superior de Comercio durante la secundaria –siempre oponiéndonos a Franja Morada–, cuando ingresé a la facultad y fui a ver a los chicos y chicas que formaban parte de lo que era la Juventud Peronista –estaban todos en el reutemenemismo–, y me dije: «Ahí no».
Así que no me incorporé a militar en la universidad porque no encontraba dónde. Entonces, me fui volcando al Derecho Público. Como estudiante yo cursé Derecho Constitucional el año de la reforma (1994) y al año siguiente ya era ayudante alumno. Entonces volqué mis inquietudes políticas en lo académico y me empecé a formar como constitucionalista.
Me costó encontrar el lugar donde militar. Lo encontré gracias a Agustín Rossi, que primero me convocó cuando era presidente del Concejo en 2003, porque quería que haga un estudio de los Concejos municipales comparado, porque por la ley Borgonovo con la reducción de las bancas se había puesto un límite a los Concejos municipales. Todo en pleno gobierno de (Carlos) Reutemann. Al final eso no lo pude aceptar porque me habían llamado para asesorar en la Oficina del Consumidor, entonces todo no podía hacer. Quedé en buena relación con Agustín y, cuando fue diputado nacional y presidente de bloque, me invitó a que me sume para asesorarlo en el Congreso. Para mi eso fue una situación maravillosa.
Aquella fue una experiencia fenomenal, aunque yo sabía que mi futuro no era técnico sino político. Agustín fue muy generoso en ir abriéndome puertas y tener la posibilidad de ir ocupando lugares, en primer término Anses.

—¿Qué lecturas y referencias te marcaron políticamente?
—Lecturas del campo nacional y popular: Perón, (Arturo) Jauretche, (Raúl) Scalabrini Ortíz, Fermín Chávez, (Juan José) Hernández Arregui. Mi padre tiene una muy buena biblioteca. Referencias: Perón y Evita. Después de ellos dos hay un lapso de muchos años hasta la llegada de Néstor y Cristina. Perón y Evita como una continuidad histórica que se puede remontar para atrás hacia (Hipólito)Yrigoyen o más atrás a (Juan Manuel de) Rosas.
Tuvimos que esperar muchísimos años para encontrar referentes como Néstor y Cristina que volvieran a llevar a adelante políticas de neto corte peronista y a levantar las banderas de soberanía política, independencia económica y justicia social.

—¿Qué balance hacés de tu experiencia en la función pública, tanto en Anses como en aquel primer paso por el Concejo?
—La primera experiencia, que fue un mix entre lo técnico y lo político, fueron esos cuatro años en el Congreso; estoy hablando de diciembre de 2005 a diciembre de 2009. Y si bien los primeros dos años había una mayoría absoluta y las cosas pasaban como por un tubo, a partir de la 125 esa situación se modificó, no fuimos más mayoría, tuvimos que hacer acuerdos con distintos sectores, lo cual fue muy rico para el kirchnerismo.
Aprobamos cosas muy importantes para la Argentina desde el momento en que perdimos esa mayoría porque tuvimos que generar esa transversalidad que Néstor quiso generar apenas asumió como presidente, y que se generó de hecho con los acuerdos parlamentarios que trabajaba Agustín, principalmente, ya que en Senadores sí había una mayoría. Y se generó con sectores que no podían no votar lo que nosotros proponíamos, o avalar iniciativas que enviaba Cristina, como la Asignación Universal por Hijo, tomando agendas progresistas, de sectores de izquierda, de centro izquierda.
Esos años fueron maravillosos hasta que me fui, fue justo cuando Néstor asumió como diputado. Tengo imágenes que no se me borran más, como estar tomando mate con Néstor el día de su asunción. Me acuerdo y se me pone la piel de gallina.

—¿Qué te dejó como experiencia tu primer paso por el Concejo y de qué pensás que te sirve para el nuevo período que encaras con esta nueva candidatura?
—Hemos trabajado durante cuatro años los temas más importantes de la ciudad con Norma López. Con Norma somos como hermanos. Trabajamos juntos en el Congreso con Agustín, después nos separó la función que fue cumpliendo cada uno, luego volvimos a trabajar en el Concejo entre 2011 y 2015, Norma continuó y yo volví al llano. Y ahora es la primera vez que nos encuentra juntos en una campaña electoral, lo cual es un placer enorme.
Tenemos muchas cosas pendientes de ese paso anterior, cosas que todavía no se aprobaron, pero también muchos que fueron aprobados pero que la intendencia no ha hecho nada para cumplir. La intendencia es una incumplidora serial de proyectos nuestros y de todos los bloques.
Tampoco esquivamos el bulto, porque no somos caretas ni hipócritas y hablamos del Concejo nada más: nosotros estamos planteando un primer paso para la consolidación de una gran frente en la ciudad de Rosario, que tenga como premisa gobernar la ciudad en 2019 con distintos sectores. Con sectores peronistas, con sectores kirchneristas no peronistas, con sectores no peronistas y no kirchneristas, pero que tiene una mirada sobre la ciudad sensible, solidaria, inclusiva, que vienen de la tradición nacional y popular, con los que podemos tener matices y diferencias pero que tenemos una visión muy crítica de un Socialismo que está agotado, que ya hace varios años giró a la derecha, que se siente muy cómodo con el PRO en el Concejo Municipal votando en el Congreso sus diputados los proyectos de Macri.
La semana pasada (Miguel) Lifschitz y Macri se sacaron una foto en la Sociedad Rural de Santa Fe, cuando Macri fue a hacer campaña por el PRO, no fue a hacer ningún acto institucional. Y fueron a sacarse una foto los dos juntos ahí, lo que habla a las claras de que se unen porque consideran que el enemigo político es otro: el peronismo, el kirchnerismo, el campo nacional y popular. Ellos lo tienen claro, entonces nosotros tenemos que ser inteligentes, abrir la cabeza, el corazón y los brazos y generar un frente que nos agrupe a todos los que estamos en contra de esas posturas de un gobierno neoliberal y conservador. Porque Lifschitz no se diferencia de Macri en ese sentido. Macri te aumenta la tarifa y sobre ese aumento Lifschitz te agrega otro incremento. Macri se endeuda, Lifschitz se endeuda. Y lo mismo pasa a nivel local, (Mónica) Fein y (Pablo) Javkin dicen: «Si se puede endeudar Macri, por qué no nos podemos endeudar nosotros».

—¿Cuáles son los principales problemas que ven que tiene Rosario y que piensan abordar tanto desde el Concejo como desde ese hipotético proyecto de gobierno en 2019?
—Hoy se da una mixtura muchísimo más problemática de hace dos años atrás. Hoy en Rosario hay hambre, y ese hambre en primer lugar está generado por políticas nacionales como endeudamiento, tarifazos, desocupación, ajuste, apertura importadora, enfriamiento de la economía. Lo vemos en los barrios, en las escuelas. Esa situación no se puede soslayar, entonces yo no puedo decir que el principal problema es el transporte, cuando hay hambre.
Esta semana estuvimos hablando con chicos de centros de estudiantes, y el principal problema que nos marcaron es que hay hambre. Yo podría decirte que el problema de los jóvenes es la deserción escolar, las adicciones, la estigmatización, el intento de baja de imputabilidad, la falta de un proyecto de nación que los incorpore –y les de cabida y oportunidades–, la problemática de las niñas, el embarazo adolescente… Podríamos decir toda la problemática de la niñez y la juventud y decirte que sobre todo eso tenemos proyectos. Y es más, quisimos volcar en su momento proyectos del Estado nacional, y la provincia y la municipalidad trataban de impedir, bloquear y ningunear. Pero hay situaciones que hoy están y antes no estaban.
Nosotros vemos que desde la Municipalidad no se hace nada para mejorar una situación que viene mal desde Nación. Claro que no va a poder solucionar todo, pero no amortigua nada. El gobierno nacional destruye las políticas de desarrollo, de industrialización, de generación de empleo, de inclusión, todas las que había llevado adelante el kirchnerismo. Pero la municipalidad no tenía esas políticas. Nosotros lo vimos cuando yo estaba en Anses. Mientras Cristina creaba la Asignación Universal por Hijo, Lifschitz cerraba los centros Crecer.
Rosario tiene problemas de transporte, sí. ¿Quien fundió el sistema?: (Hermes) Binner, que hizo fundir a todas las empresas menos la de su amigo Bermúdez, que tiene todas las líneas que son rentables, mientras la Municipalidad tiene todas las que son deficitarias. Y el sistemas es completamente ineficiente. Nosotros, desde una visión peronista, diferente a la de los socialistas de la Municipalidad, creemos que el sistema debe ser ciento por ciento estatal. Otra cuestión fundamental es la falta de inversión en los barrios.
Rosario ha expulsado a familias a vivir fuera de la ciudad, ha expulsado industrias, no ha tenido política industrial en 12 años de crecimiento económico. Y lo que se ha fomentado es toda una especulación inmobiliaria a la vera del río, producto de todo un pan de Lifschitz y de Mónica Levín. Ese espíritu progresista, socialista con el cual comenzó (Héctor) Cavallero en el ‘89 se fue diluyendo hasta tener lo que tenemos hoy, un gobierno conservador que se siente muy cómodo con el Pro.

 

 

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