Andrés Kogovsek es considerado el mejor jugador de handball argentino de todos los tiempos. Fue capitán de la Selección Argentina en 5 de los 7 mundiales en los que participó, tiene el récord de partidos internacionales disputados con la celeste y blanca y es el máximo goleador. En honor a su carrera, que hoy continúa –a los 43 años– en la Sociedad Alemana de Gimnasia de Villa Ballester, se bautizó el Torneo 2018 de la versión playera del deporte que más se parece al fútbol, pero en el que se utilizan las manos en lugar de los pies.

Vamos a la playa

Los orígenes del beach handball datan de la década del 90 y los pioneros en esta disciplina fueron los españoles. El primer campeonato mundial de este tipo se jugó en 2004 en tierras del egipcio Hassan Moustafá, quien ya por aquel entonces presidía la Federación Internacional de Handball. En las arenas de El Gouna, un resort turístico de la riviera del Mar Rojo, se coronaron los locales, mientras que las representantes rusas se quedaron con el cetro femenino. La edición 2006 se desarrolló en Río de Janeiro y Brasil se quedó con todo, dando inicio a la primacía de sus seleccionados que alcanzaron el podio en los últimos 6 campeonatos ecuménicos, con 4 títulos masculinos y 3 femeninos.

Argentina, en tanto, viene en ascenso y las chicas ya se trajeron una medalla de plata de Polonia, en 2017, tras caer precisamente con las brazucas. Los pibes, por su parte, también se subieron al podio en el Mundial Juvenil, que se disputó a mitad del año pasado en Islas Mauricio (África), teniendo al venadense Julián Santos en el equipo ideal de ese campeonato.

En las arenas bailan

Si bien a simple vista la superficie es la mayor diferencia entre el handball tradicional y el beach, no es la única. La extensiones del campo de juego en la playa son de 27 metros por 12, mucho más chicas que los 40 por 20 metros del indoor. Y no es para menos, ya que sobre la arena un equipo está conformado por cuatro jugadores (incluido el arquero), y en suelo firme son siete contra siete.

Sobre esos detalles que no figuran en el reglamento, el jugador nacido hace 17 años en la vecina localidad de Venado Tuerto, Julián Santos, cuenta que esta especialidad “es mucho más dinámica y hay que tener la cabeza bien porque es mucho más rápida que el indoor”. Y se suma Liza Martin, vocal de la Asociación Rosarina de Handball y actual presidenta interina, además de ser una de las principales organizadoras del certamen que se disputará en tierras –en arenas bah– rosarinas: “Es mucho más rápido porque la pelota no se pica y no puede haber contacto entre jugadores. Es más físico, por la superficie, y además tiene más show para el espectador”.

Las altas temperaturas que recalientan el piso, entre otras cuestiones, también modifican el tiempo de juego: son dos tiempos (denominados sets en la jerga) de 10 minutos cada uno. Y acá viene lo curioso: En cada período, la cuenta de los goles se empieza desde cero. “El que gana no es el que más puntos haga en total, sino que se divide por tiempo, es decir que para ganar el partido tenés que ganar los dos tiempos, caso contrario hay penales”, explica Liza, a lo que Julián aporta: “Están los goles simples, que valen uno; y los dobles, que pueden ser por fly, por giro, o si lo hace el arquero”. Y da más detalles sobre las conversiones: “El fly es cuando un compañero te pasa la pelota y vos la atrapás en el aire y antes de caer convertís el gol. Y el giro es cuando efectuás un movimiento de 360 grados antes de impulsar el balón a la red”. Ah, los tantos marcados desde el punto penal también se cuentan por dos.

“Nosotros adaptamos algunos aspectos del reglamento. Como se suma gente que no tiene mucha noción del deporte, lo vamos amoldando a nuestra realidad, y de a poco le vamos agregando cosas para hacerlo lo más parecido a lo que se juega a nivel internacional”, aclara la organizadora.

Remonta vuelo en el Paraná

La tendencia de trasladar a las playas la práctica de ciertos deportes, como el fútbol y el voley, no escapó a los amantes del handball. Y Rosario, ciudad ribereña si las hay, no podía quedar afuera. “Esto nació hace muchos años ya. Primero, por la necesidad de darle a los equipos de handball tradicional un torneo un poco más divertido, y empezar el año con un beach. Después, la Asociación planteó que toda la gente que jugó en algún momento al handball o que le interesaba, se acerque a hacerlo en forma recreativa, en un espacio como La Florida. Esto nos permitió trasladar mucha gente que venía a jugar solamente al beach, llevarlo a los clubes. Así fue que gracias al beach se formaron varios clubes, y por eso la Asociación lo toma como el primer torneo del año, para mostrar el deporte, pero en otra superficie”, indica Liza, que fue jugadora, árbitro y ahora entrenadora. “Actualmente dirijo el equipo masculino de Rosario Oeste, y el femenino de Club Unido Argentina. Además, siempre estuve colaborando en la Asociación y ligada a este deporte desde toda la vida”, reseña.

Julián, por su parte, quien fue elegido el mejor pivot y estuvo en el equipo ideal del Mundial Juvenil de Beach Handball, que se disputó a mitad del año pasado en Islas Mauricio, aclara: “Yo nunca dejé el handball indoor para pasar al beach. Lo empecé a jugar por los Juegos Olímpicos de la Juventud. Hace 3 años se eligieron a 40 jugadores y empezaron a preseleccionar y fui quedando y le agarré el gustito a esta variante”.

Este joven que jugó en el CEF Nº 54 de su ciudad natal y luego pasó a Funder de Villa María, ahora defenderá los colores de Ferro Carril Oeste de Buenos Aires para disputar la Liga Metropolitana de Handball. “Nosotros no sabíamos a qué nivel estábamos hasta que jugamos el Mundial, en el que salimos terceros. Primero salió España e Italia fue el subcampeón”.

Arenas movedizas

El torneo local de beach handball que le dio color a La Florida este 17 y 18 de febrero, se realizó en el marco de la cuenta regresiva para los IV Juegos Suramericanos de Playa 2019, que tendrán a Rosario como anfitrión. “La inscripción cerró este viernes, y nos vamos a manejar con 20 equipos, entre varones y mujeres. No más que eso, por una cuestión de tiempo y espacio”, indica Liza Martin en diálogo con el eslabón.

La organizadora destaca el crecimiento de este deporte en la ciudad y sus alrededores, remarcando que “no participan sólo clubes de Rosario, sino también de Venado Tuerto, Casilda, Cañada de Gómez, Capitán Bermúdez, Ibarlucea. Hoy la Asociación está contando con 21 equipos, y si bien no todos tienen todas las categorías, en su mayorías tienen inferiores”.

“En la ciudad, la mayor cantidad de jugadores lo acaparan el fútbol, el básquet, el vóley; y el handball estaba como en un último lugar. Y a pesar de que se practica en todos los colegios, no todos los clubes tienen esa opción”, admite la presidenta en ejercicio de la Asociación, y subraya: “El beach a nosotros nos da la posibilidad de tener otro marco y que otra gente se sume, porque a pesar de que hay un campeón, el torneo es bastante recreativo, entonces se junta un grupo de amigos y se inscribe. Y a muchos les dan ganas de seguir jugando”.

Foto: Julián Santos.

Por último, la actual entrenadora se entusiasma con la creación de una liga mayor, más federal, que ya tiene el puntapié inicial en territorio patagónico. “En el sur están haciendo algo similar a lo que hacemos nosotros. Acá, para seguir el circuito que arranca en el sur, habría que sumar Rosario a Santa Fe y alguna otra zona más, como para traer esos equipos y que se pueda jugar en todo el país”.

Fuente: El Eslabón

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