El viernes pasado comenzó el carnaval de Río de Janeiro. Con la política en el centro de la escena, una scola do samba satirizó la figura del presidente de facto Michel Temer representándolo como un vampiro. Lula, ovacionado.

El carnaval carioca, se sabe, es uno de los espectáculos más deslumbrantes y llamativos del mundo. Como todos los años, decenas de miles de personas disfrutaron de la sensualidad, los colores, la música, los ritmos, los bailes y el espíritu festivo de este impresionante evento que, como todos los años, hace vibrar a todo Brasil y a buena parte del planeta, que sigue sus instancias por televisión.

En esta edición, sin embargo, se pudo apreciar –más que nunca– el tradicional toque político que las scolas do samba le imprimen a los atuendos, decoraciones y carrozados. Los disfraces pusieron el acento en los diferentes problemas sociales y la dramática coyuntura política que atraviesa Brasil, y los lemas de algunas scolas eligieron para tematizar sus desfiles.

Durante la segunda noche en el Sambódromo de Río, desfilaron seis scolas durante 80 minutos, y más de 70.000 personas presenciaron ese alucinante espectáculo.

Ya para el domingo el carnaval comenzó en medio de un ambiente enrarecido por la situación política y social, y los espectadores también tuvieron la oportunidad de ver los disfraces de varias personalidades famosas en todo el mundo, como el propio presidente Temer, quien tuvo el deshonor de que le dedicaran una caricatura con un traje de Drácula.

En un histórico desfile, la scola Paraíso del Tuyutí –por ejemplo– retrató el actual marco que se vive en Brasil luego del golpe institucional contra la ex presidenta Dilma Rousseff. Con el lema “Dios mío, Dios mío, ¿se extinguió la esclavitud?”, fue una de las que más brilló en el Sambódromo carioca.

Según refirió la senadora del estado de Paraná Gleisi Hoffmann en su cuenta de facebook, durante el paso de Paraíso del Tuyutí se pudieron ver “fantasías ironizando los desmontajes causados por el actual gobierno –como la reforma laboral, un enorme retroceso de peso en el día a día del pueblo después de su aprobación– y otros trajes como «marionetas en defensa del golpe» fueron uno de los temas más comentados en las redes”.

La Globo, Temer, Dilma y Lula

Como para dejar sentado que su oligopolio pesa y mucho, la cadena O Globo transmitió el desfile con exclusividad.

La Globo fue uno de los respaldos decisivos para ejecutar el golpe institucional que terminó destituyendo a Dilma Rousseff.

Foto: Senadora Gleisi Hoffmann

Pero por mucho que el poder mediático influya, la popularidad es otra cosa. Temer debió vivir el clima del carnaval muy lejos del sambódromo, recluido en una base de la Marina brasileña junto a 40 invitados, que habrán carraspeado cuando vieron aparecer en pantalla el vampiro representando al anfitrión.

El lobby empresarial paulista también fue satirizado a través de títeres ornamentados con patos de goma amarillos, en recuerdo de los que fue el vergonzoso merchandising que usó la poderosa Federación de Industriales del Estado de San Pablo (Fiesp) para oponerse al impuesto financiero que Dilma intentó hacer aprobar por el Congreso y fue uno de los detonantes de su salida del Gobierno.

En aquel bochornoso 2016, el poderoso bloque empresario industrial de San Pablo marchó a las calles bajo el lema “No vamos a pagar el pato”, y ahora las scolas le pasan factura.

Foto: AFP

También se privilegió para el desfile el recordatorio y  homenaje a Ley Áurea, que abolió hace 130 años –y luego de tres siglos– la esclavitud en Brasil. Una de las carrozas, por ejemplo, fue ornamentada con una enorme libreta de trabajo y los bailarines estaban vestidos con réplicas de esa libreta, símbolo de la reforma laboral llevada a cabo por el golpista Temer, y como alegoría de las “formas modernas de esclavitud”, tal como explicó el director artístico de la scola Paraíso de Tuiutí, Jack Vasconcelos.

El final de la jornada encontró a miles de cariocas cantando “Olé, olé, olé, olá, Lula, Lula”, mientras se retiraban del Sambódromo, apoyo que también pudo verse en las tribunas, donde se colgaron sábanas con leyendas bancando al ex presidente Inacio Da Silva, a quien el dispositivo político-mediático-judicial pretende proscribir.

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Más por Redacción Rosario / Edición: Horacio Çaró
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