“Son nuestros alumnos”, dice. En tres palabras condensa el modo de entender la docencia, sobre todo cuando se vive el día a día de tantos pibas y pibes con derechos cada vez más vulnerados. En su casa de La Florida, Cintia Pérez –maestra de Plástica en la Escuela número 133 “20 de junio”, de Nuevo Alberdi– ha estado contando la experiencia que lleva a cabo junto a otros colegas agrupados bajo la denominación Docentes Solidarios de la Zona Norte, que se presentan comprometidos “con la escuela pública y su comunidad”. Contra algunos imaginarios mediáticos orientados a depreciar su función –“laburan cuatro horas”, “tienen tres meses de vacaciones”–, ellos no han interrumpido el trabajo y han dedicado buena parte del receso de verano a la recolección de alimentos y también de útiles escolares para dos merenderos de Nuevo Alberdi: “Granito de Arena” y “Corazón Solidario”, a los que asisten en total unas 500 chicas y chicos de la barriada. Tienen el respaldo de Amsafé, en especial de la referente en la zona, Laura Castro.

La labor formal de este grupo comenzó prácticamente con la creación del merendero “Corazón Solidario” en febrero de 2017, que arrancó con 20 chicos y hoy recibe a casi 300 y los sábados al mediodía funciona como comedor.

“Nosotros comenzamos a colaborar a fines de abril y ya en junio había 150. En diciembre eran 250 y se sumaron más de 20 en estas vacaciones. En su mayoría, no tienen las necesidades básicas satisfechas”, explica Cintia, quien dará cuenta de la manera en que ellos se vincularon con los dos merenderos.

La escuela de Cintia comparte el edificio con la número 539, que es de Nivel Medio; y hasta allí llegó Daiana Wabrisezewiez, ex alumna de ese secundario y coordinadora de Corazón Solidario para exponer la situación y buscar ayuda entre los docentes.

Foto: Manuel Costa.

“Ella fue y le contó a un profesor lo que le estaba sucediendo: que cada vez tenía más chicos, que no le alcanzaba”, recuerda Cintia y deja entrever el lugar que ocupan hoy las escuelas públicas y sus docentes en los barrios, y que trasciende lo que ocurre en el aula y en el patio.

Tras ese pedido, los maestros comenzaron a concurrir los sábados y, a la vez, empezaron a tejer una red entre vecinos e instituciones que colaboran con el merendero, que está ubicado en calle Luzuriaga al 2400.

El otro espacio en el que participan, Granito de Arena, está en Bouchard al 3660, funciona desde hace cuatro años y lo coordina Milton Ríos, y también allí volcaron sus esfuerzos para apuntalar estas experiencias comunitarias, que –va de suyo decirlo– parecen vivir en un hoy tenso y un mañana incierto en lo que respecta a los alimentos que van a poner sobre la mesa.

“En enero y febrero se para todo. Hubo unos días en que solo se pudo dar leche. Esto es dinámico, la ayuda va llegando y vamos resolviendo a qué merendero lo enviamos de acuerdo a las necesidades, y la gente que hace los aportes confía en nosotros”, explica Cintia, y amplía: “La respuesta es muy buena. Nosotras golpeamos un montón de puertas y otras que ni siquiera sabíamos que se nos podían abrir. Nos tiraban datos y, así, empezamos.

En la zona norte, por ejemplo, “respondieron casi todas las escuelas privadas, también la Carrasco que es pública”. Según la docente, Granito de Arena y Corazón Solidario reciben una ayuda estatal mínima, que no le permitiría funcionar, lo que justifica la fuerte tarea militante en búsqueda de colaboraciones.

En ese sentido, si bien la formación docente llevaba a pensar en que podían desplegar tareas de apoyo escolar, capacitación o talleres, se han abocado a lo más urgente. Y les gratifican los logros: “Vimos que se pudo construir un espacio donde los chicos pueden tomar la leche; y salimos a buscar donaciones; también conseguimos un mechero, dinero para las garrafas y queremos hacer una mesada grande para que las mamás puedan colaborar amasando”.

Más allá del apremio del pan y la leche, del cuaderno y la mochila, este grupo de maestras y maestros cree en la posibilidad de desarrollar otras tareas: “Tenemos muchas ideas, pero la realidad es que necesitamos para comer. Igual, queremos trabajar lo que es el cooperativismo, que es un estilo de vida y puede servir para ayudar al vecino que está haciendo el techo, para limpiar un terreno o para solventar gastos”.

Para este sábado 10 de marzo, tenían previsto realizar la “Fiesta de Despedida de Vacaciones” en el Granito de Arena, donde las pibas y pibes –al igual que los de Corazón Solidario– iban a recibir sus mochilas con útiles para el comienzo de clases. Están previstas algunas actividades recreativas y la invitación es extensiva a toda la comunidad, porque también, señala Cintia, se trata de “dar visibilidad a la situación de estos merenderos”.

“Comunidad y educación pública”

Cintia Pérez menciona a cada uno de los docentes que participan de esta experiencia: Laura Castro, Lucía Marcoretto, Iván Giménez, Félix García Colombi, Adrián Méndez y Griselda Denegri; a quienes se suman Cristina Mussio (vicedirectora de la “Medalla Milagrosa) y Soledad Peralta (“San Patricio”). Se los puede encontrar en la página de Facebook, “Comunidad y Educación Pública, así como se puede conocer más acerca de los espacios en los que colaboran en “Merendero Corazón Solitario” y en “Merendero Granito de Arena” de la misma red social.

Fuente: El Eslabón

Más notas relacionadas
Más por José Osvaldo Dalonso
Más en Ciudad

Dejá un comentario

Sugerencia

De Ponti: “El paro responde al fracaso de este modelo económico”

La legisladora santafesina advirtió que el gobierno nacional insiste en su error. “Por est