Se despojaron de prejuicios y ropas y experimentaron en un parador isleño la sensación de igualarse con los hombres en esto de llevar los torsos al aire. El evento fue fotografiado y su potente energía contagió a artistas y militantes feministas, y se transformó en muestra y encuentro.

Mujeres en cuero. Foto y perfomance: Vivianne Artigas y Lala Brillos

La muestra fotográfica Mujeres en Cuero no fue un mero encuentro de artistas y militantes feministas, fue compartir una sensación liberadora y en cierto sentido sanadora. Un grupo expuso sus torsos al sol sin importar edades ni pautas estéticas, y transmitió en imágenes una profunda sensación de gozo, en algo que les es vedado a ellas en público: tomar sol en topless. Lala Brillos, actriz y militante feminista, organizadora del evento junto a la fotógrafa Vivianne Artigas,  consideró que Rosario aún está lejos de poder aceptar el topless o el nudismo, aun cuando se den algunas posibilidades de hacerlo en algún que otro parador en la isla. A la vez, habló sobre la experiencia que compartió con otras congéneres para hacer este trabajo artístico: “Todas sentimos algo único y revelador de lo que significa aceptar el propio cuerpo”.

Mujeres en cuero. Foto y perfomance: Vivianne Artigas y Lala Brillos

Quizá todo comenzó con el Tetazo, esa experiencia de hace un año en la que por primera vez muchas mujeres se pusieron en cueros públicamente y descubrieron que más allá de los prejuicios estéticos es liberador reconocerse en diversas tetas, como definió en un poema una de las participantes de la muestra Mujeres en Cuero, Dora Do, del colectivo Tanga Feroz: “Grandes, medianas y otras gigantes, tetas pequeñas incipientes cual correlato de panza plana, tetas con erizado pezón en primogénito botón (…) Tetas caídas, compañeras de las rodillas, tetas paradas naturales o siliconadas (…) Disidentes son las tetas cualquiera sea su mirada (…) Sabiendo a cuestas, que el corpiño con arco es el facho disfrazado de progre” (texto completo más abajo).

Mujeres en cuero. Foto y perfomance: Vivianne Artigas y Lala Brillos

 

El evento Mujeres en Cuero tuvo lugar el martes pasado en el espacio cultural Abre, de Viamonte al 700, y se convocaron, artistas, actrices, poetas y militantes feministas. Todas aportaron lo suyo a un encuentro de arte y reivindicación de género. Hubo, además de la muestra fotográfica, performance teatrales, lecturas, música y palabras que contextualizaron el hecho artístico y también el hecho político en que se pueden transformar las mujeres con las tetas al aire.

 

“Todo arrancó en la playa, con Vivianne, cuando empezamos a hablar de las marcas que tenemos las mujeres en la piel, hablando de las estrías por ejemplo que tengo en la panza con los dos embarazos que tuve”, cuenta a este periódico Lala Brillos sobre el inicio del proyecto artístico fotográfico. Y a la vez comenta al pasar un dato no menor: su cuenta de Facebook fue suspendida el mismo día por una foto de promoción del evento por una fotografía en la que apenas se veían perfiles de tetas.

―¿Aquella charla en la playa fue la que empezó a dar forma al proyecto?
―Sí. Empezamos a hablar de las diferentes marcas que tienen las mujeres, también veíamos que hay marcas que tienen que ver con la postura más que con una marca en la piel y que era muy interesante para visualizar a nivel fotográfico. Abrimos una convocatoria y al final fuimos diez mujeres dispuestas a hacerlo. La idea era despojarnos de ropa cada una como quisiera pero al final coincidimos que todas nos queríamos poner en tetas. Luego fue el momento de buscar las locaciones en la isla. Y al comenzar a disparar la cámara nos comenzamos a dar cuenta que las fotos no tenían más que imágenes de gozo, de satisfacción, de sensación de libertad. Y eso fue en lo que derivó esta muestra y creo, lo transmite claramente. Al principio la propuesta era mucho más seria y dramática, porque pretendíamos hacer una visibilización de las marcas en el cuerpo por la condición del género. Y al final terminamos tentadas de la risa y preguntándonos por qué cuando los hombres están en cuero no se dicen «mirá esta tetilla, y aquella otra», como sucede cuando somos mujeres las que estamos en cuero. Y hay mucha gente que no sabe que las tetas no son genitales. Y empezamos hablar entre nosotras de todo esto que nos imponen a las mujeres para lo público y que en algún momento también fue llevado a lo privado: nosotras terminamos teniendo mambos hasta para desnudarnos frente a nuestras parejas. Y eso tiene que ver también con algo que nos han impuesto y que es el corpiño.
―Todas las que participaron de Mujeres en cuero hablan de que sintieron sensaciones únicas…
―Sí, inclusive una de las chicas contaba que a la semana siguiente de que hicimos las tomas se levantó una mañana y se dijo: «yo quiero volver a repetir esta experiencia». Le dijo al novio, y a unos amigos varones del novio con los que fue a la isla, que iba a hacer topless. Y lo hizo. Automáticamente la situación se naturaliza, es algo que al rato deja de ser un problema, es decir: el corpiño es social.
―¿Cómo ves esta posibilidad de que las mujeres hagan topless libremente en Rosario?
―No creo que estemos muy lejos, pero tampoco tan cerca. Me parece que hay muchas cuestiones que tenemos que lograr. Primero es la aceptación del propio cuerpo, y la aceptación del cuerpo del otro, esto que el feminismo impone como una regla vital que es la sororidad, que es la hermandad entre mujeres y el acompañarnos entre todas. Eso nos sirvió un montón a nosotras. Entiendo que puede ser mucho más complicado (hacer topless) a la hora de caer en alguna lugar e intentarlo sola, aunque hay lugares como el parador La Casita de Enfrente –en donde hicimos parte de la producción–, que es teta friendly y en donde nos trataron bárbaro. Pero creo que hasta que nosotras no solucionemos los problemas con nuestro propio cuerpo, y con el otro, y no venzamos esa barrera, también va a ser un poco más difícil de aceptar para los hombres. Nosotros lo sentíamos de una manera tan natural, que estábamos rodeadas de hombres y no pasó nada.
―Ese espíritu contagioso, ese entusiasmo, se respira hoy aquí en la muestra y está muy claro en los rostros de las mujeres fotografiadas
―Sí, es tremendo ver esos rostros, esos cuerpos, esas sonrisas. Y en realidad es la igualdad en una situación tan común y tan linda como pasar una tarde en un playa.
La igualdad es eso: vos está en short y yo estoy en bikini sin corpiño, disfrutando, mirá que simple.

Poema

por Dora Do

Sobre la infinidad de senos
que sin esmero
evocan a la creación
(bueno, en verdad: son creación).

Tetas grandes,
medianas
y otras gigantes,
tetas pequeñas
incipientes
cual correlato de panza plana,
tetas con erizado pezón
en primogénito botón

Tetas caídas,
compañeras de las rodillas,
tetas paradas
naturales o siliconadas

Tetas redondas,
lacias, enruladas
¿avergonzadas?
Disidentes son las tetas
cualquiera sea su mirada

Tetas blancas
anhelantes de nudista playa
tetas peladas kayakistas de río marrón
sucias de tanto sudor

Tetas con leche,
creadoras de vía láctea
tetas con pecas
¡una galaxia entre las tetas!

Brillosas,
tetas de golondrina,
bailarinas,
amantes de la brillantina
tetas a la espera
de dar por desterrado
al broche.
Sabiendo a cuestas,
que el corpiño con arco 
es el facho
disfrazado de progre

tetas flameantes
de tanto esmero

libertarias y
sedientas
por desarraigarse
de la falsa idea
que la teta al aire
es una falta de respeto

Lindas las tetas
libres al vacío
Tetas chuponeadas por el infante
que mira a los ojos de su madre
e ignora que esa teta
le da la vida.

Y el oficial
desde la ventanilla
en la reliquia de la biblia
la condena por incitar a la pornografía

Tetas turgentes,
imprudentes,
hoy y mañana
pasado
mañana
el año que viene
y siempre:
las reivindico
libres e independientes.

 

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