“En un contexto desfavorable, en el que se propicia el alejamiento del pensamiento nacional, desde lo comunicacional y educativo, estimamos que estas jornadas artiguistas marcan que –aún ante la adversidad– se concretó una importante respuesta sobre la vigencia del proyecto de los Pueblos Libres. Esta posibilidad de construir un futuro distinto se basa en la fuerte presencia de docentes y estudiantes de Uruguay, Santa Fe y Entre Ríos”, indica Sara Liponezky Cadoche, presidenta del Instituto Federal de Integración y Estudios José Artigas.

Las II Jornadas Interdisciplinarias sobre el Congreso de los Pueblos Libres, bajo el lema “Perspectivas, reflexiones y debates”, se realizaron el jueves 28 en el Centro Cultural La Vieja Usina, de Paraná. El viernes 29, el encuentro continuó en Concepción del Uruguay. La actividad fue impulsada por el Instituto de Estudios e Integración “José Artigas”, creado en 2014, y fue declarada de interés por el Consejo Superior de la Universidad Autónoma de Entre Ríos (Uader).

“Fue destacable la participación de alumnos de escuelas secundarias y sus docentes, la diversidad de los panelistas, el tratamiento del tema desde la perspectiva histórica, el análisis de la situación económica de la región durante y luego de la aparición de Artigas, además de los enfoques pedagógicos de ese proyecto”, resalta Sara, abogada y diputada nacional con mandato cumplido.

Integración y tensiones

Las actividades abrieron con el panel “La integración regional, tensiones y perspectivas”, a cargo de los investigadores Alberto Umpiérrez, Francisco Senagaglia y Maximiliano Camarda. Luego, señala Sara, “se introdujo la cuestión artiguista desde la producción artística, a partir de la proyección de la película Buscando a Andresito, y la exposición de su director Camilo Gómez Montero”. “Esa proyección generó un gran interés en los docentes presentes, para difundirla y trabajarla como herramienta educativa en las escuelas”, agrega.

Durante la tarde, se trataron temáticas como “Integración regional: abordajes historiográficos”, “Federalismo y federalismo de concertación” y “Reconversión y reorientación de la Educación y sus contenidos curriculares”.

Al cierre de la jornada, los investigadores Alfredo Mason, Rubén Román y Andrés Casaretto, reflexionaron sobre “Políticas y estrategias educativas para la integración regional”.

“Se multiplica nuestra red con la participación de nuevos sujetos interesados, como docentes, estudiantes y los institutos de formación”, resalta la abogada. En Paraná, estudiantes de las escuelas Artigas de Santa Fe y Sarmiento de Paraná, fueron parte de los más de 120 presentes.

Desandar procesos

La apertura de las jornadas contó con la participación de gobernadores e intendentes que constituyen la Liga de los Pueblos Libres.

El viernes 29, durante la segunda jornada en Concepción del Uruguay, se inauguró la sede del Instituto Federal de Estudios e Integración José Artigas. Marina Pagani, profesora de la universidad de esa localidad y responsable local del Instituto, tuvo a cargo la presentación de la delegación.

En los debates, Umpiérrez, un incansable impulsor de la integración regional, disertó sobre la “Proyección política y educativa del artiguismo”. El investigador Rubén Bourlot presentó una “Línea de Tiempo Artiguista”, y el profesor Alfredo Mason tomó la cuestión de “La construcción del poder de los Pueblos Libres”.

“Tenemos que formar a los ciudadanos, desde la docencia y también desde la comunicación”, afirmó Paola Lucía Völker, de Gualeguaychú. “Debemos desandar procesos, resignificar nuestras prácticas, y no sólo en las aulas, también en las plazas”.

“Hay que rescatar resignificar y reconocer nuestros valores, para reapropiarnos de ellos. El pueblo que no conoce no puede valorar, y menos puede amar”, sostuvo la profesora de Historia en el Instituto Sedes Sapientiae y secretaria general del Sindicato Argentino de Docentes Privados, del sur entrerriano.

Saber y hacer

“Muchas veces, parece que es más importante estudiar e investigar para ser erudito, que formarse para producir transformaciones sociales, que es lo más urgente”, dice Ignacio Caprín, de 26 años y estudiante universitario de historia, quien participó del encuentro.

“Sucede que nos educamos en ciertos lugares de élite y apuntando a llegar a lo más alto, cuando lo esencial es saber qué hacer para actuar en la sociedad y que el pueblo acceda al conocimiento”, indica el joven.

“Creo que las universidades son como islas a las que no llegan los ciudadanos comunes. A los 17 años salí de casa y dejé todo para estudiar, tuve esa oportunidad. Pero debería ser el conocimiento el que llegué a todas y todos”, advierte el joven al cuestionar el sistema educativo.

“Lo político debe pesar más en la enseñanza de la Historia. Pero estamos más acostumbrados a discursos en los que no se ven las diferencias entre el proyecto artiguista, que no funcionó, y el de Sarmiento, impuesto desde la desigualdad”, remarca Ignacio, y añade: “Esos otros relatos no nos dejan conocer. Estamos en una sociedad capitalista, individualista y cruel, en la  que cada uno piensa en sí mismo”.

Sobre su experiencia en congresos y encuentros, señala que “critico, a pesar de no ser una autoridad en el tema, que muchos intelectuales no entienden que las transformaciones se vinculan con la política y la educación”, y argumenta: “No alcanza saber cuántas mujeres e hijos tenía Artigas, sino conocer su filosofía de la emancipación. Mientras, la desigualdad está bien constituida desde la idea de la Nación, desde el Facundo de Sarmiento, con esa identidad europea discriminamos al otro. Pero el proyecto de Artigas se parece más a nosotros. En esa lucha por sobrevivir, pensamos más en nosotros mismos que en la transformación que podemos hacer”.

La sangre mocoví

“Nací en san justo, en Colonia Escalada (130 kilómetros al norte de la capital santafesina), y trabajé de chico en el campo. Allí hay una comunidad mocoví y como me interesan los pueblos originarios, antes de entrar a la Universidad, a los 17 años, hice entrevistas y conocí su cultura, me enseñaron cómo vivían, trabajaban la tierra y sus tradiciones”, explica Ignacio. “Luego, al morir mi madre, me enteré que ella era de esa comunidad. Mi padre es bien gringo, y la familia debía ser bien blanca, también por la cuestión patriarcal. Pero mis primos eran todos morochos y estaba todo bien”, cuenta sobre su infancia.

“Al volver a la comunidad, una señora me dijo que mis abuelos maternos también eran paisanos, como le dicen allá a los originarios, Me contó cómo mis abuelos llegaron del monte, cómo usaban la leña, qué cocinaban y trabajaban”, explica.

En base a esa experiencia e investigación en el terreno, Ignacio presentó un trabajo sobre “Educación bilingüe y la enseñanza de la historia”, una problemática muy debatida porque la inclusión es una complicada construcción que requiere un amplio, respetuoso y profundo análisis.

“Ya en la facultad, al ser consejero de la carrera de Historia, armamos jornadas para retomar relatos e historias. Al comunicarme con Sara y Umpiérrez, me enteré del proyecto del Instituto Artiguista y convoqué al grupo de alumnos a presentar el trabajo en un encuentro en Paysandú, en 2016”.

Ignacio sostiene: “Hay que trabajar desde el espacio de las mayoría y no desmerecer los espacios alternativos de formación. Los terciarios son lugares donde trabajar, más allá de qué estudien, la cuestión de los valores, la ética, deben tomar y rescatar a la identidad regional que están desparramados en la provincia, son sitios desde donde construir una propuesta colectiva y liberadora, como se gestó el ideal artiguista”.

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