Los taxistas protagonizaron una masiva marcha el miércoles pasado contra la amenazante llegada de aplicaciones extranjeras como Uber que consideran compiten de manera desleal, precarizan el trabajo y profundizan la crisis del sector por la caída de la actividad. Al mismo tiempo, la concejala María Eugenia Schmuck, tal como había adelantado, ingresaba su polémico proyecto que podría habilitar el ingreso de este tipo de empresas. En diálogo con El Eslabón, la edila defendió su postura porque dijo “abre un debate necesario para justamente regular este tipo de tecnologías y evitar que se produzcan hechos de violencia como en la ciudad de Buenos Aires en donde Uber ingresó sin ninguna norma ni debate legislativo”. Además, consideró que los taxistas la critican sin haber leído el texto que, dijo, tiene como objetivo “ponerle límites y exigencias” a las empresas de aplicaciones foráneas para que cumplan un servicio en las mismas condiciones que el resto.
Ahora será el cuerpo legislativo local, luego de concluido el receso invernal la semana próxima, el encargado de darle viabilidad o no a la propuesta.

— ¿Según su proyecto serían otorgados permisos para 200 nuevas unidades en el caso de empresas extranjeras?
—Si. Para cualquier plataforma digital internacional se fija un cupo máximo de 200 unidades, por ahora. En total, no para cada empresa.

— ¿Y cree que esto puede aprobarse?

—Todavía no he tenido la oportunidad de hablar del proyecto más que informalmente con algunos concejales y la verdad que el marco regulatorio que nosotros estamos planteando es bastante severo. Lo que hace es ponerle bastantes condicionamientos y límites (a las empresas de aplicaciones) y me parece que puede ser incluso mucho más limitante de lo que muchos pensaban por lo que había circulado por los medios de comunicación. Con lo cual, bienvenido sea el debate, no tengo problemas en que se enriquezca, se modifique, se cambie, pero sí tengamos un marco regulatorio para plataformas electrónicas de transporte locales y no locales, esa es un poco la idea. Es decir, regular lo que ya existe, si taxi Cabify, si taxi Movitaxi y los que quieran venir, que todos sepan cuáles son las condiciones para que se puedan instalar en la ciudad. Porque si no cumplen esas condiciones no pueden.

—El proyecto estipula pagar una tasa trimestral equivalente al 5 por ciento del valor del vehículo…

—Es el pago de la licencia. Es como si fuera la chapa de los taxis. La diferencia es que la chapa vos la pagás una vez y listo. En cambio en esto se le cobra trimestral por el valor del auto.

—De todas maneras los taxistas dicen que estas empresas, una vez que entran, terminan haciendo lo que quieren.

—En donde no hay regulación, claro. Por eso hay que regularlo. En donde no hay regulación vienen y se disfrazan de aplicación y empiezan a funcionar. Eso sí es una competencia desleal, y es ilegal. Ellos son una empresa de transporte, nosotros estamos convencidos de eso, entonces toda empresa de transporte tiene que estar habilitada.

—Los taxistas dicen que en muy pocos lugares lograron que por ejemplo Uber se reconozca como empresa de transporte en las mismas condiciones que el resto.

—El problema es de ellos (por Uber). Pero hay 150 ciudades que lo han legislado, entre ellas en Montevideo, el propio Frente Amplio. Les cobran un canon y recaudan 3 millones y medio de dólares por ese canon.

—Pero dicen que le dieron un golpe de nocaut a los taxistas locales…

—Acá también siempre yo los he escuchado decir a los taxistas decir que la actividad disminuyó, incluso con el gobierno kirchnerista. Ahora es más entendible con la recesión pero también en el kirchnerismo decían lo mismo… Yo creo que tiene más que ver con una falta de correspondencia entre la tarifa que ellos mismos exigen que se eleve y la calidad del servicio. Y lo que hacemos con este marco regulatorio es establecer condiciones de calidad del servicio para todos.

—De todas maneras, en cuanto a calidad del servicio, estas aplicaciones parecen tener en otros lugares del mundo los mismos problemas que hoy tiene el sistema de taxis… ¿En definitiva, usted entiende los temores del sector de los taxistas?
—Por supuesto. Yo he hablado con muchos de ellos y hemos puesto sobre la mesa algunas de las preocupaciones que plantean, por eso, justamente, tiene que haber un marco regulatorio para que estas empresas sepan cuáles son las condiciones para instalarse y que son algunas de las que cumplen los taxis más algunos requisitos más.
Lo más importante es que se debata para mejorar la calidad del sistema de transporte. Desde que pusimos el tema en agenda, los taxis están apurados para que se implemente el Movitaxi, que es la aplicación municipal. Anunciaron lo del wifi en los taxis, bueno, si el debate sirve para eso, es todo ganancia para la movilidad en Rosario.

— ¿Por qué fueron el único bloque interesado en este tema?
—Nosotros presentamos el proyecto con Sebastián Chale hace tres años. Lo que hicimos esta semana es aggiornar ese viejo proyecto que ya había caducado porque había prescripto. Es un tema polémico que los taxistas se oponen incluso antes de conocer el proyecto y supongo que tiene que ver con eso (que no haya habido iniciativa de otras bloques sobre el tema) pero bueh, a mí me parece que los temas complicados hay que abordarlos sea cual sea el resultado. Estoy acostumbrada a meterme en temas complicados. Lo importante es dar el debate. Yo creo que estas plataformas digitales son mucho más peligrosas en los lugares en los que no tienen regulación como en la Ciudad de Buenos Aires, que no lo debatió nunca. Uber se instaló igual, está funcionando de forma ilegal y hoy hay conflicto y violencia.
Lo que yo creo es que hay que decirles: muchachos, si ustedes quieren funcionar acá tienen que cumplir con estas condiciones, si no, no se lo vamos a permitir. Pero desde el Estado, no desde los taxistas.

—Esta aparición de las empresas se da en un momento de crisis por lo que muchos lo relacionan a los remises truchos de los años 90…
—Es que los remises truchos siguen funcionando y ese es un karma porque lo hacen de manera ilegal y no hay seguridad ni para el chofer ni para el pasajero, eso no puede seguir funcionando.

—Los taxistas consideran que si entraran estas empresas el resultado sería una mayor precarización del trabajo

—Es porque no han leído el proyecto nuestro. Es cierto que Uber, allí en donde funciona sin regulación sí provoca precarización de los trabajadores. Hay una competencia desleal, pero lo que nosotros planteamos es todo lo contrario.

Fuente: El Eslabón

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