La Lepra dio a luz a su primer equipo de fútbol femenino de 11, que ya muestra sus credenciales en la Liga Rosarina, con un clásico favorable en su incipiente historial. Son dirigidas por la dupla técnica que conforman Virginia Salera y Mariano Faurlin.

En el mismísimo suelo donde Lionel Messi comenzó a exhibir su maravilloso talento con la pelota entre sus pies, un incipiente plantel conformado por 33 chicas, inician el camino de la Lepra en el más lindo de los deportes, en su versión femenina. “Si bien fue una idea que se venía manejando desde el club, una directiva de Conmebol –que dice que todo aquel que participa de una competencia internacional tiene como obligatoriedad contar con un equipo de fútbol femenino– aceleró la decisión”, confiesa la DT Virginia Salera desde la Escuela de Fútbol Infantil Malvinas Argentinas, donde todos los martes y jueves por la noche entrenan las pibas. “Hicimos dos pruebas abiertas en Bella Vista, donde hoy practicamos los sábados antes de la competencia que se juega los domingos, y ahí seleccionamos al plantel que quedó conformado”, aporta Mariano Faurlin, el otro integrante de la dupla técnica.

Lo cierto es que aquella imposición de la Confederación Sudamericana de Fútbol –debido a la participación rojinegra en el certamen internacional– fue tomada por los dirigentes de la Liga Rosarina de Fútbol, que desde 2019 exigirán un equipo de mujeres a todos los clubes que disputen el torneo Molinas. “Nos adelantamos a esa obligación que imponen las distintas entidades, y por orden de la Comisión Directiva –explica la joven entrenadora– empezó la gestación de este grupo”, que ya se dio el gusto de festejar en un clásico ante Central. “Ese partido fue muy especial para todas, y por suerte se nos dio el triunfo”, coinciden Pamela Chindamo, capitana del equipo, y Martina Dezotti, atacante convocada a la Selección de Rosario.

Probando

El plantel rojinegro entrena todos los martes y jueves en el complejo Malvinas | Foto: Manuel Costa

Corriendo detrás de las exigencias internacionales y locales, y sobre todo del calendario ante la proximidad del arranque del torneo, se llevaron a cabo dos pruebas de jugadoras en Bella Vista, para comenzar a darle forma al plantel. “Fue todo bastante rápido, lo hicimos medio a las apuradas porque queríamos arrancar este torneo que comenzó el 3 de abril. Hicimos dos pruebas abiertas a mediados de marzo. Se presentaron cerca de 150 chicas, de las cuales seleccionamos un grupo de 33, que son las que hoy tenemos fichadas”, recuerda esta chica que ingresó a la institución laburando en el departamento de comunicación, pero que ya hace 3 años se desempeña en el área de Divisiones Inferiores como videoanalista. “No teníamos idea con qué nos íbamos a encontrar, y nos sorprendió gratamente el nivel de las chicas. Tomamos la decisión final en conjunto con el coordinador Gonzalo Magurno, y con todo el staff”, agrega.

Sobre esa experiencia, Mariano –que al igual que su compañera es periodista deportivo y director técnico recibido– aporta: “Nos encontramos de todo. Algunas venían jugando en la Rosarina, porque este es el segundo torneo; algunas venían compitiendo en otras ligas, varias también jugaban al futsal y al fútbol 5. Así que eran experiencias y recorridos muy distintos, pero el nivel fue muy interesante”.

Estamos bien las 33

El andar del equipo en el torneo local es irreprochable ya que, en 13 fechas disputadas, la tabla de posiciones las encuentra en el tercer lugar. “Es nuestra primera participación, así que consideramos –más allá de lo estrictamente numérico– que nos está yendo bien, estamos contentos con el todo, con la evolución de las chicas, la mejora que hemos notado, la predisposición que tienen, cómo se comprometieron con la causa para venir a entrenar, de estar siempre a disposición. La experiencia es buenísima, y si bien el balance se hace siempre al final, hoy es sumamente positivo”, resume el entrenador, cuya pluma estuvo al servicio del diario El Ciudadano y del portal Rosario Plus –entre otros medios–, y que ahora sigue despuntando el vicio como comentarista en las transmisiones de radio Mitre (en su repetidora en la ciudad). “En el campeonato esperaba ver un buen nivel, pero encontré algo mejor, aunque considero que le falta bastante desarrollo a la disciplina en general, y no lo digo por la Rosarina en sí. Creo que tiene que haber más apoyo de los clubes, que tengan más convocatoria, así todo mejorará con el tiempo”.

En cuanto al plantel, Salera describe “un grupo heterogéneo en cuanto a edades”, ya que “hay chicas grandes, que vienen con un desarrollo anterior, y por otro lado estamos apostando a las más chicas, de 14 y 15 años, para darle una continuidad en el tiempo y en el trabajo, y así poder tomar a esas chicas que hoy son menos técnicamente trabajadas y laburar con ellas para ir formándolas, utilizando el estilo que tienen las divisiones juveniles en varones”.

Mujeres tenían que ser

El terreno que el género femenino comenzó a ganar en la última época alcanzó el verde césped. Y aunque en la entidad rojinegra el tema llegó en tiempo suplementario, nunca es tarde y la pelota ya rueda entre ellas. “Varios clubes de Rosarina tienen la disciplina hace un montón, y Newell’s por ahí concentró todo en la liga de varones en todas sus categorías y dejó esto para último momento”, sostiene Virginia, aunque aclara: “De todas maneras, en el club todo se dio de forma bastante natural, no hubo una discusión al respecto, porque en realidad el fútbol femenino viene teniendo un desarrollo en el que la institución viene atrasada, así que nos encargaron esta tarea de conformar un plantel”.

Una vez concretada la idea, Mariano destaca que “la respuesta de los dirigentes y empleados fue muy buena en todo aspecto, siempre se pusieron a disposición, nos habilitaron las instalaciones tanto acá en Malvinas como en Bella Vista, están muy atentos y pendientes de nuestras necesidades e inquietudes”, y añade: “Fue una aceptación muy buena y todo hace parecer que la disciplina viene desde muchos años y recién llevamos cuatro meses trabajando”.

Clásico para todos y todas

Foto: Prensa RC

Los libros marcarán que el primero de los dos clubes grandes de la ciudad en ganar un clásico en el fútbol femenino fue Newell’s. Tras el 2 a 2 en el primero de los derbys ante el equipo A de Rosario Central, la Lepra se quedó con el segundo, al golear 5 a 2 al Central B. Los duelos estuvieron acompañados por las dos hinchadas.

Pamela Chindamo y Martina Dezotti fueron protagonistas de esa hazaña. “Fue algo hermoso, porque jugar este tipo de partidos siempre tiene un plus aparte, y ganarlo y festejarlo fue algo increíble, nos puso muy felices”, resalta la capitana, a quien las reiteradas postergaciones del primer clásico (estaba programado para la 2ª fecha y se jugó después de la 6ª) le jugaron una mala pasada. “Contra el Central A no lo pude jugar porque me echaron la fecha anterior a la que se jugó, después de varias suspensiones”, lamenta la jugadora, que luego tuvo revancha.

Como contrapartida, a la extremo izquierdo leprosa las alteraciones del calendario le hicieron un guiño, y pudo dar el presente contra los dos conjuntos que presentó el Canaya. “Para cuando se jugó ese partido, yo ya estaba habilitada. Así que por suerte pude estar, y en ambos convertí un gol”, celebra.

“El partido fue duro. Las chicas se comportaron muy bien, hubo mucha lealtad en lo deportivo, pero sí se jugó fuerte, como en un clásico. La experiencia fue muy grata, y por suerte arrancamos bien”, analiza Mariano Faurlin, que recuerda que “en la previa hubo mucha ansiedad, las chicas estaban desesperadas porque llegara el partido”.

Y un dato no menor fue que los dos choques entre las rivales de toda la vida –tanto el primero disputado en Bella Vista como el que se realizó en Cosecha– contaron con presencia de ambas parcialidades. “De locales tuvimos más de 600 personas, con gente de los dos equipos. Es un ejemplo que se puede dar, siempre y cuando exista colaboración de todas las partes, los de adentro, los de afuera. El segundo fuimos nosotros para allá, con nuestro público, y tampoco hubo inconvenientes”, subraya Virginia Salera.

Solo las chicas

Pamela Chindamo es capitana del equipo, y Martina Dezotti fue convocada a la selección rosarina | Foto: Manuel Costa

Pamela Chindamo y Martina Dezotti son dos piezas claves del once inicial rojinegro. La primera es volante central, de marca, y lleva en su brazo la cinta de capitán. La segunda desequilibra en el frente de ataque, sobre todo por izquierda, y además su buen nivel le posibilitó integrar las filas de la Selección de Rosario.  

“Jugaba de chica con mis hermanos, primos, pero no era muy común esto del fútbol femenino, era difícil conseguir equipos porque prácticamente no había”, rememora Pamela, que para seguir con la pelota en los pies recurrió al fútbol 5, en Newell’s. “Era lo más relacionado a lo que me gustaba. Ahora, que por primera vez estoy jugando fútbol 11, se nota la diferencia, es otro tipo de juego, otro ritmo”, admite.

Martina nació en la populosa Lomas de Zamora, pero por esas cosas de la vida terminó dejando el país junto a sus padres, ambos rosarinos, en busca de mejores horizontes. “Lo mío también viene desde chiquita. Mi viejo, mis hermanos, siempre jugaron y a mí también me gustó. Arranqué en España, porque vivía allá, pero practicaba con los chicos porque no había para mujeres. A los 7 años me cambié al tenis porque era más difícil jugar mixtos, pero a los 14 volví al fútbol, jugando para el equipo de mi pueblo Vandalia de Peligros, y otro que era Albolote Club de Fútbol, del pueblo vecino”.

Ahora, ambas gozan de un buen presente, defendiendo los colores de la camiseta que aman. “Jugar acá, para una que es hincha, es lo más lindo que hay, genera muchas sensaciones. Cuando salís a la cancha y ves a tus viejos que te siguen, amigos, es inexplicable”, destaca la volante de 26 años, que se muestra muy conforme con el andar del equipo: “Para ser el primer año de competencia, venimos muy bien, sentimos el enorme apoyo del cuerpo técnico, hay mucha energía positiva en el plantel”.

La delantera, que ahora vive en Roldán y tiene un parentezco muy lejano con el Galgo Gustavo Dezotti, destaca los beneficios de jugar en un club como Newell’s, del que su madre la hizo fanática. “Es muy lindo la atención que nos dan, tenemos pelotas, lugar para entrenar, a lo que yo no estaba acostumbrada, porque en Defensores de Sportsman (club de la vecina localidad) donde jugaba antes, no tenía esas instalaciones, más allá del esfuerzo de su gente”. Y por último, expresa su alegría por la reciente convocatoria al combinado local –dirigido por Roxana Gómez, entrenadora de Central– que el próximo 28 de julio recibirá a su par de Gualeguaychú, en el Gabino Sosa. “No me lo esperaba, me puso muy contenta. Son lindas oportunidades que no podemos desaprovechar. Viajás mucho, por todos lados, y conocés nuevas compañeras”.

Martina comparte ese plantel también con sus compañeras de equipo Bianca Recanati y Luciana Ferreyra.

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