Rosana Gómez es entrenadora de los equipos femeninos de Central, del combinado rosarino y de la Selección Universitaria Argentina. También trabaja en Conmebol, y en su Baigorria natal tiene una escuela de este deporte que corre por sus venas.

La vida de Rosana Gómez está atravesada por el más maravilloso de los deportes desde sus más profundas entrañas. Y le dedica a esta disciplina absolutamente todos los días de la semana. De familia recontra futbolera, en su casa prácticamente no se habla de otra cosa que no sea referida a la pelota. Y no es para menos: tiene cinco hermanas y dos hermanos –uno de ellos es Elías Gómez, lateral del Canaya– con los que comparte la sangre y su amor por el juego al que Dante Panzeri definió como dinámica de lo impensado. “Absolutamente todos y todas jugamos al fútbol, incluso mis sobrinas”, asegura la Zurda, apodo que le valió tras su etapa como volante por izquierda con los cortos puestos, y con las camisetas de Central, Boca y River, además de la Albiceleste.

De taquito

Esta mujer de 38 años acumula un largo recorrido por el verde césped. Tras dar sus primeros pasos (y pases) en Granadero Baigorria –localidad que la vio nacer, también futbolísticamente–, llegó a Rosario Central con apenas 15 años. “Dos años más tarde fuimos a jugar un amistoso con Boca en Buenos aires y quedé seleccionada por el entrenador. Me fui acomodando allá, porque estaba terminando el secundario acá, así que fue todo muy complicado, tenía que estudiar y viajar”. Ya instalada en Capital Federal, le llegó el turno de la Selección Argentina, con la que se dio el gusto de participar de los mundiales de Estados Unidos 2003 y China 2007. “Me citaron al año siguiente de quedar en Boca. Recuerdo mucho el primer partido del último mundial que jugué, porque había un marco impresionante de gente. Lamentablemente perdimos por goleada con Alemania, y no nos fue como esperábamos. Pero en la Selección, por suerte logré consolidarme”. Es que defendió los colores patrios durante 8 años, y vistió la Xeneize 14 temporadas. Colgados los botines, despuntó el vicio jugando al futsal, nada menos que para River, el clásico de toda la vida. “Mientras hacía el curso de entrenadora en 2009, estuve un año jugando fútbol de salón” para el Millonario, recuerda Gómez.

Desde la línea de cal para afuera, sus inicios fueron en el equipo femenino de la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA). “Hicimos un laburo muy lindo con las chicas, que entraron al torneo de AFA y tuvieron su mejor performance en ese tiempo, así que quedó demostrado lo bien que se trabajó”, rememora la DT, cuyo gran desempeño durante los 4 años que dirigió a las estudiantes/jugadoras le valió para que la Federación de Deporte Universitario (FeDUA) la nombre al frente de la Selección Universitaria nacional, cargo que hoy mantiene. “El año pasado jugamos las olimpiadas, que se hicieron en China, así que estuvimos viajando. Fue una experiencia hermosa”, subraya.

Siempre se vuelve al primer amor

Foto: Prensa RC

Los sentimientos por el Canaya pudieron más, y la baigorriense armó las valijas para regresar a sus pagos en 2015. “En Central existía el fútbol femenino, pero había muy pocas chicas, apenas siete. Y no tenían espacio, había un profe que también dirigía otras categorías así que tampoco estaba tan metido en el femenino. Se hizo una convocatoria nueva, exigiendo más espacios, y fue como arrancar de cero”, revela Rosana, que destaca la apuesta de la institución de Arroyito: “Nos dieron bolilla. Está creciendo mucho gracias al aporte del club, apoyo que antes no existía. Tenemos espacios, disponibilidad de horarios, nos dan la indumentaria y nos ayudan con los gastos que implica el torneo”.

La Zurda cuenta que en sus inicios al mando del conjunto auriazul “arrancamos jugando torneos del interior porque en Rosario no había liga, nada”. Y detalla la engrosada vitrina del club en la materia: “Salimos campeonas en la Canadiense, en la Casildense. El año pasado se armó el torneo de la Liga Rosarina, y también salimos campeonas. Este año estamos participando con dos equipos. Estamos liderando la tabla con el A, mientras que el B está 6º, cuando faltan 4 fechas para el final”.

Y ante la inmejorable posición en la tabla, la gran DT de Central tampoco guarda elogios para sus dirigidas: “Tenemos un equipo muy competitivo, en el plantel cuento con tres chicas que están en el seleccionado de AFA, entrenando con el equipo mayor, lo que habla del buen nivel que hay aquí. La Liga es nueva, tiene apenas un año. Cuenta con 20 equipos muy competitivos, y de a poco irá mejorando más aún”.

Gol de mujer

Rosana Gómez se inició en este deporte en tiempos en que los hombres gozaban casi de una exclusividad. Ahora ya no juega sola, pero reconoce que aún queda mucho por gambetear para que las pibas adquieran el protagonismo que merecen con la pelota en los pies. “Acá en Argentina todavía cuesta mucho que lo acepten, pero a nivel mundial también ha pasado lo mismo, aunque en los últimos años ha tenido un crecimiento increíble”, sostiene la referente del fútbol femenino, y agrega: “Obviamente que en nuestro país, por cómo se vive el fútbol masculino, se nos hace más difícil la inserción de la mujer, pero ya siendo una obligación la de tener equipos de mujeres, la cosa cambia, porque nos tendrán que dar el espacio, nos tendrán que hacer un lugar como lo hacen con los varones”. Cuando habla de “obligaciones”, se refiere a la imposición de la Conmebol (tomada también por la Liga Rosarina) que regirá a partir del año que viene, en la que los clubes de la ciudad que participen del torneo Molinas, tengan que tener un plantel de chicas para competir. “En los últimos años se ha notado el crecimiento, pero desde 2019 se va a notar mucho más el cambio”, pronostica, entusiasmada, esta joven que desde hace un par de meses aporta su granito de arena desde el área de Desarrollo del Fútbol Femenino, de la Confederación Sudamericana de Fútbol. “Desde FIFA y Conmebol se le está dando importancia al desarrollo de la actividad. Ahora conformamos un grupo de trabajo que también integran una venezolana y una brasileña. El objetivo es organizar, revisar las falencias de cada país en la disciplina y trabajar en eso. Organizar torneos, cursos para entrenadores, para que esto se pueda mover y así hacerlo crecer. Por lo pronto estamos en el armado, tenemos un diagnóstico”.

La elegida

Foto: ARF

La Liga Rosarina de Fútbol puso en manos de Rosana Gómez la conducción de la selección local de fútbol femenino, que después de varios días de entrenamiento, sale a escena en el Torneo Nacional de Selecciones de Ligas de AFA. Este sábado 28, a partir de las 15, iba a recibir a su par de Gualeguaychú, en el Gabino Sosa de Central Córdoba, pero las condiciones climáticas no lo permitieron. La vuelta estaba pautada para el 11 o 12 de agosto (aún resta definir el día), en tierras entrerrianas. “Esperamos este año tener un buen nivel, porque tenemos jugadoras de Selección Argentina y el aporte que hace la Liga Rosarina, que hasta hace un año atrás no existía”. Si las dirigidas por Gómez dejan atrás a las de Entre Ríos, accederán a un triangular que se disputará a principios de septiembre, y que saldrá de las ganadoras de los cruces entre Paraná y San Jorge, y Concordia y Concepción del Uruguay, todos combinados correspondientes a la región Litoral Sur.

La cosa es más o menos así: los 48 equipos que integran este certamen organizado por el Consejo Federal de la AFA están divididos en 8 regiones. El conjunto ganador de cada una de esas zonas, clasificará para la final que se disputará en Mendoza. “Estamos viviendo una linda experiencia, esperemos estar a la altura y avanzar a la ronda final”, se esperanza la técnica de la rojiblanca, tales los colores de la camisetas del combinado local.

La pelota en la cabeza

Rosana Gómez habla en idioma futbolero, porque lo respira puertas adentro y afuera. “En mi casa todos hablamos de fútbol. Es más, prácticamente es de lo único que charlamos (risas). En mi familia somos 6 mujeres y dos varones, y absolutamente todos y todas jugamos al fútbol”, asegura la entrevistada, que no conforme con los compromisos asumidos con el deporte de la redonda, se la jugó y abrió una escuela de fútbol para chicas. “Practicamos en el camping municipal de Baigorria. Vengo de una familia tan futbolera que hasta mis sobrinas vienen a entrenar”, destaca la mujer que está de buzo y silbato todos los días de la semana: “Martes y jueves estoy ahí dando clases, entrenando a las chicas en la escuela; y lunes, miércoles y viernes entreno a Central. Los fines de semana son días de competencia”.

En cuanto a los colores de su corazón, Rosana admite que no nació Canaya, pero los años de trayectoria en el club –tanto adentro como afuera de la cancha– le hicieron correr por las venas sangre auriazul. “No soy hincha de Central de nacimiento, pero con el tiempo que llevamos acá con toda mi familia, estamos muy familiarizados con el club”, afirma la hermana de Elías Gómez. “Todos tenemos nuestro corazón en el club”.

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