“Cuando el espanto es el que presiona no hay dubitación y nos damos cuenta de que es imperioso que el campo nacional esté unido, fuerte y resistente”. El pasado 4 de septiembre, en un local de Richieri al 300 –barrio Pichincha–, tuvo lugar la convocatoria abierta “¡En defensa de la Universidad pública! Por la concreción de un Proyecto Nacional y Popular”, a la que se puede calificar de exitosa tanto por el número de asistentes, por la diversidad de representantes de facultades y de claustros –hubo muchos estudiantes– presentes, así como también por algunos nombres propios, como legisladores, concejales, cuyo ámbito de militancia hoy no suele ser específicamente la Universidad, pero que tienen un fuerte sentido de pertenencia hacia ella y en muchos casos ejercen allí la docencia.

Las palabras que abren esta nota corresponden a Guillermo Montero, decano de Facultad de Ciencias Agrarias y uno de los principales referentes de este espacio, en cuyo horizonte no está ajena la renovación de autoridades de la UNR prevista para el año próximo ni “cómo mejorar las cosas desde la Universidad “para ver cómo construimos el proyecto para recuperar el gobierno de la Nación”, sin renunciar a la reivindicación de las políticas públicas que se desplegaron durante los doce años del kirchnerismo.

El acto del martes último incluyó un número importante de oradores y también la elaboración de un breve documento, que define a la “educación como un derecho humano fundante de la vida colectiva”, denuncia la política de vaciamiento de la Universidad –también “la promoción de la educación superior privada” y “el estancamiento de los niveles de acceso”– y hace una fuerte apelación a la unidad, la organización solidaria, la movilización permanente –tanto en lo reivindicativo como en la producción de conocimiento y su difusión–, a la resistencia frente al modelo excluyente de este gobierno y “a la acción para la construcción de la universidad pública, nacional y popular”.

“Había una necesidad muy grande de mostrarnos todos juntos en función de esos principios”, explica Montero y, en ese sentido, agrega: “Nos estamos encontrando compañeras y compañeros de distintas facultades. Hay decanos, vicedecanos, consejeros, muchos estudiantes, no docentes, investigadores, graduados; y están quienes ocupan secretarías en el gobierno de la UNR, o cogobernamos en facultades o somos consejeros superiores”.

Entre los asistentes se vio a los concejales Roberto Sukerman, Fernanda Gigliani y Osvaldo Miatello, la ex edila Carola Nin y el ex diputado nacional Eduardo Seminara.

Algo que se venía gestando

La convocatoria se produjo a casi un mes del inicio del paro docente al que se ha sumado gran parte de la comunidad universitaria para enfrentar la política de ajuste del macrismo. No obstante ese clima propicio, el decano de Agrarias resalta que ya venían conversando desde hacía tiempo acerca de la necesidad de agruparse, “de limar alguna aspereza”. “Porque mientras otros grupos políticos de la Universidad se separan, se atomizan y están siguiendo otro camino, nosotros queríamos presentar lo opuesto: ya vimos lo que nos pasa cuando estamos separados”, subraya.

“Ha habido un fuerte deseo de todos de reencontrarnos y de hablar, de poder cada uno escuchar las diferencias que tiene con el otro y conocer cuál fue la estrategia para resolver las particularidades de cada una de las facultades. Era algo que se estaba gestando y el detonante fue toda esta movilización reciente, porque cuando la Patria está en peligro, no hay otra que juntarse y militar en defensa de la educación pública”, sentencia.

Convocatoria abierta

Para fundamentar el carácter de “convocatoria abierta”, Montero observa que “lo primero es la unidad, y manifestar sincera y afectivamente ese deseo y esa necesidad de estar juntos” y, en ese sentido, le cabe con comodidad la identificación con el llamado campo nacional y popular, aunque a nadie escapa que esa denominación está asociada a los doce años de administración kirchnerista, sin que eso sea un límite. De hecho, algunas de las figuras presentes no están identificadas con ese sector del peronismo.

De todos modos, la mención al kirchnerismo resulta inevitable a la hora de marcar una referencia en cuanto a políticas públicas en educación y en especial en el nivel superior. “Tenemos algo para mostrar. Ha sido tan extraordinario el crecimiento y el sentido que se le dio a la educación pública como promotora de ciencia y tecnología para el desarrollo, para otro modelo de país”, destaca el decano de Agrarias.

Montero marca el caso de su especificidad: “Yo provengo de un área técnica, como es la Agronomía, y el desarrollo que hubo en las áreas de ingeniería, el equipamiento que hemos tenido, las características que tiene la Facultad de Ciencias Agrarias lo demuestran. Fue gracias a nuestro gobierno nacional y cuando preguntaban «¿dónde está la plata de las retenciones?», yo estaba orgulloso y les decía: «Miren para arriba, para el costado, miren dentro de los laboratorios, miren las cosas que podemos hacer que antes no hacíamos». Así que, evidentemente, estamos anclados en un modelo de referencia extraordinario”.

Con el macrismo, nada que ver

A la convocatoria no escapa el crecimiento en los distintos claustros del movimiento nacional y popular, que –según sostiene Montero– “ya tiene una cantidad de consejeros como para ser entendido y respetado de otra manera”.

Así, destaca: “Se avecina un proceso eleccionario en la Universidad, los compañeros del campo nacional y popular somos bastante más que los que éramos en las últimas elecciones, hace cuatro años; y si hacemos la cosas bien, varias facultades pueden ser gobernadas por compañeros o por coaliciones”. De todos modos, según el decano de Agrarias, el eje pasa por construir un proyecto: “Mientras otros están discutiendo pequeñeces, nuestra idea es discutir un proyecto”.

Lo dicho no disimula cierta mirada crítica respecto de la conducción del Rectorado –“hay tremendos problemas para dialogar y a veces parece un monólogo”–; a lo que se suma la dinámica que ha tenido el conflicto docente.

“Sin lugar a dudas fue un detonante; o sea, cuando se destruye el sueldo de los trabajadores, cuando la inflación se come la esperanza, cuando los trabajadores se empiezan a perder el laburo, no podemos mirar para otro lado. Yo creo que cuando el espanto es el que presiona no hay dubitación y nos damos cuenta de que es imperioso que el campo nacional esté unido, fuerte y resistente”, sostiene.

Montero insiste en la necesidad de un proyecto y, si bien existe una razonable prudencia respecto cuestiones electorales, la propuesta no se plantea como un espacio cerrado. Se inclina por “alianzas que sean estratégicas, que sean más equilibradas, construidas por las enormes mayorías, que no sean cuatro dirigentes los que la establezcan sino que sea un acuerdo mucho más global”.

Vuelve a enfatizar en la unidad –“estar juntos, si vienen a hablar o si tenemos que negociar, estar juntos”– y pone un límite: “Con el macrismo no tenemos nada que ver”.

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Un comentario

  1. Javier Serantes

    10/09/2018 en 11:05

    «en un local de Richieri al 300». Es un club social y cultural, se llama «Que te pasa» y la dirección es Ricchieri 340. Gracias.

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