Las ollas sostenidas por las maestras del partido de Moreno, provincia de Buenos Aires, lugar del trágico accidente que se llevó puesta la vida de dos trabajadores de la educación, no son de protesta, no persiguen fines partidarios. Surgieron como iniciativa para paliar el hambre más urgente de esos pibes y pibas que se quedaron sin la asistencia básica del Estado. Un acto humanitario, un acto político que no carece de intencionalidad educativa, enseñando con el ejemplo la solidaridad de clase y el compromiso con la escuela pública y su defensa.

Es necesario expresar nuestro más enérgico repudio a este nuevo atentado contra los derechos civiles, como el secuestro y tortura de la compañera Corina De Bonis.

Estamos en medio de una nueva jornada de lucha y paro de Ctera. La convocatoria es por «la defensa de la Escuela Pública», una frase que dice todo pero que merece alguna explicación, para no caer en el “consignismo” que vacía de significado muchas veces, la mayoría de las veces, y ser precisos.

Una marcha que es defensa también de quienes comen de esas ollas y de quienes las sostienen.

La convocatoria a esta nueva marcha, otro capítulo extendido del plan de lucha iniciado el mismo diciembre de 2015 ante la cesantía de 300 trabajadorxs del Ministerio de Educación, no se hace a partir de la defensa (solamente) del salario e Incentivo Docente. Tampoco se hace exclusivamente en defensa del régimen jubilatorio docente al cual el presidente le ha dedicado en varias oportunidades especiales dedicatorias proponiéndolo como ejemplo de las jubilaciones de privilegio. Es por todo eso y más.

Algunos datos ominosos de esta realidad dan cuenta del necesario por qué de esta nueva marcha.

En 2015 el programa de becas estudiantiles Progresar contaba con 800.000 pibas y pies beneficiarios, muchos de esos que constituyeron la primera generación en ingresar al Secundario, de los cuáles muchos prosiguieron sus estudios terciarios o universitarios. En 2017 ya eran la mitad. Hoy son un tercio. Y el Progresar mutó, dejó de tener un carácter inclusivo para ser un sistema de premios y castigos. Son tantos los obstáculos para continuar percibiendo este “beneficio” que el programa por desfinanciamiento y requisitos que antes no existían, se termina cayendo.

Y así tenemos el primer logro de la gestión Macri en educación, seguramente la caída de la matrícula escolar en el nivel secundario por la imposibilidad de ingresar al mismo de muchas y muchos jóvenes y adolescentes, traerá como paradoja estadística una aparente mejora en los porcentajes de tasas de matriculación/egreso Menos alumnos y “mejores”, reforzando la vieja idea de los gobiernos conservadores que promovieron históricamente la reducción de años de obligatoriedad escolar. Una escuela para pocos ¿Y la inclusión? Bien, gracias, quedó atrás, allá por el 2015.

Continuando con este programa de reducción de derechos, Macri y su nuevo gerente de Recursos Humanos en el Ministerio de Educación, eliminaron el programa Conectar Igualdad, planteando que el objetivo propuesto, reducir la brecha en el acceso a nuevas tecnologías y dispositivos electrónicos, se había cumplido (¿le reconocieron al gobierno anterior un acierto??) surge así una pequeña observación: ¿y los nuevos alumnos? Siguen naciendo argentinas y argentinos que luego van a la escuela, comienzan su escolarización en el nivel inicial, pudiendo concurrir a alguno de los 3000 jardines de infantes que este gobierno prometió construir. Ese era el compromiso del titular de una off shore educativa afincada en Panamá que supo

ocupar la gerencia de RRHH en Educación de apellido Bullrich

Esas mismas niñas y niños luego concurren a la Primaria, escuela que ya no percibe del Ministerio de educación ni aulas digitales, ni fondos para mejoras edilicias, ni libros del plan nacional de lectura (el argumento para eliminar ese plan fue tan banal como despreciativo proponiendo que los libros impresos ya eran muchos y no se leían).

Y así podemos seguir por una larga lista de propuestas y políticas socioeducativas de inclusión que han sido desfinanciadas: Orquestas, Radios escolares, Centro de actividades Infantiles/Juveniles, etc. O continuar este recorrido por la Leyes que los campeones del republicanismo no cumplen, como la Ley de ESI, (modificada por decreto y desfinanciada), Educación Nacional, Financiamiento Educativo y la de Servicios de Comunicación Audiovisuales entre otras.

Para finalizar, señaló que aquellos docentes que entendemos lo Popular como referencia y punto de partida de nuestra acción política-pedagógica, tampoco queremos ollas para distraer el hambre y la pobreza, ollas que se alzan frente a escuelas que explotaron por falta de condiciones dignas, ni frente a universidades sin presupuesto. No queremos la ignominia de ese tipo de ollas. Lo que queremos y por lo cual militamos es por una patria Justa Libre y Soberana.

 

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