Pese a que Lula sigue preso e incomunicado, y se le prohíbe participar de la campaña electoral, la transferencia de votos hacia el nuevo candidato del PT es cada vez más clara. Pasó del 9 por ciento a más del 19 en pocos días.

Dos encuestas publicadas esta semana señalan que Fernando Haddad, del Partido de los Trabajadores (PT), crece a pasos agigantados y seguramente será quien enfrente al ultraderechista Jair Bolsonaro en segunda vuelta el 28 de octubre.

La jugada de la derecha y los poderes fácticos es borrar a Lula. Que no aparezca, que no hable, que no haga campaña. De eso se trata la proscripción. Desvincular su nombre y su propuesta de la fórmula presidencial del PT: Fernando Haddad-Manuela D’Ávila. Pero con el pasar de los días, todo indica que no lo está logrando.

El pueblo de Brasil apunta a que gane un proyecto que termine con el ajuste neoliberal de Michel Temer, que arrasó Brasil, disparando la pobreza y la desocupación a niveles astronómicos. El desempleo alcanza hoy el 24, 6 por ciento. La pobreza, el 26 por ciento. Más de 6 millones de personas pasaron a ser pobres en menos de tres años.

Un sondeo de la agencia FSB contratado por el Banco BTG Pactual reveló que en una semana Haddad creció un cien por ciento: saltó de 8 a 16 puntos de intenciones de voto contra 33 de Bolsonaro.

Otra medición realizada por la agencia MDA a pedido de la Confederación Nacional del Transporte le dio 28,2 puntos al ex militar contra 17,6 del petista.

Un sondeo de Ibope, el más reciente de todos, le dio 19 puntos a Haddad y 28 a Bolsonaro.

Haddad fue proclamado como candidato el 11 de septiembre cuando Lula lo escogió como su heredero al anunciar que desistía de participar en los comicios, luego de que la Justicia rechazara todos sus recursos.

Lula tenía una intención de voto del 40 por ciento y la gran pregunta era por entonces si se produciría una transferencia hacia Haddad. Las encuestas están dando una respuesta afirmativa.

En estos dos sondeos Haddad comenzó a distanciarse del centroizquierdista Ciro Gomes que hace una semana ocupaba el segundo lugar con comodidad. El candidato mide un 11 por ciento.

Haddad señaló en conferencia de prensa que está “muy satisfecho con las encuestas” pero aclaró que no hay que dejarse llevar por los sondeos de opinión. “La campaña se tiene que mover con base a nuestras propuestas sobre educación y trabajo y el respeto a la democracia”, aseguró Haddad.

A pesar de que no puede grabar videos ni dar entrevistas, Lula es la figura determinante en la pelea por la presidencia de Brasil. “Faltan tres semanas para las elecciones y tenemos una gran misión por delante, es hora de de ir puerta por puerta para defender nuestro proyecto”, escribió el líder sobre un papel amarillento desde su calabozo de Curitiba para alentar a sus partidarios a redoblar el activismo.

“Los balazos en la caravana del PT. La cicatriz del capitán. La proscripción del candidato más popular y un cadáver político como presidente. Economía estancada, candidatos que polarizan y varios ciudadanos dubitativos. A menos de un mes de las elecciones en Brasil, la vertiginosa campaña presidencial tensiona cada día los límites de lo imaginable”, analiza Nicolás Cabrera en su nota “Encrucijada Brasilera”, publicada en Nueva Sociedad.

La incertidumbre, y los límites de lo imaginable están muy en juego en esta coyuntura. Los poderes fácticos están dispuestos a todo para ponerle freno a la voluntad popular.

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Un comentario

  1. Avatar

    Adhemar Principiano

    30/09/2018 en 17:24

    Si Haddad, llega al gobierno., con quien gobernara, cual seran sus ministros, se habla de ello?. El candidato habla de la deuda, la industrializacion, la educacion, la ciencia, la tecnologia, se habla de ello, se discute, hace conciencia politica de la situacion… o solamente esta enchufao en el acto electoral?. Los pueblos votan.. pero eligen…?

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