El impacto de la devaluación y los tarifazos están a la vista: la inflación de septiembre llegó al 7%, la más alta desde 2002. Casi todas las proyecciones estiman un 45% de inflación para todo el año, con la consecuente pérdida de poder de compra en salarios. Los cierres de fábricas y despidos no se detienen. El doble comando con el FMI y un Presupuesto “dibujado”.

El experimento neoliberal que encabeza el multimillonario Mauricio Macri hace hilachas el tejido sociolaboral de la Argentina. De los creadores de “lo peor ya pasó”, ahora llega “son momentos duros y difíciles”. Quiebran empresas, los trabajadores caen como moscas y el gobierno duro, como si nada. La inflación toca el 7 por ciento en septiembre y se posiciona como la más alta desde la brusca salida de la convertibilidad en 2002. La devaluación y los tarifazos recortan poder adquisitivo de los salarios, exprimen bolsillos y contraen el consumo masivo.

La alianza de derecha que co-gobierna el país junto al Fondo Monetario Internacional le metió un bombazo al mercado interno y a la producción nacional. La recesión económica se profundiza. Se recortan derechos y los coletazos de la crisis autoinfligida son cada vez más intensos. Cambiemos reafirma sus políticas de ajuste en el proyecto de Presupuesto redactado a imagen y semejanza del FMI. Para opositores, las principales variables de la denominada ley de leyes son un dibujo y hete aquí otra trinchera de resistencia a la vista.

El gobierno perdió autodeterminación y entregó el comando de la política económica a la directora del FMI Christine Lagarde. El objetivo está puesto en cuestiones monetarias para garantizar el pago a acreedores de la deuda externa y el proyecto de Presupuesto pregona el tan mentado “déficit cero”, como si este fuese el principal problema que hoy acecha a la Argentina. Austeridad para el pueblo, abultadas ganancias para minorías privilegiadas. Cambiemos no muestra preocupación ante los miles de despidos, el desmadre inflacionario, la altísima tasa de interés que asfixia a pequeñas y medianas empresas, que son las que generan alrededor del 70 por ciento del empleo. Los índices negativos de pobreza y desocupación encienden alarmas y empeoran el clima social, que está lejos de ser primaveral, por más cosméticos que regale el gobierno y medios de desinformación afines.

Según datos oficiales, en la Argentina hay 11 millones de personas viviendo en la pobreza, esto es el 27,3 por ciento de la población. Para el Indec, el desempleo roza los dos dígitos. Según el Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central, los pronósticos de recesión para este año empeoraron, ya que hace un mes se proyectó una caída de la actividad económica de 1,9 por ciento para 2018, y en el reciente documento se estima una caída de 2,5 por ciento del PBI. Los llamados economistas de la city, incluso, incrementaron las estimaciones de inflación de 40,3 a 44,8 por ciento para este año. La caída del PBI con aumento de precios, lo que se conoce como estanflación, será más significativo de lo que se calculaba hace 30 días.

En su último informe de coyuntura, el Instituto de Trabajo y Economía (ITE) perteneciente a la Fundación Germán Abdala señaló que “si bien en los próximos meses se espera una profundización de la recesión, el hecho de que el gobierno no haya logrado aun pisar en terreno firme dificulta la posibilidad de proyectar tanto el alcance como la magnitud que tendrá esta nueva última crisis”.

“La fuerte caída del salario real ha comenzado a reconfigurar el mercado de trabajo. Los indicadores que dan cuenta de la precarización del empleo privado muestran que el sector informal de la economía ha empezado a actuar como refugio, en un contexto de marcado deterioro de las condiciones laborales e incremento en el nivel conflictividad”, se indicó en el informe.

“La renuncia de Luis Caputo a la presidencia del Banco Central puso sobre la mesa el conflicto que subyace al doble comando Ejecutivo nacional – FMI. A su vez, el acuerdo con el Fondo y el nuevo esquema cambiario, dotado de una mayor flexibilidad para el tipo de cambio, deja en evidencia una nueva victoria del ala de la conducción económica que aboga por la libre flotación del tipo de cambio y el blindaje del déficit público como estrategia primaria para enfrentar la crisis”, se analizó en el reporte del ITE.

El Fondo prestará 57.000 millones de dólares. Aunque las garras del FMI impliquen un costo político por reflejarse en el espejo del fracaso, Cambiemos cree que con el crédito gana aire para evitar un default en el corto plazo y tratar así de llegar con chances a las elecciones del próximo año. Lo cierto es que la fuerte suba del dólar en las últimas semanas impactó de lleno en la inflación. Los desmedidos aumentos en la canasta básica alimenticia y en los servicios básicos para el hogar achicharraron los acuerdos salariales de principio de año.

Seven up

Cambiemos, con tres años de gestión, es el gobierno con más meses de alta inflación desde la crisis de 2001. La inflación de septiembre, calculada en alrededor del 7 por ciento por mediciones privadas, fue la más alta desde abril de 2002, durante el interinato de Eduardo Duhalde, cuando marcó el 10,4 por ciento. La devaluación de agosto y las subas de las tarifas se trasladaron a los precios, recortando más aun la capacidad de compra de los salarios. Desde que Macri tiró pasitos de baile en el balcón de la Casa Rosada, la pérdida de poder adquisitivo acumula un 15 por ciento.

La inflación de los asalariados se disparó un 6,7 por ciento mensual en septiembre y acumuló un alza del 40,4 por ciento en los últimos doce meses, por lo que la inflación de 2018 será la más alta desde 1991, según un estudio del Instituto Estadístico de los Trabajadores (IET), con el apoyo logístico de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (Umet) y gremios de la CGT y la CTA. La devaluación de agosto y los constantes incrementos en los combustibles -80 por ciento en el año- volverán a pegarle de lleno a los precios, con lo cual la inflación de octubre también será elevada.

Las proyecciones del IET adelantaron que la inflación de todo 2018 se ubicará por encima del 45 por ciento y será la más elevada en casi tres décadas. El proceso inflacionario, que Macri creía iba a resolver de taquito, generó un efecto regresivo sobre la distribución del ingreso. ¿Y los jubilados? De la promesa de que bajo gestión amarilla iban a cobrar el 82 por ciento móvil pasaron a soportar una pérdida de más del 13 por ciento en el poder de compra de los haberes, incluso con la futura actualización de diciembre. El dato surge de la comparación con el 45 por ciento de inflación proyectado para todo 2018. El ministro Nicolás Dujovne adelantó, por si acaso, que a fin de año no habrá bono compensatorio para nadie.

El índice de precios de supermercados que publica el Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz arrojó una inflación del 7,7 por ciento en promedio para el mes de septiembre respecto al mes anterior. Leche, harina, galletitas y huevos, entre los productos de la canasta básica alimentaria que más aumentaron.

En nueve meses, la inflación superó más del doble a la pauta salarial firmada por muchos gremios que aprobaron el techo del 15 por ciento que en su momento fijó el gobierno. Como se señaló, para octubre se espera que la inflación se mantenga en niveles altos, con lo cual algunos gremios empezaron a pedir reapertura de las negociaciones paritarias.

“Nos divertimos en primavera y en invierno nos queremos morir”, canta Charly García en Buscando un símbolo de paz. Más que primavera, con Macri todo parece un largo invierno.

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