Marlene es una mujer taciturna, de pocas palabras y afilada puntería. Creció en la pobreza, guacha de madre y víctima de abusos y violencia machistas desde el día en que menstruó por primera vez. Al poco tiempo ya se había hecho dos abortos. Los dos del Alan. Cuando pudo se tomó el raje y se alistó en el ejército. Devota de la virgen de Guadalupe, a donde va lleva su propio altar: estampitas, un rosario de cuentas negras (su amuleto) palo santo y una colección de pelucas de colores, que va alternando sobre su cuero cabelludo al ras. Trabaja para una agencia de seguridad privada y es la custodia personal de una diputada nacional en la capital federal. Un asunto pendiente la puso de regreso a sus pagos, una barriada del noreste de la ciudad de Santa Fe, antiguo terreno de la orden jesuita, donde el Salado hace un embudo, sube, se lleva a los vivos y devuelve manso a los muertos. Ahí, donde sólo llega la línea 15, también se erige pestilente el vaciadero municipal, el mercado y el matadero donde Marlene, durante su adolescencia, practicaba tiro con la escopeta de su padre. Marlene es la heroína de La Ripley, novela de Analía Giordanino (Santa Fe, 1974) con la que obtuvo el segundo premio en el Concurso Regional de Nouvelle EMR 2018, cuyo jurado estuvo integrado por Vera Giaconi, Alan Pauls y Luis Sagasti. Al concurso se presentaron 200 obras de Corrientes, Chaco, Entre Ríos, Formosa, Misiones, Santa Fe y Paraguay.

Desde hace tiempo los subgéneros del fantástico y la ciencia ficción vienen siendo terreno fértil para explorar posibles subjetividades políticas, sexuales y personales de las mujeres, para romper estereotipos y poder imaginarlas fuera de la cultura patriarcal, para denunciar y combatir sus resortes y esquemas rígidos, disciplinantes. Ya no la mujer como un personaje neutral, paciente y segundón. Sino a la mujer como heroína bajando a tiros el techo de cristal o abortando xenomorphs a mansalva, como la teniente Ellen Ripley.

La novela de Giordanino no tiene nada que ver con la ciencia ficción, pero se inspira en uno de los grandes personajes femeninos del género y de la cultura popular de todos los tiempos para darle carnadura a Marlene, una mujer real, potente, con coraje y visión, que a fuerza de entrenamiento parece tenerlo todo controlado, aunque por dentro bulle como lava ardiente.

Como la China Iron de Gabriela Cabezón Cámara, que huye del gaucho matrero por el desierto pampeano, la Ripley litoraleña de Giordanino retorna al humedal fangoso para cargarse al octavo pasajero (el Alan, el alien, al patriarcado entero) con la Victorinox que lleva en un borcego. La poesía, voluptuosa y visceral de la autora, se cuela en toda la trama de La Ripley, novela breve que llevará a los lectores y lectoras por un sinuoso y vibrante paseo por la espesura de la ribera santafesina.

 

Sobre la autora

Analía Giordanino es profesora en Letras por la Universidad Nacional del Litoral. Publicó los libros de poesía Nocturna (Diatriba, Santa Fe, 2009), Terrícola (Ivan Rosado, Rosario, 2015) y los volúmenes de cuentos Fantasmas (Ediciones UNL, Santa Fe, 2008) y Los impuros (Editorial Nudista, Córdoba, 2017). Algunos poemas suyos forman parte de la antología 53/70, Poesía argentina del siglo XXI (ES, EMR y CCPE/AECID, Rosario, 2015). Administra el blog puntada escondida

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