Una posibilidad de abordar la histórica jornada que el peronismo celebra como el Día de la Lealtad es hacer un repaso de los titulares de los diarios de la fecha o del día siguiente, cuando los hechos ya se habían consumado.

Es curioso, pero Clarín nació con el peronismo, el 28 de agosto de 1945, menos de dos meses antes del 17 de octubre. El diario fundado por Roberto Noble llevó como principal título de su portada “Una multitud pidió en Plaza de Mayo la libertad de Perón”. La volanta citaba textualmente “El coronel dijo: «Sabía que este pueblo no me iba a traicionar»”. Impecable en términos informativos, se añora ese rigor en este presente en el que su general, coroneles y soldados ejecutan el “periodismo de guerra”. La foto, los descamisados –algunos vestían saco con orgullo– con sus pies refrescándose en la fuente, terminaba de darle a esa tapa el valor de todo jalón histórico. Clarín, extrañamente, no estuvo en la calle el 18 de octubre.

El mismo 17, el principal título del diario Crítica llevaba en su portada un título propio de su propietario, Natalio Botana: “Grupos aislados que no representan al auténtico proletariado argentino tratan de intimidar a la población”.

La periodista Andrea Vulcano recuerda que unos días antes, cuando el general Edelmiro Farrell, a cargo de la Presidencia, ya había mandado a detener a su secretario de Trabajo y Previsión, Crítica tituló: “Perón ya no constituye un peligro para el país”.

Podría decirse que si Botana al fundar Crítica hubiese conocido la expresión “gorila”, con que se definía a los más recalcitrantes antiperonistas, no hubiese elegido al moscardón, emblema de su pasquín.

Otro diario de la época, Noticias Gráficas, definió a la impresionante movilización que fue al rescate de Perón en forma sugerente: “Agitada reunión frente a la Casa de Gobierno”.

La Razón, en su tapa, tituló: “En una reunión decídese hoy el problema del futuro gabinete”, y no se ahorró una gota de tinta al titular, a todo lo ancho de una doble página interior, casi un editorial: “Diversos grupos procedentes de Avellaneda organizaron una manifestación que recorrió las calles de la ciudad”. La bajada rezaba: “Pasaron por el Ministerio de Guerra y el Hospital Militar».

El apellido del coronel cautivo sólo se mencionó en un titular subalterno: “Ante el Hospital Militar se realizó una concentración: está allí el general Perón”.

En tanto, el joven vespertino La Época eligió un título directo, inclinado a manifestar una abierta simpatía por el suceso histórico: “Perón fue ungido presidente por un millón de argentinos en Plaza de Mayo”.

La Nación optó por definir la masiva movilización en forma lacónica: “Inquieta jornada”. Es notable que los herederos de Bartolomé Mitre oscilaban entre la expectativa y el azoramiento.

La Prensa de los Gainza Paz, al día siguiente, dio cuenta de las dimisiones de los ministros de Guerra y Marina, y destacó que desde los balcones de la Casa Rosada “hablaron el primer magistrado y el coronel Perón”.

Es notable que a pesar del protagonismo que venía teniendo Perón en la vida política, los medios hegemónicos de la época no esperaban en modo alguno que se produjera el fenómeno de masas que arrebató de la cárcel a quien ya el pueblo consideraba su líder.

Perón había concitado la atención de los factores de poder, que lo veían peligrosamente carismático. Ese núcleo de poder dominante ya venía presionando a los mandos militares nacionales que el 4 de junio de 1943 se cargaron a Ramón Castillo poniendo fin a la Década Infame e impidiendo que llegara al gobierno a través del fraude patriótico el oligarca Robustiano Patrón Costas.

Con la Segunda Guerra Mundial finalizada, la oligarquía caracterizaba como fascista a aquel Grupo de Oficiales Unidos (GOU) por no haber declarado la guerra al Eje hasta casi el epílogo de la contienda, pero en realidad veían en Perón a un enemigo de fuste.

La embajada norteamericana movía sus trebejos, jaqueando al Gobierno. Perón era un estorbo, y el general Farrel pensó en sacárselo de encima. El coronel del pueblo fue preso a la isla Martín García, y de allí trasladado al Hospital Militar.

El resto es conocido, pero vale la pena recordar las palabras de Perón al narrar esos momentos que dieron nacimiento al peronismo de masas: “El día 17 de octubre, desde el Hospital  Militar, asistí a los hechos más trascendentales de toda la Revolución de Junio. Ellos llenaron todo mi corazón de argentino y de patriota: la Revolución hecha hacía un año y cuatro meses por el Ejército había sido comprendida y había pasado al pueblo y, en consecuencia, había triunfado”.

 

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