El investigador Ernesto Mattos, del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (Ceso), propone pensar las transformaciones estructurales que el peronismo produjo en el país “en clave del pensamiento económico”. Desde esa perspectiva, el movimiento nacional encabezado por el general Juan Domingo Perón “vino a romper la vieja hegemonía planteada por la visión neoclásica”, a la que consideró “responsable de la crisis del 29 que tan bien caracteriza (John Maynard) Keynes”.

“Keynes dice que el pensamiento neoclásico se caracteriza por el libre comercio y lo define como darwinismo económico”, explica Mattos, para quien “el peronismo representa todo lo contrario”.

“En el peronismo tuvimos el Iapi (Instituto Argentino de Promoción del Intercambio), que fue un organismos de regulación del comercio exterior”, destaca como ejemplo Mattos en diálogo con El Eslabón.

Con su proteccionismo y su impronta mercado internista, el peronismo “desarrolla nuevas industrias y las contrapone a las históricas y tradicionales, lo que desata una lucha intercapitalista, una lucha entre los sectores tradicionales, que venían del modelo agroexportador, versus lo que empezamos a conocer como petroquímicas, siderúrgicas, todo lo vinculado al hierro”.

Para el economista del Ceso en ese fracaso de los años 30, provocado por el pensamiento neoclásico, se destaca el culto al individualismo, mientras que el peronismo “habla de una comunidad organizada que trata de buscar el bienestar social, para lo cual es fundamental la justicia social”.

Entre otros rasgos sobresalientes de ese proyecto de país, Mattos ubicó a la política implementada hacia los bancos. “En el mundo estaba o todo privatizado o todo nacionalizado, y el peronismo hace una reforma financiera que no tiene precedentes, ni siquiera en la historia actual, que es la de nacionalizar para controlar el Banco Central mientras los bancos privados seguían operando”, resaltó.

“El gobierno tomó las riendas desde el Banco Central y reguló, a través de un sistema de instrumentos, como el encaje, para direccionar el crédito, y lograr que las familias que pudieran empezar a sacar masivamente créditos para su primera vivienda”, recordó.

El investigador subraya que el pensamiento económico neoclásico tiene como unos de sus ejes centrales la restricción de la base monetaria, la desregulación del comercio exterior y el individualismo exacerbado que es, justamente, lo que está haciendo el actual gobierno nacional. En las antípodas de esa política económica se ubica la del justicialismo. Mattos subraya otro de los “datos centrales” del modelo de Perón: el salario como generador de demanda.

“Y esto no es algo que se circunscribe al pensamiento del peronismo, esto ya lo discutía David Ricardo –(1772 -1823) miembro de la corriente de pensamiento clásico económico–”, remarca.

El investigador cuenta una anécdota ilustrativa al respecto: “Cuando David Ricardo discute en la Cámara de los Lores de Inglaterra, ante los terratenientes, explicándoles que tenían que bajar su nivel de rentabilidad, porque sino los trabajadores que ganan en efectivo no tienen capacidad de consumo porque se gastan todo en alimentos, Ricardo logra derogar derechos de los terratenientes, con una ley, y logra así subordinar a los sectores terratenientes a los intereses de la industria británica”. Mattos advierte que en el caso argentino, es recién con el peronismo que “se impone esa relación”.

“Lo hace desde el Estado y con eso logra que el salario del trabajador sea visto como demanda, demanda de heladeras, vestimenta, autos, casas, recreación, ocio”, enumera el economista. Y recalca: “Todo lo contrario al pensamiento neoclásico que entiende al salario como un costo”.

Mattos entiende que con la llegada del macrismo y Cambiemos al poder hay un intento de retroceso a tiempos pre peronistas o, “en clave de pensamiento económico”, a una etapa “anterior a David Ricardo”.

Para graficarlo en términos locales, el economista se remonta a lo que se describía en el famoso “Informe Bialet Massé” del sobre las condiciones desastrosas para la clase obrera del 1900.

“Cuando llega el peronismo se ve como necesario que el Estado regule esas relaciones laborales y crea los tribunales de la Justicia Laboral, ese es otro hito del peronismo, que justamente se dedica obligar a la patronal a cumplir las leyes y los convenios laborales”, ilustra Mattos.

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