“Si una sociedad enferma de disociación, es una sociedad donde nace un Bolsonaro”. La afirmación la ofrece la pedagoga Adriana Puiggrós para explicar las estrategias que usa el neoliberalismo a la hora de ganar poder. En charla con el eslabón, la educadora alerta sobre el poder pedagógico que tienen las grandes corporaciones a través de los medios, también de la necesidad imperiosa de defender más que nunca la educación pública, en tanto derecho y en contra del avance del mercado.

Adriana Puiggrós estará en Rosario el lunes 5 de noviembre. Será distinguida como Profesora Honoraria de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) “en reconocimiento de su vasta trayectoria y su compromiso inclaudicable desde el ámbito académico y político en defensa de la educación pública”. La distinción fue impulsada por la agrupación Oktubre. Puiggrós es una referente internacional en materia educativa, doctora en pedagogía (Unam), Doctora Honoris Causa por la Universidad Nacional de La Plata. Ha sido diputada nacional (Frente para la Victoria) y entre otros reconocimientos recibió la beca de la Fundación Guggenheim, el Primer Premio Ensayo del Convenio Andrés Bello y la mención de la Fundación Konex.

“Su compromiso con los proyectos educativos latinoamericanos nos convocan a debatir y reflexionar desde una perspectiva situada, el presente histórico en las luchas por la educación para todos en Nuestra América”, señala la invitación a participar de la conferencia magistral que Puiggrós ofrecerá el lunes, a las 18, en el patio central de la Facultad de Humanidades y Artes (UNR. Será sobre “Historia y presente por las luchas de la educación pública en Nuestra América”. La presentación estará a cargo del profesor Nicolás Arata (Clacso/UBA).

“Es un honor la distinción que me otorgará la Universidad Nacional de Rosario. Me emociona porque quiero mucho a esta universidad”, confía la pedagoga sobre el reconocimiento que la UNR le hará el lunes próximo. Antes conversó con El Eslabón sobre el triunfo de Bolsonaro, el avance privatizador y el ajuste que selló la media sanción al presupuesto 2019 para la educación.

—En términos educativos, ¿en qué nos tiene que hacer pensar el triunfo de Jair Bolsonaro en Brasil?

—El triunfo de Bolsonaro tiene que hacernos pensar justamente en temas de educación. Por un lado, los pedagogos y los docentes, y los adultos en general que queremos la democracia, tenemos que pensar qué es lo que ha ocurrido, qué es lo que hemos estado transmitiendo a las nuevas generaciones. Por otro, tenemos que tener muy en cuenta el poder pedagógico tremendo que tienen no ya los medios de comunicación sino los poderosos de la tierra: las grandes corporaciones, que utilizan los medios de comunicación como un instrumento pedagógico, de educación, de grandes sectores sociales. Hay que combinar ambas cosas: qué nos faltó hacer y cómo fue que se construyó semejante poder capaz de atravesar el espíritu y las mentes de los pueblos.

—Más en una región donde se había avanzado mucho en la construcción de derechos. Y ahora asistimos a un retroceso abismal…

—Eso es tremendo, porque es como que la gente no reconoce el saber sobre su derecho a la educación. Le quitan este derecho pero no reconocen que ese es su derecho. La falta de ese reconocimiento es un problema político-educativo muy importante.

—Si se trata de hacer una autocrítica en el campo de la educación, ¿dónde debiéramos enfocarnos?

—Son varias cosas. Creo que nos aferramos demasiado a un formato tradicional de la escuela sin entender que hay que transformar la escuela desde dentro de la escuela misma. Frente a eso el mercado avanzó combatiendo a la escuela, contra la escuela; con la idea de terminar con los docentes, de sustituirlos simplemente por acompañantes de chicos sentados frente a una computadora. Entonces ya hay generaciones enteras que se están formando muy capturadas por los medios. De parte nuestra no hemos sabido incorporar las nuevas tecnologías y orientarlas. Porque el tema no es rechazar las nuevas tecnologías, sino que el robot no nos conduzca a nosotros sino que nosotros podamos conducir al robot.

—En el informe reciente de la Ctera sobre la privatización de la educación también te referís a ese avance del mercado en el campo educativo ¿En qué hacer hincapié para evitarlo?

—Hoy más que nunca tenemos que defender la escuela pública, más que nunca defender las condiciones de trabajo de esa estructura, la unificación de cargos. No hay que permitir que las críticas necesarias a nuestro trabajo docente sean críticas destructivas. No hay que permitir que desacrediten a todo tipo de institución educativa. Eso es muy importante y desde ese lugar tenemos la obligación de desplegar la imaginación, de conectarnos entre nosotros, de vincular; de ligar, ligar ligar… porque si hay algo que el neoliberalismo tiene como instrumento poderosísimo es el desligar, el desvincular a los docentes entre sí, de los alumnos, de los padres, con todos. Y si una sociedad enferma de disociación, es una sociedad donde nace un Bolsonaro.

—Pero frente a esa necesidad imperiosa de defender a la educación pública, la respuesta de Diputados fue la aprobación –media sanción– a la ley de presupuesto 2019, que contempla un fuerte ajuste para la educación pública.

—Es muy grave la situación y que se haya aprobado ese presupuesto. Va en contra nuestra, de la escuela, de la educación de muchísimos chicos argentinos. Es muy terrible, porque además va a acompañada de fuertes declaraciones discriminatorias. Tenemos que insistir en nuestro derecho como docentes a enseñar, en nuestra libertad de enseñanza garantizada por la constitución. Y los padres tienen que entender que el derecho a la educación no es simplemente un reclamo de los docentes, es un derecho de todos. Por lo tanto, también ellos tienen que reclamarle al gobierno por qué aprueban un presupuesto que va en contra de sus derechos como madres, como padres, como familiares de hijos y de ellos mismos a seguir educándose. El derecho a la educación queda atacado con este presupuesto.

Estudio de la Ctera: la privatización educativa

Adriana Puiggrós participó de la investigación “La privatización educativa en la Argentina”, junto a Myriam Feldfeber, Susan Robertson y Miguel Duhalde. Se trata de un estudio del Instituto de Investigaciones Pedagógicas “Marina Vilte” de la Ctera, y que se difundió en septiembre pasado.  En la presentación del trabajo se advierte cómo las tendencias privatizadoras de y en la educación ganaron terreno a escala regional y mundial durante las últimas décadas, y cómo estos procesos se han afianzado con la llegada al poder de gobiernos como el de Cambiemos en la Argentina.

“Los servicios públicos son cada vez más objeto de inversiones y ganancias, expandiendo negocios que operan en el marco de una estructura política global y multilateral que privilegia directa e indirectamente las soluciones privadas a problemas públicos”, señala el trabajo de Ctera en su presentación. El documento –de 104 páginas se puede leer completo en mediateca.ctera.org.ar– cómo las “organizaciones del sector privado y grupos empresariales nacionales, regionales y multinacionales, orientan y buscan legitimar procesos de privatización y mercantilización de la educación mediante una poderosa y extensa formación discursiva que ejerce diferentes influencias sobre los procesos de reforma impulsados desde el Estado”.

 

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