Las exportadoras de cereales y las entidades del “campo” rechazaron el incremento impositivo impulsado por la Legislatura para el fondo compensador del transporte. Ganancias siderales para bancos y mejoras para el agro, a pesar de la sequía. Los beneficios sectoriales son míos, el aporte colectivo no.

El intento por capturar a través del Estado provincial una porción de los beneficios extraordinarios que el modelo macrista otorgó a los sectores agroexportador y financiero para compensar –con timidez– los efectos de la monstruosa devaluación en el bolsillo de las mayorías es percibido casi como confiscatorio por aquellos aventajados a los que se les exige el aporte. El sentido común de libertad de mercado y progreso individual desligado de la suerte del conjunto fue la bandera que levantaron las entidades agropecuarias de productores y exportadores para “sorprenderse” o “repudiar” la media sanción que una iniciativa tuvo en la Cámara de Diputados de Santa Fe, que apunta a incrementar la presión fiscal sobre bancos y grandes cerealeras para dotar de mayores recursos al fondo compensador del transporte. Ahora que el FMI decidió que para mejorar como Nación es requisito indispensable destinar cuantiosos millones a intereses al pago de la deuda y la timba financiera, restándolos de los subsidios al transporte público.

La medida legislativa que congoja a la “Revolución de la Alegría” consiste en un incremento del 0,25 por ciento a 1 punto del impuesto a los Ingresos Brutos a la comercialización de granos, y triplica el desfasado Impuesto Inmobiliario para todos aquellos inmuebles que sean utilizados en el desarrollo de actividades de comercialización y acopio de productos agrícolas, de transformación de cereales y oleaginosas así como de actividades financieras y bancarias.

Es decir que la iniciativa, que debe ser tratada ahora por el Senado provincial, exige un aporte a dos sectores indudablemente beneficiados por las políticas del gobierno nacional.

Según explicó uno de los autores del proyecto, el diputado socialista Rubén Galassi, afecta a 18 empresas, dos de capitales locales y 16 radicadas fuera de la provincia o de multinacionales.

Con eso esperan recaudar entre 600 y 800 millones de pesos más al año para solventar el boleto de colectivos urbanos e interurbanos, al que la Casa Rosada le resta subsidios.

Nadie ganó

Sin embargo, la devaluación del peso en un 100 por ciento en un semestre no produjo beneficiarios, a los ojos de los ganadores.

“Tomamos esta medida que adoptó la Legislatura de Santa Fe con mucha sorpresa”, dijo el gerente de Relaciones Corporativas de la Cámara de exportadores de cereales (Ciara), Andrés Alcaraz, en diálogo con la radio local La Ocho.

Alcaraz consideró que Diputados avanzó “con falta de información” porque, dijo, “se basaron en una irrealidad del sector al tomar como si estuviera en el mejor de los mundos y se ignora la situación actual que, como consecuencia del aumento de las retenciones que dispuso el gobierno nacional, ha reducido notablemente los márgenes de la industria”.

En su función del vocero del sector, pataleó. “La presión tributaria del área ya es elevada. Estas medidas están poniendo al sector en una situación dramática y deja en peligro miles de empleos”, amenazó.

Lo más interesante es lo que sigue. Alcaraz se refirió al “falso mito de que el complejo agroexportador es el gran beneficiario de la devaluación”. “Entre el 80 y el 90 por ciento de la economía de las agroexportadoras está dolarizado, por lo tanto una devaluación del peso le es completamente indiferente”,evaluó.

Como a los gigantes del procesamiento y exportación de cereales y derivados les es indiferente que el dólar esté a 18 o 37 pesos, apuntó a quienes sí podrían quedarse con la parte del león.

“Quienes se pueden llegar a ver beneficiados con la devaluación son los productores, pero no las agroexportadoras que están en el mercado mundial con precios y costos en dólares”, sostuvo.

Yo señor, no señor

Foto: Andrés Macera

Pero la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), una de las entidades que representa a los productores, contradice al vocero de la Ciara y asegura que si alguien pierde con los pequeños incrementos fiscales no es otro que el productor.

“Esta nueva carga tributaria recaerá sin dudas sobre las espaldas de los productores agropecuarios, quienes sufrirán una disminución de los precios que reciben por su producción, un incremento en el precio de compra de los insumos necesarios para la implantación de los cultivos y un aumento de los costos de acondicionamiento de los granos que comercializa a través de acopios”, señaló a través de un comunicado. “Parece que la única forma que encuentran nuestros legisladores de equilibrar las caídas de recursos es mediante mayores cargas sobre los contribuyentes que producen, lo que podría terminar provocando una reducción de las cosechas”, señaló.

Otra entidad de productores, la Sociedad Rural de Rosario, también se sorprendió por la falta de sensibilidad de los diputados que no advierten la “deteriorada situación económica que está atravesando el agro santafesino”, frente al a bonanza de los trabajadores que enfrentan con inusitada liquidez la inflación anual del 40 por ciento.

“Frente a este escenario de fragilidad económica sectorial –dijo la Rural–, la Legislatura provincial introduce una nueva alícuota impositiva que en su origen se aplicará a las cerealeras y expendedores de insumos agrícolas, las cuales en el corto plazo se trasladarán al bolsillo del productor”.

La Sociedad Rural de Rosario sí mostró conmiseración con los pobres usuarios del transporte –indudables víctimas del traslado de la devaluación a precios–, pero aclaró que no es el sector agropecuario el que debe aportar, porque está al borde de la miseria.

“Comprendemos en nuestra entidad la compleja situación que enfrenta el transporte urbano e interurbano de pasajeros, pero entendemos que el agro, ahogándose, ya aporta toda su capacidad tributaria en detrimento de su posibilidad básica de inversión”, lloró la entidad.

Los manotazos de ahogados estatales en procura de financiar sus gastos e inversiones mediante el incremento de la presión tributaria al complejo agroexportador y “el campo” es, en realidad, una evidencia de que es uno de los pocos sectores beneficiarios de las políticas elitistas implementadas por la Casa Rosada desde diciembre de 2015.

El mix de devaluación del 50 por ciento el primer año de gobierno y reducción de los derechos de exportación (retenciones) formó parte de la alianza entre Cambiemos y el sector agropecuario. Que ahora, cebado, no quiere que le vuelvan a “poner el pie encima”, como decía el presidente Mauricio Macri hace apenas dos años, cuando liberaba al sector más dinámico de la economía del “asfixiante” populismo. Y el desahogado “campo” hacía trepar a la camioneta Toyota Hilux al podio de los automóviles más vendidos en 2016 y al cuarto lugar el año pasado.

Según como se mire

En forma paralela al planteo contra el suave incremento impositivo para paliar la crisis del transporte que afecta a las mayorías, la BCR difundió un informe que da cuenta del buen momento del sector agroexportador, a pesar de la indiscutible mácula que le produjo la sequía a la cosecha 2017/18, equilibrada por la brusca devaluación de la moneda nacional.

El documento elaborado para el Informativo Semanal de la entidad por Desiré Sigaudo y Emilce Terré puntualiza que “en el primer semestre de 2018 las exportaciones argentinas ascendieron a US$ 29.822 millones, un 5,5 por ciento por encima del volumen registrado a igual fecha del año pasado”.

De acuerdo a los datos oficiales, hacia el interior del complejo se observó una caída del 14,7 por ciento de embarques de oleaginosas y derivados en relación al primer semestre de 2017.

Sin embargo, los embarques de cereales y subproductos aumentaron un 15,4 por ciento en el mismo período, indica el informe de la Bolsa.

El Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas de Unidad Popular, que dirige el economista Claudio Lozano, publicó un informe en el que compara la facturación de las principales compañías exportadoras del país –la mayoría son multinacionales– con el dólar a 20 y 40 pesos.

En el ranking de las primeras 15 que más despachos enviaron al exterior en 2017, hay diez cerealeras o aceiteras radicadas en el cordón del Gran Rosario y alcanzadas por la iniciativa legislativa que contempla el incremento impositivo para equilibrar el fondo compensador del transporte de los recursos que el propio Estado nacional pretende quitarle en el Presupuesto 2019.  

El cuadro refleja que los 3.299 millones de dólares facturados por Cargill en 2017 representaban 65.980 millones de pesos con un tipo de cambio a 20 pero se transforman 131 mil millones de moneda nacional con el dólar a 40.

La china Cofco pasa de facturar 59 mil millones de pesos a 118 mil millones en ese ejercicio hipotético planteado por el economista, sin haber mejorado su productividad ni realizado ninguna inversión.

“Luego de la segunda corrida cambiaria, a un valor cercano a los 40 pesos por dólar, el volumen facturado de sus exportaciones se duplicó. Es decir, en apenas cinco meses y por arte de magia y devaluación, el Gobierno de Cambiemos le transfirió a estas 15 empresas la suma de nada menos que 546.755,30 millones de pesos. Es el mismo monto que pretende ajustar el gasto público para cumplir las metas con el FMI”, reseña Lozano.

En esa cúpula de exportadores están también Bunge, AGD, LDC Argentina, Vicentín (del presidente de la Bolsa de Comercios de Rosario), Oleaginosa Moreno y Molinos, entre otras.

Más cautos se mostró el sector financiero, el otro rubro alcanzado por el proyecto aprobado por la Cámara de Diputados de Santa Fe., que no pataleó públicamente por el incremento del gravamen inmobiliario.

Según un informe del Banco Central, las entidades bancarias aumentaron sus ganancias durante 2018 de forma récord. En mayo el sistema bancario ganó 6.289 millones de pesos, un 40,4 por ciento más que en abril, cuando había obtenido una rentabilidad total del 10.366 millones de pesos. En total, se acumularon unos 14.555 millones de  pesos, equivalentes a un 76,1 por ciento más que el mismo mes de 2017.

Tomando el período mayo del año pasado y de este, el Banco Central informó que el sistema financiero obtuvo una ganancia neta de 93.301 millones de pesos en 12 meses.

Por la diferencia de cotización de sus tenencias en moneda extranjera, gracias a la devaluación los bancos obtuvieron una ganancia de 6.184 millones de pesos, con un aumento del 115,5 por ciento respecto a mayo de 2017. Y guardaron un prudente silencio.

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