Trump enviará entre 10 y 15 mil soldados (que se suman a los más de 2 mil de la Guardia Nacional) para frenar a la caravana de 7 mil migrantes que partieron desde Honduras a EEUU para pedir asilo. En Siria combaten al Estado Islámico solo con 2 mil efectivos.

En tiempos de las noticias falsas, cuando a algunos la verdad no les importa, puede afirmarse literalmente cualquier cosa. Siempre habrá quien esté dispuesto a creer. O a fingir que cree, al menos.

En este marco, un grupo de familias hambrientas, sedientas y cansadas puede ser calificado como “peligrosos combatientes”.

Una caravana de migrantes, entonces, puede ser tratada como a un ejército enemigo e invasor. Y se mandan soldados. Más soldados que los necesarios para combatir en una guerra real, contra ejércitos reales o terroristas reales. “Real” ha dejado de tener importancia en boca de grandes mentirosos como el presidente de EEUU, Donald Trump, capaz de calificar a una caravana de migrantes como “combatientes muy duros”.

Así justifica el envío de más tropas que las que combaten en Siria y Afganistán.

El gobernador de Arizona Doug Ducey saluda a las tropas prontas a desplegarse en la frontera con México

La caravana partió de Honduras el 13 de octubre con unos mil integrantes, pero en el trayecto se les sumaron muchos más, entre ellos, guatemaltecos y salvadoreños. Comprende unas 7233 personas.

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados pidió que sean tratados con dignidad. Pero nada de eso sucedió. Lejos de recibir ayuda, o de ser considerados seres humanos, fueron convertidos, a través del cinismo y la mentira, en terroristas peligrosos, bandoleros, combatientes.

A la violencia del crimen y del hambre que sufren en sus países de origen se suman ahora la violencia del insulto y la injuria. Y en la soñada frontera los esperan las sofisticadas armas del ejército más poderoso del mundo.

“No somos criminales, Donald Trump. No somos terroristas”, dijo ante la prensa el hondureño Denys Omar Contreras, uno de los portavoces de la caravana.

“Las únicas armas que traemos son las ganas de salir adelante y de proteger nuestras vidas”, agregó en el intento de repeler los ataques y las mentiras de la administración Trump.

Pero a Trump no le interesa la verdad. Solo los negocios. Y la campaña electoral para las elecciones parlamentarias. Por eso enviará entre 10 y 15 mil a la frontera con México para frenar las caravanas de migrantes. “Nadie va a entrar, no vamos permitir a la gente que entre”, dijo.

Las tropas que enviará representan más del doble de los 2 mil soldados que hay en Siria luchando contra el Estado Islámico. Asimismo, el número de militares mencionado por el presidente estadounidense es mayor que los aproximadamente 14 mil soldados que EEUU tiene actualmente desplegados en Afganistán.

Se trata de la mayor operación de estas características desde la Revolución Mexicana, y podría llegar a multiplicarse. En la frontera hay ya 2.100 miembros de la Guardia Nacional –un cuerpo de voluntarios que es fuerza de reserva del Ejército– que el mandatario envió en abril ante la llegada de una caravana más pequeña.

“Nuestro Ejército está siendo movilizado en la frontera sur. Muchas más tropas están en camino. No vamos a dejar que estas caravanas, que están formadas por matones y miembros de bandas, entren en EEUU. Nuestra frontera es sagrada, hay que venir legalmente. ¡Den la vuelta!”, escribió Trump en Twitter.

“Las caravanas están hechas de gente y combatientes muy duros”, prosiguió en la red social. “Lucharon fuerte y agresivamente contra México en la frontera norte antes de romperla y atravesarla. Los soldados mexicanos fueron heridos, fueron incapaces o no quisieron detenerla”, agregó.

En época de elecciones, agitar el miedo a la inmigración le sirve a Trump para movilizar al electorado racista y de derecha que forma buena parte de su base electoral. Los migrantes se encuentran aún a semanas de distancia de la frontera y son en gran parte familias con niños que huyen de la violencia y el hambre del Triángulo Norte –Honduras, Guatemala y El Salvador– y que pretenden pedir asilo y protección.

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