No fue una noche más, la de este viernes en el Gigante de Arroyito. Las mujeres tuvieron un lugar, no solo en las tribunas, también en el verde césped.

El preliminar entre Central y Estudiantes fue, por primera vez, un encuentro entre equipos femeninos de ambas instituciones, a la vieja usanza de los campeonatos barriales. Además, las que fueron temprano, con un alimento no perecedero para colaborar con los merenderos del club, pudieron entrar sin cargo a la platea baja de Cordiviola que se colmó de chicas y no tan chicas, de madres con sus hijas, de amigas y hermanas, de ellas en familia, en tribu, lo que le ofreció una postal particular a la tarde noche canaya.

Pero además, en el campo de juego el once femenino se ganó el respeto del estadio. Ganó por 3 a cero y dejó boquiabiertos a más de un hincha tempranero que pudo ver lo que hace mucho se extraña en el Gigante: pisaditas, caños y toques, lo que despertó entusiastas aplausos y ovaciones en varios pasajes del partido.

Si bien el partido empezó algo desprolijo y con pocas llegadas, con el correr de los minutos fue ganando en fluidez y buen trato de pelota de ambos equipos. El juego se abrió al poner Central el 1 a 0. Hubo rumores de admiración por el juego de varias jugadoras, por la garra y la velocidad del equipo que fue al final se despidió a lo grande.

La propuesta fue fomentar la inclusión de las mujeres en el denominado #ProyectoNoviembreCARC, con el que busca impulsar políticas de género en el mundo del fútbol desde su Subcomisión de Mujeres.

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