En un partido infartante, que se definió en los penales tras el 1 a 1, Rosario Central venció a Gimnasia La Plata en la instancia máxima de la Copa Argentina y pudo desahogarse después de tres finales perdidas. Salud campeón.

Las sonrisas y las lágrimas, cómo no, invadieron el estadio Islas Malvinas de Mendoza, donde el auriazul se consagró campeón del certamen federal, tantas veces esquivo. Y la definición fue de película: igualdad en los 90’, por los goles de Fernando Zampedri y Lorenzo Faravelli –uno en cada tiempo– y triunfo Canaya desde los doce pasos por 4 a 1, gracias a la eficacia de Néstor Ortigoza, Marco Ruben, Alfonso Parot y Matías Caruzzo. Jeremías Ledesma, la gran figura, le contuvo el segundo a Manuel Guanini, mientras que Santiago Silva tiró por arriba el inicial.

En cuanto al partido, el arranque tuvo a Gimnasia como protagonista, dueño absoluto de la pelota. Central se parecía más al equipo de gran parte de la Superliga que al que llegó a la final de este campeonato.

Sin embargo, a los 18’ del primer tiempo apareció Zampedri para estrellar primero la pelota en el palo, y en un rebote defectuoso que la defensa rival no pudo despejar, mandarla a fondo de la red, cuando su equipo, ni por asomo, se había acercado al arco defendido por Alexis Martín Arias.

Y al toque nomás, Gimnasia salió mal desde el saque de mitad de cancha, Ruben recuperó en la salida, pero el mal control del ex delantero de Atlético Tucumán impidió el mano a mano ante el arquero tripero. Minutos después, tuvo su revancha de cabeza, pero el disparo encontró bien parado al uno.

El equipo de La Plata encontró a la salida del vestuario el empate. Edgardo Bauza se demoró un segundo en cambiar a Leonardo Gil –disminuído físicamente– y lo pagó caro. El Colo, con su equipo en ataque, perdió una pelota en mitad de cancha que el Lobo la convirtió en letal a los 6’, cuando Faravelli recuperó, Silva comandó la contra, y el mismo ex volante de Newell’s llegó al área para marcar su tanto.

El Canaya no alcanzó a sacar del medio que el DT reemplazó al lesionado mediocampista por Emanuel Ojeda. Ese tramo y los instantes que le siguieron, fueron lo peor del conjunto de Arroyito en el partido, evidenciando un desconcierto total por el duro golpe que acababa de recibir, y del que le costó reponerse.

Para colmo, el autor del gol y Fabián Rinaudo fueron muy fuerte a disputar un balón dividido, y llevándose el de Chajarí la peor parte, por lo que debió ser sustituído por Germán Herrera, que no logró influir en la zona de ataque.

Las más clara fue de Silva, que se desmarcó, cabeceó en soledad desde el borde del área chica, y no salió festejando por la tremenda reacción y los reflejos de Jeremías Ledesma. Fue tal, que recibió las felicitaciones del Pelado. El encuentro se terminó jugando en campo auriazul, que casi no tuvo peso ofensivo en toda la segunda parte.

Central volvió a tener un guiño en los penales, instancia que lo llevó a este partido trascendental. El desahogo al levantar la Copa Argentina no fue menor, después de quedarse en las puertas de la gloria cuando cayó ante Huracán, Boca y River. El ingrediente en esta edición estuvo en cuartos de final, cuando dejó en el camino a Newell’s.

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