Un chico guatemalteco de ocho años, que había sido detenido por las patrullas yanquis y estaba en custodia, falleció en Navidad. Es el segundo caso en diciembre. El presidente Donald Trump sigue endureciendo sus políticas de fronteras cerradas e insiste en completar el muro.

“Un niño de ocho años de nacionalidad guatemalteca, que había sido detenido por el servicio de vigilancia de fronteras de EEUU, murió poco después de la medianoche, el 25 de diciembre, en el Centro Médico regional de Gerald Champion, en Alamogordo, Nuevo México”, señala el comunicado oficial emitido por el servicio de vigilancia de fronteras de Estados Unidos (CBP). Es el segundo menor de edad que muere en diciembre, en menos de veinte días, tras haber sido detenido y encontrándose en custodia.

El niño, identificado como Felipe Alonso Gómez, falleció tras haber presentado síntomas de una enfermedad infecto contagiosa que aún no fue especificada.

El grupo de defensa de migrantes Reactiva Tijuana Foundation informó que “una nueva caravana de 15 mil personas ya ha salido de Honduras hacia Chiapas”.

“Suponemos que esta caravana recogerá más personas en El Salvador y Guatemala. Pero su objetivo es llegar a Chiapas y solicitar trabajo allí”, señaló la vocera de esa agrupación, Irma Garrido.

El 8 de diciembre, la niña guatemalteca Jakelin Caal falleció en el hospital de El Paso, por causas aún no reveladas, luego de haber sido detenida junto a su padre por cruzar ilegalmente la frontera desde México el 6 de diciembre. La niña habría fallecido por deshidratación.

Según informaron las autoridades fronterizas, Felipe Alonso Gómez falleció el 25 de diciembre mostró síntomas de enfermedad y fue trasladado al hospital, acompañado por su padre. En principio, se le diagnosticó un resfrío y cuando estaba a punto de ser dado de alta, se descubrió que tenía fiebre y se lo dejó en observación por poco más de una hora y media. Finalmente salió del hospital a mitad de la tarde del 24 de diciembre, informaron las autoridades de EEUU.

Pero a la noche el cuadro empeoró y debió ser trasladado de nuevo al centro asistencial, donde falleció poco después de la medianoche. Las autoridades señalaron que no se determinaron todavía las causas, e indicaron que se realizará un examen independiente para descubrir qué produjo el fallecimiento del menor.

La Cancillería de Guatemala solicitó una investigación clara acerca de esta muerte. En el comunicado emitido por dicha dependencia, se indica que también fueron solicitados los informes médicos que se practiquen para esclarecer el fallecimiento.

Estas dos muertes se dan en el marco de la crisis humanitaria que padecen miles de migrantes que se encuentran en México intentando cruzar la frontera hacia EEUU. Muchos de ellos se arriesgan a hacerlo en forma ilegal y son detenidos por las autoridades fronterizas de EEUU, que llegaron a disparar balas de goma y gases lacrimógenos, en territorio mexicano, para evitar que crucen la frontera.

Según cifras oficiales de EEUU, un 60 por ciento de las personas que cruzan la frontera sin papeles son niños o familias, y las instalaciones en las que se las mantiene detenidas no están preparadas para tantas personas. En los últimos dos meses los agentes detuvieron a 140 mil personas en la frontera sur, frente a una cifra de 75 mil en el mismo periodo de 2017.

Tras las muertes de los niños, la secretaria de Seguridad Interior de EEUU, Kirstjen Nielsen, ordenó tomar medidas adicionales. “Bajo mi mando, todos los niños que estén en custodia en el servicio de vigilancia de fronteras, van a ser sometidos a un examen médico exhaustivo”, prometió la funcionaria.

Por su parte, el comisionado de aduanas, Kevin K. McAleenan, señaló que están revisando con atención las políticas de las autoridades que custodian las fronteras y en particular las vinculadas al cuidado y custodia de niños menores de 10 años. McAleenan señaló que están buscando sumar apoyo médico de otras agencias, entre ellas la Guardia Costera y el Departamento de Defensa estadounidenses.

Mientras tanto, el presidente de EEUU, Donald Trump, continúa con su política cada vez más dura y restrictiva con relación a las migraciones, produciendo airadas quejas en EEUU y el mundo. Dentro de su país, es uno de los temas que genera más pelea con sus rivales demócratas, que son partidarios de modificar las leyes migratorias.

Con la asunción el 1º de diciembre de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) como presidente de México se abrió una esperanza de cambio en este tema. Tras décadas de gobiernos neoliberales, que además llevaron adelante políticas elitistas y represivas, AMLO trajo nuevos aires para México en muchos temas. Y la crisis migratoria no es la excepción. A diferencia del enfoque de fronteras cerradas, punitivista y represivo, el nuevo mandatario apuesta por combatir las causas profundas que producen las migraciones y no las consecuencias.

AMLO dispuso que los centroamericanos que quieran trabajar en México recibirán una visa de trabajo.

En este sentido, planteó, además, junto a los presidentes de Honduras, Guatemala y El Salvador, y con el propio Trump, una agenda de trabajo conjunto que incluye realizar inversiones y apostar al desarrollo y la creación de fuentes de trabajo en Centroamérica para evitar que decenas de miles de personas tengan que huir del hambre y la violencia.

El último adiós a la pequeña Jakelin Caal Maquín

Entierro de Jakelin Caal, de 7 años, quien murió en custodia el 8 de diciembre.

“Después de hacer un recorrido por la recóndita comunidad de San Antonio Secortez, en Alta Verapaz, primero frente a la casa de su abuelo, luego al hogar de su mamá y a la iglesia, el cuerpo de Jakelin Caal Maquín ingresó este martes al cementerio para su último adiós”, describe el sitio Prensa Libre, que ofrece una detallada crónica de la triste despedida de la niña fallecida.

Fue una despedida silenciosa. “Apenas un mensaje con su nombre escrito en el cemento fresco, a mano, se lee en la lápida de quien fuera una de las alegrías de la familia Caal Maquín y que, según cuenta el abuelo, Domingo Caal, decidiera acompañar a su padre, Nery Caal, en su odisea hacia territorio norteamericano”, señala la nota.

Para poder lanzarse a la aventura, los Caal hipotecaron el terreno de su propiedad y pagaron una cuantiosa suma a coyotes (personas que ayudan a los que cruzan ilegalmente) para llegar hasta la frontera de México con EEUU. Pero allí se terminó el sueño. La Patrulla Fronteriza detuvo el 6 de diciembre a los Caal junto a unas 163 personas, y separó al padre de su hija. Apenas 48 horas más tarde, la niña de origen maya q’eqchi’ había muerto por supuesta deshidratación.

La Cancillería guatemalteca repatrió el cuerpo de Jakelin, que viajó de regreso a su pueblo en soledad. Su padre permanece en territorio estadounidense a la espera de conseguir el permiso para trabajar allí y poder enviar recursos a la familia para salir de la pobreza extrema en la que viven, informó Prensa Libre.

Piden a EEUU investigar la muerte de la niña

Según informó el portal del diario guatemalteco El Periódico, un relator del área de derechos humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) pidió a Washington que investigue a fondo la muerte de la niña guatemalteca. “Las autoridades estadounidenses deben garantizar que se lleve a cabo una investigación exhaustiva e independiente de la muerte de Jakelin Caal”, dijo el relator especial de la ONU sobre los derechos humanos de los migrantes, Felipe González Morales, en un comunicado.

Por su parte, Joaquín Castro, legislador demócrata de Texas que encabezó una delegación que investiga la muerte, dijo que hubo un “fracaso sistemático” en la forma en que se manejó la condición de Caal.

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