Unas 2,5 millones de hectáreas productivas están bajo agua. Familias enteras perdieron todo y reclaman ayuda oficial. La continuidad de las precipitaciones pone en riesgo la cosecha récord de soja. “El gobierno no invierte una moneda en obras”, acusaron desde Coninagro.

Poblaciones de diferentes provincias del Litoral y Norte argentino, entre ellas Santa Fe, padecen la intensa descarga de lluvias de las últimas semanas. Familias enteras vieron ingresar el agua a sus viviendas y se refugiaron en centros de evacuados. La situación es dramática. Se arman ollas populares y se espera ayuda oficial en serio, mientras se impone la solidaridad de la gente con quienes perdieron todo. En el sector agropecuario también hay preocupación porque el agua arrasó con sembrados y afectó la actividad ganadera. Más allá del fenómeno meteorológico, acusan al gobierno de Mauricio Macri por la falta de obras de infraestructura.

Aunque los principales noticieros de canales amigos del gobierno no transmitan en directo desde los botes como en otras ocasiones, el panorama es desolador en diferentes lugares del Litoral y Norte argentino. Los destrozos y la cantidad de afectados por las intensas lluvias se multiplican y, como siempre, afectan principalmente a sectores vulnerables.

Pero no todos reparan de manera exclusiva en la cuestión climática. Desde Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) y Confederación Intercooperativa Agropecuaria Limitada (Coninagro) apuntaron al gobierno de Macri por la falta de obras y afirmaron que “llamar a la emergencia agropecuaria no soluciona nada”.

“La situación es muy grave y sigue complicada, ya se perdió la cosecha total de algodón y girasol”, advirtieron desde las entidades ruralistas, y agregaron: “Desde que asumió el gobierno de Macri tuvimos dos inundaciones en el Norte y una sequía en todo el país. Ahora tenemos otra inundación y herramientas de riesgo climático no tenemos”. La bronca crece. “El gobierno no está dispuesto a invertir una moneda en mitigar el riesgo climático”, acusaron.

De continuar las lluvias las próximas semanas se pone en jaque la cosecha récord de soja, con la que el gobierno espera hacerse de dólares. “Los números de la cosecha van a variar sustancialmente, sobre todo en soja, por el sur de Córdoba y norte de Santa Fe”, indicó el presidente de Coninagro, Carlos Iannizzotto, en declaraciones periodísticas, al tiempo que criticó la falta de obras: “No estamos de acuerdo con que haya sólo endeudamiento para resolver el problema cambiario y que no se mejore la infraestructura hídrica y vial”.

Alrededor de 2,5 millones de hectáreas productivas están bajo agua. Esto equivale a unos 6,5 millones de toneladas de granos dañadas que restarán ganancias al sector. Según Coninagro, sólo contando al sector sojero, se perdieron hasta el momento 2.200 millones de dólares. Si bien es cierto que las precipitaciones de enero son inéditas tanto por la cantidad de agua caída como la cobertura, ya que las lluvias alcanzaron casi por completo a siete provincias con acumulados mayores a los 250 milímetros, la crítica situación vuelve a poner en debate un sistema de producción agrícola que se basa en la siembra directa y el monocultivo, cuyo impacto en la naturaleza es señalado por ambientalistas.

“Las lluvias impiden concretar siembras y resiembras, aparte de que arrasaron con lotes implantados en el Norte argentino”, indicaron desde la Bolsa de Comercio de Rosario. Por la gran presión pluvial, la BCR ajustó la superficie sembrada en soja: “El área intencionada se reduce 200 mil hectáreas más, pasando a totalizar 17,6 millones de hectáreas. La semana pasada se había hecho un primer recorte de área por los excesos hídricos de 100 mil hectáreas. Pero los pronósticos que alertaban por nuevas descargas se han cumplido con un impacto y una gravedad mayor de la que se esperaba. Además, las lluvias elevan a 2,2 millones las hectáreas implantadas con soja que están en condiciones regulares a malas, en las que 500 mil hectáreas están muy comprometidas por los excesos hídricos”.

“Poblaciones aisladas, pérdidas parciales o totales en agricultura y ganadería, con caminos que se convierten en verdaderos diques de contención, son algunas de las consecuencias más devastadoras de estos fenómenos”, aseguraron desde la entidad bursátil. “Este tipo de acontecimientos ponen de manifiesto la necesidad de contar con una planificación a largo plazo en materia de infraestructura, a cargo de los gobiernos nacional y provinciales, para avanzar en soluciones definitivas. La repetición cada vez más frecuente de fenómenos meteorológicos extremos, marca con claridad la demora en la realización de obras públicas que eliminen o al menos atenúen sus efectos”, se lee en uno de los boletines que la BCR publicó en su página web.

El gobierno nacional tuvo una reacción tardía frente al problema. El presidente Macri hizo un breve paso por la provincia de Chaco y dijo que “hay que acostumbrarse a esto”. Al visitar un centro de evacuados, donde se tomó algunas fotos, fue insultado por algunos damnificados por las inundaciones y escuchó reclamos por la falta de atención y de obras de infraestructura.

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