La confluencia temporal entre el temporal y la campaña electoral –valgan las cacofonías- embarró aún más el escenario en el que miles de habitantes del Litoral argentino, incluidos cuatro departamentos del norte de Santa Fe y parte de Santiago del Estero y Chaco. Decenas de productores agropecuarios vienen chapoteando por la combinación del efecto del clima y la carencia o insuficiencia de obras hídricas que permitan mitigar las consecuencias de lo que queda de la Naturaleza, desafiada con desmontes y una permanente ampliación de la frontera agrícola.

Entre fines de diciembre pasado y estos días se registraron precipitaciones inusuales en siete provincias del norte y del Litoral argentino. Las cuantiosas lluvias ocasionaron inundaciones en cuatro departamentos del norte y el oeste de Santa Fe, que registraron en menos de un mes las precipitaciones previstas para todo un año.

Hasta el 16 de enero Reconquista (Santa Fe) acumuló 292 milímetros; La Paz (Entre Ríos) 310 milímetros; Paso de los Libres (Corrientes) 468 mm (habitualmente en enero llueven 130); Resistencia (Chaco) 424 mm; y Mercedes (Corrientes) 407 milímetros.

Según especialistas, esos episodios no se explican por el fenómeno del Niño, que aún no fue declarado, sino por los anticiclones tropicales que se dieron en distintas zonas de Brasil y que perduraron más de lo frecuente, provocando que los frentes fríos que avanzan de la Patagonia encuentren aire cálido y húmedo en la zona del litoral y ocasionen gran cantidad de lluvias.

Como fuera, lo que el agua expone recurrentemente es los efectos del cambio climático por la intervención humana sobre la Naturaleza y la carencia de obras que permitan mitigar esos eventos.

Casi dos millones de hectáreas productivas están afectadas por los excesos hídricos registrados en esa zona y cientos de personas sufrieron también sus consecuencias en cascos urbanos.

El tiempo no pasa

“Hay que hacer las obras porque esto vino para quedarse”, dijo el presidente Mauricio Macri en relación a los trabajos necesarios para enfrentar los excesos hídricos por efecto del cambio climático que afectan al norte santafesino y parte del Litoral argentino. Con ese propósito anunció “proyectos hídricos inteligentes que transformen el agua en una oportunidad y no en una desgracia”. Y como para ello es menester invertir fondos públicos, prometió “la asignación de un recurso extraordinario” con el objetivo de “prepararnos para futuras emergencias”, en el marco de lo que denominó “el plan de infraestructura más importante de la historia”.

Esas palabras del presidente no son actuales: las pronunció hace casi tres años, el 23 de abril de 2016, cuando visitó Rafaela por las inundaciones que sufría esa zona de la cuenca lechera y él recién había asumido.

Entonces, la inflación del año que recién terminaba había alcanzado el 25 por ciento, la Argentina no había solicitado un salvataje al Fondo Monetario Internacional, la deuda pública era controlable en relación al PBI y el valor del dólar se ubicaba alrededor de los 15 pesos, tras la devaluación de Cambiemos. Lo único que persiste de aquellos días es la recurrencia de las inundaciones en los mismos sitios.

El sitio web Chequeado.com, cuyo fin es confirmar la veracidad o no de la palabra pública, analizó en un artículo del 7 de diciembre pasado la frase-compromiso de campaña de Macri sobre la puesta en marcha “del plan de infraestructura más importante de la historia”.

El sitio es dirigido por Laura Zommer, esposa del intendente de Pilar, Nicolás Ducoté, de Cambiemos. Lo que despeja dudas acerca de posibles operaciones anarco-mapuche-kurdo-iraníes.

Concluye que “si bien todavía queda un año de gestión, según lo presupuestado, la inversión en obra pública con fondos nacionales entre 2016 y 2019 no sería la más importante de la historia”.

El artículo explica los modos en que se puede medir la inversión pública en obras (tomando solo la inversión directa nacional o agregándole las transferencias de capital a las provincias) y afirma, mediante la consulta a expertos en la materia, que hubo mayores recursos destinados a esos fines tanto en dólares constantes –“teniendo en cuenta la inflación del dólar”, dice– como en términos del PBI” durante “las presidencias de Carlos Menem como de Cristina Fernández de Kirchner”.

Yo señor, no señor

El gobernador de Santa Fe, Miguel Lifschitz, tiró la primera piedra de la disputa política cuando el agua aún no se había estacando. Dijo que “le hubiese gustado” que Macri “estuviera en Santa Fe” al frente de la crisis por las inundaciones.

“Obviamente me hubiese gustado pero son modos, estilos que tienen los dirigentes políticos”, dijo el socialista en declaraciones al canal C5N. Y chicaneó: “Yo no me tomé vacaciones, estuve todos estos días recorriendo las zonas” afectadas. El primer mandatario vacacionaba por esos días en Villa Langostura y son habituales las críticas a su apego por el descanso.

El intendente de Santa Fe y precandidato a gobernador, el radical amarillo José Corral, salió al cruce al asegurar que la provincia “no tiene un plan director hídrico y por eso sufre tanto el exceso como la falta de agua”.

El que le devolvió una respuesta fue su correligionario en el radical del Frente Progresista, Fabián Palo Oliver, quien a través de Twitter apostrofó: “Es increíble que militantes de Cambiemos critiquen por la falta de obras hídricas y desconozcan o ignoren las obras realizadas los últimos 11 años en la provincia por el Gobierno de Santa Fe en la gestión del FPCyS. Pregunten a José Corral y a demás intendentes de la provincia”.

Rápido para las redes, el intendente santafesino recogió el guante: “Te contesto: la provincia no tiene un plan director hídrico, por eso sufre tanto el exceso como la falta de agua. En Santa Fe Ciudad sí lo tenemos, y vamos haciendo obra por obra cada vez que conseguimos financiamiento propio, de provincia o de Nación”.

Hilo mediante, Palo la siguió por Twitter: “José, lo peor es el cinismo. No podés de un día para otro desconocer lo que el Gobierno de Santa Fe  invierte en obras hídricas y en la red vial”. Y le envió un renovador de memoria: “Hasta hace poco más de 2 años hablabas maravillas del FPCyS, en cambio nosotros desde el primer día supimos al desastre que nos llevaba Cambiemos”.

Tu ruta

El presidente el PRO en Santa Fe y también precandidato a gobernador de Cambiemos, Federico Angelini, también se metió en el entuerto por determinar las responsabilidades políticas que sufren los tapados por el agua.

“El gobernador llegó a Reconquista por la rauta nacional 11, porque no ha hecho obras suficientes en la ruta provincial 1 donde este fin de semana, a la altura de Colonia Teresa, un puente cayó debido a la presión y cortó la ruta”, sostuvo Angelini acerca de la vía que eligió Lifschitz para recorrer los departamentos afectados por las inundaciones.

Y aseguró, también vía Twitter, que la Casa Rosada “está llevando adelante importantes obras de infraestructura viales en rutas nacionales de Santa Fe y justamente una de ellas es la 11, que se encuentra en proceso de licitación, después de décadas de abandono”.

Los cruces fueron transversales. Ante una nota en Radio Dos a la senadora nacional justicialista Marilín Sacnun, quien sostuvo a raíz de un proyecto de emergencia que “debemos agilizar la llegada de recursos a la provincia de Santa Fe” y, por tal razón, “dejamos abierto el proyecto para que otros departamentos afectados puedan sumarse” a los beneficios, Angelini también respondió.

“Hay que ser responsables a la hora de opinar”, propuso el diputado provincial de Cambiemos. “Las obras que faltan en la provincia –abundó- son los recursos que durante doce años de kirchnerismo se le negaron a Santa Fe, ni tampoco se hicieron en 24 años de gobiernos del PJ”. En cambio, dijo, “la asistencia de la Casa Rosada ya llegó, y va a seguir llegando”.

Uno de los precandidatos a gobernador por el PJ, el senador Omar Perotti, también participó del debate público con su estilo, medido, analítico.

Explicó que no hay inversiones porque “hay una concepción de que en el norte de Santa Fe vive poca gente”. “Lo que no se termina de entender son los niveles de pérdida que tenemos año tras año por no tener estas obras”, lamentó.

En esa línea, durante una visita a la Fiesta Provincial del Queso, dijo que “si no tenemos un enfoque de dónde hay que invertir como provincia nos seguiremos equivocando. Hay una concepción plasmada gravísima durante estos años que como allí vive poca gente y hay que hacer obras que nadie ve, entonces no se invierten montos importantes”.

Por último, afirmó que “hay que dejar de perder y hacer lo que se debe hacer, para que la provincia no tenga que sufrir todos los años la misma situación”.

Como la espuma, el agua va a bajar.

Fuente: El Eslabón

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