A veinte días del cierre de listas para las elecciones primarias provinciales Cambiemos se prepara, por primera vez desde que compite electoralmente en Santa Fe, para afrontar un proceso de internas. El consenso deseado y la lista de unidad declamada chocaron contra las rígidas posiciones de sus dos precandidatos, el radical José Corral y el macrista Federico Angelini, quienes no están dispuestos a ceder espacio a su contendiente. Sin una figura indiscutible desde el punto de vista del atractivo electoral, como fue el cómico Miguel Del Sel en los dos últimos turnos, la fuerza creada por Mauricio Macri dirimirá en las Paso quién será su representante para pelear por la Gobernación santafesina. Anhelada en la Casa Rosada para arrastrar entusiasmo a la reelección presidencial, que requiere aire previo a los comicios de octubre.

Sobre la mesa

“José quiere la unidad de todos detrás de él”, dijo esta semana Angelini, líder del PRO en la provincia y a la vez diputado santafesino. “No está dispuesto a poner su candidatura en consideración”, agregó, y entornó la puerta casi definitivamente a la búsqueda de una lista única en Cambiemos.

A pocos días del lanzamiento de Corral como precandidato a gobernador, Angelini salió a confirmar su postulación. No fue un impulso individual. Antes lo consultó con Macri, a quien tiene llegada directa desde que fue funcionario suyo en la Ciudad de Buenos Aires en la primera gestión porteña, y con el jefe de Gabinete, Marcos Peña. Ambos le dieron el ok.

El PRO no quiere cederle la totalidad del escenario político provincial de Cambiemos a un radical, sin al menos hacerle fuerza. Un radical que, si bien ha demostrado sobradamente su alineamiento a los designios de la Casa Rosada, no deja de ser un socio extrapartidario de la única fuerza que guía a la alianza gobernante: el PRO.

En una entrevista con la agencia Télam, Angelini recordó que, junto a otro pequeño grupo de dirigentes: “Fuimos de la partida y armamos el PRO y Cambiemos, que no existían en Santa Fe”. Esa chapa de pionero, cuando el macrismo era sólo una fuerza política vecinal porteña, no es dable que sea cedida sin más a Corral, que hasta ayer nomás militó en las filas del Frente Progresista liderado por el socialismo.

El intendente de Santa Fe insistió esta semana en la necesidad de “encontrar un consenso” para “no perder energías en una interna”. Para eso, regó para que “Cambiemos tenga una propuesta de unidad que permita concentrarnos en el mensaje que tenemos que llevar a la ciudadanía”.

La respuesta de Angelini fue casi inmediata. “Nosotros venimos llevando el mensaje de Cambiemos desde hace años, y nunca dejamos de poner la cara en momentos difíciles como los que pasamos en 2018”, dijo, casi facturó.

“Se trata de acompañar a los santafesinos que les cuesta mucho más llegar a fin de mes, a aquellos que tienen temor de perder su trabajo, a quienes están iniciando un emprendimiento y que necesitan un primer empuje, a aquellos que están viviendo una situación difícil. Nunca lo dejamos de hacer, ni vamos a dejar de hacerlo”, añadió.

Y explicó qué es lo considera indispensable para llegar a ese acuerdo con fines de ahorro energético que pidió Corral.

“Ahora, para llegar a un consenso o lista de unidad todos tenemos que poner algo sobre la mesa. Y lo primero es la posibilidad de bajar tu candidatura, en pos de la mejor opción para Cambiemos”, sostuvo el presidente del PRO santafesino.

“Y eso por parte de José nunca llegó –enfatizó-, nunca está dispuesto a poner su candidatura en consideración. Siempre quiere la unidad todos detrás de él”.

Me das lo que tengo

Según pudo saber El Eslabón, existieron negociaciones entre ambos precandidatos antes de lanzar sus postulaciones públicamente. El intendente radical le ofreció al diputado macrista encabezar la lista de diputados nacionales, que eligiera a quién quería poner como número uno de la nómina de candidatos a la Cámara baja provincial.

“Todo eso ya lo tengo”, le oyeron decir al ex funcionario de Macri, como quien de pibe revisa las figuritas ya conseguidas del toco de un amigo. La negociación se estancó.

Angelini tiene entre manos que la lista de diputados provinciales que acompañe a su candidatura a gobernador la encabece la concejala Anita Martínez. Su ascendencia en el electorado local es aceptable.

Las elecciones de medio término para renovar bancas en el Concejo Municipal de Rosario los encontraron enfrentados en 2017: Angelini postuló a Rodrigo López Molina; el sector del PRO en el que participan los diputados nacionales Luciano Laspina y Lucas Incicco apoyaron a Anita.

Cuando todo parecía que el resultado se inclinaba hacia la postulante femenina, López Molina dio el batacazo y le ganó por varios cuerpos. Martínez comprendió que el sol calentaba en las costas de Angelini, en las que ahora reposa.

Laspina buscó ser el candidato a gobernador del PRO en Santa Fe. Pero su destino sigue estando en la Capital Federal, donde reside hace años. La última noticia que se publicó sobre él fue que ocupa el segundo puesto del ranking de políticos con mayores infracciones de tránsito, por las que debe 90.552 pesos, según el diario La Nación.

Incicco se acopló al proyecto de Corral y podría ser su candidato a vicegobernador, en procura del equilibrio territorial entre “el norte y el sur”, que es lo poco que se mantiene inalterable en la política santafesina. Además, el uno sería radical, el dos del PRO.

A la inversa, la fórmula para las Paso que encabeza Angelini tendrá un o una vice radical: el diputado le ofreció a su colega Julián Galdeano –líder del Movimiento de Acción Radical (MAR) y presidente de la UCR santafesina- que disponga de ese lugar en la lista. Debe contestar.

Sin caballo del comisario

“No va a haber candidato del presidente en Santa Fe”, aseguran en Cambiemos. Los dos postulantes internos contarán –al menos en los papeles– con las mismas chances y quedarán librados a su buena estrella electoral.

“Va a haber reglas de juego bien claras, todos las vamos a respetar, y al día siguiente de las Paso vamos a terminar todos para el mismo lado y a ganar la Gobernación”, aseguró Angelini en la entrevista a la agencia oficial.

La visita relámpago que hizo esta semana Macri al norte provincial, donde se reunió con productores rurales que aún se estaban escurriendo los restos de exceso hídrico, fue una muestra de su neutralidad.

Angelini armó la visita, como suele hacer cada vez que Macri llega a la provincia, a excepción de cuando lo hace a la ciudad de Santa Fe, territorio alambrado por el radical universitario Corral. Sin embargo, no apareció en la foto ni hizo declaraciones públicas. Apenas un posteo en Twitter, que a los pocos minutos fue replicado por otro del intendente de la capital, como muestra del ecumenismo presidencial.

Macri no necesita a uno o al otro. Requiere de uno que gane.

Ninguno de los dos postulantes posee un alto conocimiento en la opinión pública provincial.

Corral lo es un poco más en el Gran Santa Fe, donde ejerce su intendencia. Angelini es un operador y armador de más bajo perfil, mezclado entre los 50 diputados que conforman la Cámara baja. Dispone de los recursos de la Casa Rosada, su rival de los del segundo municipio más importante de la provincia.

Cuando opere el vencimiento del plazo para la inscripción de candidaturas, el 22 de febrero, el inicio de la campaña de las Paso permitirá observar las estrategias de cada contendiente.

El resultado de las elecciones de medio término a diputados nacionales, en 2017, podrían ser un aliciente para ambos. Las ganó Albor Cantard, conocido por ser un desconocido.

En aquel momento, la alianza que gobierna el país apostó a lo que llamó “la marca Cambiemos”. Comparado con el primero y el tercero de gestión de Macri, ese año fue el menos oprobioso para los habitantes del suelo argentino. Esa marca, entonces, podía imponerse sobre las cualidades de los candidatos que la empleaban. Así obtuvo el triunfo Cantard.

Pero, luego de los efectos de las políticas oficiales durante el año pasado, los comicios de 2019 son otro Cantard. ¿Será útil la marca Cambiemos u oficiará de salvavidas de plomo a quien se la calce? Las elecciones santafesinas, vale enfatizar en este punto, se celebrarán de modo desdoblado respecto de las nacionales. Y con boleta única de papel. El arrastre o la tracción de votos pesan menos que un marlo.

Quien sea el candidato definitivo de Cambiemos en Santa Fe tendrá como antecedente una vara alta. El “petiso” de Midachi obtuvo el 36 por ciento de los votos como postulante a la Gobernación en 2011, apenas tres puntos menos que el que resultó electo, el socialista Antonio Bonfatti.

Cuatro años después, Del Sel consiguió cien mil votos menos que en 2011 pero le fue mejor: el actual mandatario Miguel Lifschitz rascó en esos comicios el 30,64 por ciento de los votos válidos, el candidato de Unión PRO Federal el 30,56. Los 1.800 sufragios de diferencia entre uno y otro dieron lugar a denuncias de fraude, que se desvanecieron antes de esclarecerse.

En esas elecciones talló, también, el candidato justicialista Omar Perotti, quien consiguió el 29,30 por ciento de los votos. Veinticuatro mil menos que Lifschitz, que logró darle continuidad –no sin un julepe antológico– al proyecto del Frente Progresista.

Perotti dirimirá ahora las primarias del peronismo con otra gran electora –al menos hasta la última vez que compitió en las urnas–, María Eugenia Bielsa. Y Bonfatti buscará nuevamente domicilio provisorio en la Casa Gris por el Frente Progresista, como único postulante. Otra vez se recorta un escenario de tres tercios para la Gobernación santafesina. Pero para eso, todavía falta un(a) Paso.

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