Acaso en forma inédita un dictamen revela la trama que une a jueces, fiscales, agentes de inteligencia y periodistas en el armado de causas, aprietes y “carpetazos”. Redacción Rosario seleccionó los párrafos más sobresalientes.

El procesamiento y prisión preventiva dictados por el juez federal de Dolores Alejo Ramos Padilla al falso abogado Marcelo D’Alessio muestra, sin haber avanzado mucho en la investigación, la punta del iceberg de un sistema pestilente que funciona en los tribunales de Comodoro Py

No es que no se supiera o sospechara, pero que un magistrado, por primera vez en un solo escrito judicial, pueda señalar que existen elementos de prueba “que vinculan a… funcionarios y magistrados de la Capital Federal y de la Provincia de Buenos Aires, que podrían haber actuado en connivencia con estos «servicios» que llevaban adelante este tipo de operaciones ilícitas de espionaje”, es de una gravedad tal que, si no fuera por el blindaje mediàtico que se autopreserva de esas revelaciones, harìa saltar por los aires el sistema federal de justicia concentrado en ese edificio del barrio porteño de Retiro.

Este medio, que tuvo acceso al dictamen completo, seleccionó los conceptos más destacados del escrito del magistrado, que además de mantener detenido y procesar a D’Alessio, pone en jaque a todo un sistema, que ya viene dando muestras de nerviosismo y que, por esa razón, intenta por cualquier medio sacarle el expediente a Ramos Padilla y que aterrice en Comodoro Py.

El coraje del magistrado se puede observar precisamente en el dictamen, donde hace referencia a esos esfuerzos, y los califica de inexplicables.

Facsímil de la resolución del juez Ramos Padilla.

Los pasajes más sobresalientes del dictamen de Ramos Padilla:

  • “…no puedo comprender el pedido intempestivo que formuló el Dr. Julián Ercolini que reclamó una inhibitoria –sin siquiera certificar esta causa– cuando aún estaba en secreto de sumario y en plena etapa de recolección de pruebas, y de este modo puso en riesgo la investigación y la posibilidad de avanzar a partir de la herramienta que permite la reserva de las actuaciones”. Pocas veces un juez federal opina en esa forma de un colega, y mucho menos si éste forma parte del elenco estable de Comodoro Py.
  • “El objeto de investigación, como se ha dicho, se ha ampliado no sólo sobre otros «espías» o «colaboradores» que habrían participado junto con D’Alessio en la extorsión llevada a cabo en perjuicio de Pedro Etchebest1, sino que hay elementos de prueba que vinculan a otros funcionarios y magistrados de la Capital Federal y de la Provincia de Buenos Aires, que podrían haber actuado en connivencia con estos «servicios» que llevaban adelante este tipo de operaciones ilícitas de espionaje.

1 Aparecen elementos que vinculan en esta y otras maniobras al ex agente de inteligencia Comisario retirado Ricardo Bogoliuk y al ex Comisario Aníbal De Gastaldi, entre otros”.

  • “En esta etapa embrionaria, es imposible delimitar el objeto y alcance de la investigación, que incluye posibles actividades ilegales que aún no ha sido posible determinar en otras jurisdicciones. Tampoco ha sido posible determinar la cantidad de sucesos que merecen ser objeto de investigación judicial.

Alcanza con señalar que además de la gran cantidad de archivos con horas de grabación –en audio y video– aportadas con la denuncia inicial, se cuenta en autos –en particular– con los resultados de las escuchas telefónicas y de los allanamientos en los que se han encontrado armas de las que se debe investigar su origen, equipos de alta tecnología y documentación –cuadernos, anotaciones y legajos– que dan cuenta de operaciones de inteligencia como las descriptas”.

  • “Asimismo, en ese procedimiento se ha obtenido un registro de comunicaciones desde los aparatos celulares de D ́Alessio –sólo 28.000 documentos generó su teléfono principal-, en los que ya se pudieron constatar elementos valiosísimos para la investigación que dan cuenta de la existencia de las operaciones investigadas y de otras que deberán ser objeto de pesquisa”.
  • “El contenido de los otros teléfonos de Marcelo D ́Alessio, los archivos de las computadoras donde guardaría los documentos relacionados con sus «operaciones» han arribado muy recientemente. Por esa razón, ante el cúmulo de prueba que lo vincula con el espionaje ilegal en la Argentina, es que se ha requerido la intervención de la Comisión Provincial por la Memoria para que lleve adelante un análisis de esos documentos y elabore un informe de todos los elementos que permitan dar cuenta de las operaciones de inteligencia con metodologías posiblemente ilícitas (acción psicológica, seguimientos, «ablandes», «aprietes», «puestas en emergencia», «carpetazos», etc.) y establezca patrones comunes en las distintas operaciones y su relación con organismos de inteligencia nacionales o internacionales, las fuerzas de seguridad nacionales y/o de la provincia de Buenos Aires y los poderes judiciales y ministerios públicos nacionales y/o de la provincia de Buenos Aires”.
  • “Está claro que este Juez, por sí o con la asistencia de sus colaboradores no ha tenido aún la posibilidad de analizar siquiera una pequeña parte de toda la información recolectada; pero lo poco que se ha observado contiene información sumamente relevante para la investigación y da cuenta de la existencia de operaciones de inteligencia ilegales, así como de operaciones de espionaje judicial y/o político que se están llevando adelante en la Argentina, en los que se involucra –con o sin su conocimiento– a fiscales, funcionarios e incluso periodistas”.
  • “Quiero aclarar que la actividad de los periodistas y de los funcionarios judiciales sin duda hace al sostenimiento del Estado de Derecho, la libertad de expresión y los valores democráticos. Sin embargo, en algunos casos puede ocurrir que la actividad de alguno esté concatenada con una maniobra previa de espionaje ilegal.

Será el conocimiento por parte de aquel que participa de este entramado de que formaba parte de una operación ilegal, el elemento diferenciador que será determinante para juzgar su responsabilidad penal frente al caso concreto”.

Facsímil de uno de los folios del dictamen en el que se señala al juez Claudio Bonadio.
  • “Puede haber algunos –y muy probablemente sea una gran parte–, en los que esos actores pudieron haber actuado sin conocimiento de la acción previa de espionaje ilegal, ya sea por impericia, apresuramiento o simplemente porque les era imposible conocer que eran parte de una maniobra concatenada e iniciada ilegalmente a partir del modo descripto.

Individualmente el acto de aquel que participa de este entramado puede ser lícito en sí mismo e incluso responder a loables intenciones; pero en realidad consolida una maniobra ilegal. Puede ocurrir que el testimonio de quien finalmente declara en un proceso –un testigo o un arrepentido– sea completamente cierto (o no), pero lo que está claro es que si fue «arrancado» a través de operaciones de espionaje ilegal, esas actividades ilegales deben ser investigadas”.

  • “La posible participación de agentes orgánicos o inorgánicos de los servicios de inteligencia en la realización de operaciones de espionaje político y judicial que van desde «el ablande», «la puesta en emergencia», «el carpetazo», «el sembrar droga», pasando por investigaciones sobre el entorno familiar, viajes, contactos y «debilidades», para luego –en algunos casos– ser conducidos a declarar como imputado, testigo, denunciante o arrepentido, deben ser investigadas, al igual que las estrechas relaciones y de mutua colaboración que se han verificado entre «servicios» y miembros de los poderes del Estado; y esas relaciones exceden por cierto el objeto de investigación vinculado a la posible exigencia ilegítima de dinero en la que se denunció podría estar involucrado un fiscal”.
  • “Cabe indicar que con la denuncia inicial, además de los videos, fotografías y archivos de audio correspondientes a mensajes de voz transmitidos a través de la aplicación de mensajería instantánea WhatsApp, se acompañó un pendrive con 24 archivos digitales de audio correspondientes a grabaciones de conversaciones mantenidas de forma telefónica y personal entre ambos –D’Alessio y Etchebest– con una duración total aproximada de 843 minutos, haciendo un total de 87 archivos digitales presentados en esa primera oportunidad, que se encuentran ilustrados mediante captura de pantalla impresa a fs. 17, la que se reproduce a continuación”.
Facsímil del listado de pruebas ordenadas por el juez Ramos Padilla. Captura del dictamen original.
  • “…durante la audiencia testimonial que se le recibió al denunciante fue certificado a través de tomas fotográficas el contenido de los mensajes mantenidos entre ambas personas con posterioridad a la actuación notarial y hasta esa fecha. Luego, en los días sucesivos, el denunciante continuó adelantando a través de correo electrónico numerosos archivos de audio y capturas de pantalla ilustrando la continuidad del intercambio de mensajes producido. Esos archivos, además de haber sido impresos al expediente, fueron resguardados por el tribunal y después acompañados por Etchebest a través de nuevos pendrives”.
  • “En el escrito inicial, el Sr. Pedro Etchebest refirió que: “[c]on fecha 28 de diciembre de 2018, siendo las 13:59 hs, recibo vía el servicio de mensajería WhatsApp cuatro mensajes consecutivos del abonado telefónico +5491150600111, el cual tenía registrado bajo el nombre de Marcelo Alessio.

Dichos mensajes consignaban lo siguiente: «Buen año querido Pedro (13:59 hs)…Dios existe (14:00 hs)… Cuando quieras llamarme!!! (14:00 hs)…Tema Campillo. De pedo estoy en el lugar indicado!!».(14:00 hs) (Los cuales fueron leídos y contestados a las 14:01 hs).

(…) De esta manera se inicia un diálogo con quien resultaba ser el Dr. Marcelo D`Alessio, quien conocí en el año 2013 cuando el mencionado prestaba tareas en la empresa ENARSA. En el año 2014 vuelvo a reencontrarlo al ser vecino de una oficina que alquilaba en la calle Alicia Moreau de Justo al 1150, Capital Federal. En dicho edificio, la oficina del letrado se encontraba en el segundo piso y era compartida con 4 personas más.

Es en este contexto que comencé a tener una relación social con D’alessio debido a la cotidianeidad de trato que se generaba, resaltando que la misma fue cordial y respetuosa, suspendiéndose nuestro trato a fines del año 2015 aproximadamente al mudarme de oficina.

Luego de un intercambio de mensajes saludándonos luego de largo tiempo de no vernos y ante la pregunta mía ¿podes hablar? (14.03 hs) mantenemos una conversación de audio vía WhatsApp en la cual me manifiesta que hay un problema muy grave conmigo en la cual me ha involucrado el Sr. Juan Manuel Campillo en la causa conocida públicamente como «Causa Cuadernos», quien, según me informara D`alessio, en su declaración como «arrepentido» declara que yo había sido una especie de cajero de él. Todo lo cual me genera asombro ya que yo no conocía al Sr. Campillo en el tiempo que él prestaba tareas como funcionario público nacional”.

  • “Etchebest señala en su denuncia que, luego de ello, D’Alessio continuó enviándole nuevas capturas de pantalla de sus propios intercambios de mensajes de texto vía WhatsApp con Stornelli. En ellas se observa que este último le manifiesta que se iba a Pinamar «a cargar pilas», y que D’Alessio le pregunta si va a estar el 6 de enero en dicha localidad3 y que lo iba a ir a ver «agregando a tono jocoso ‘yo hasta dos cafés te invito jaaaaaaa’. Stornelli según consigna dicha captura enviada por D’Alessio habría contestado ‘¿jaja! Tranquilo. Sos mi invitado ahí! Soy local. Jajaja!’»”.
3 Respecto de esa fecha, Etchebest aclaró que D’Alessio le había manifestado que hasta ese día estaría vacacionando en la ciudad de Tulúm, México.
Facsímil de la captura de whaatsapp entre D’Alessio y Stornelli.
  • “La situación se agrava con el devenir de sus conversaciones cuando sus anécdotas terminan pasando el umbral del rumor y de manera escalofriante tienen un correlato en los acontecimientos”.

Continúa su relato diciendo que luego, el día 2 de enero: “mantenemos la segunda conversación grabada en la cual lee un documento donde consta información que aportaría Campillo contra mi persona.

Advierta V.S. que en dicha conversación el Dr. D’Alessio lee de manera textual mi registro de salidas y entradas al país, por lo que la información que allí refleja nos pone ante datos que superan el umbral del vendedor de humo para alcanzar una categoría y entidad suficiente para manejar información sensible que supone la posible comisión de los delitos que denuncia. (Ver Minuto 39 de la grabación Nro. 2).

Quiero destacar que según se consigna en dicha grabación todos estos datos se encuentran en la computadora personal y en el mail personal”.

  • “Continúa su relato en el escrito inicial sosteniendo que el 4 de enero se produce una nueva comunicación telefónica grabada en la que: «D`alessio me dice que el secretario de la fiscalía, al que identifica con el nombre de «Sebastián», estaba recibiendo más información sobre el tema y manifiesta cuál es la estrategia que tiene pensada para hablar con el fiscal Carlos Stornelli.

En la grabación Nº 4 de fecha 5 de enero de 2019 D’Alessio manifiesta su participación o intervención en el armado de causas judiciales -Causa GLN y Ruta del dinero K- trabajando a la par con periodistas que menciona en las grabaciones y junto al Ministerio de Seguridad de la Nación, lo que me generó un temor aún mayor al exhibir un gran manejo de contactos políticos, mediáticos y judiciales percibiendo enormes sumas dinerarias por esos trabajos (minuto 8:00)”.

  • “A esto debe sumársele que en conversación identificada como Nº 4 D’alessio detalla con precisión información relativa a sociedades de mis hijos en los Estados Unidos de Norteamérica donde residen. Expresa D’Alessio en la conversación identificada como Nº 4: «…cuando se fue el gobierno, ahí yo empiezo a trabajar codo a codo con Stornelli y con Bonadio… y las primeras reuniones eran en una habitación del «Four Season»… Mira, esto no lo sabe nadie… En el Four Season, ahí el de Posadas ¿ubicás? El de Posadas… a media cuadra de la Recova… Alquiló Bonadío una habitación a nombre de un míster nadie y usábamos una habitación, una suite chiquita, porque sabíamos que no teníamos cámaras, no teníamos nada, para empezar a hacer la causa para meter en cana a De Vido (….) Yo hice la detención de De Vido y la detención de Baratta. (…) Y ahí arman el libro este, me contacta Santoro, empiezo a tener otra vinculación con los medios, esto, lo otro (…)”.
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