Hacía seis años que Ramiro Ayala enseñaba en el nivel primario del Colegio Los Arroyos. Este año decidió postularse como delegado. Iba a ser la primera vez que esta escuela de Fisherton Norte (Avenida Real 9.450) tendría un representante de los trabajadores. Sin embargo, la institución fundada bajo la órbita del Opus Dei lo echó. Este miércoles 3 de abril, el Sadop Rosario se concentrará a las 11.30 en la puerta del establecimiento “para apoyar al compañero despedido, denunciar públicamente a las autoridades institucionales por persecución gremial” y “dar a conocer a toda la comunidad educativa lo acontecido”.

Tras el paro docente de 48 horas de la semana pasada, al cual el profesor Ayala adhirió, el colegio lo despidió sin argumentar causa alguna. Antes de concretar el despido la institución se había enterado de la candidatura del educador a las elecciones próximas de delegados.

“Era la primera vez que se elegía delegado en esta escuela, estábamos muy contentos porque era un paso importante”, resaltó la secretaria adjunta del Sadop Rosario, Silvana Cadahia. La decisión de echarlo – dijo la dirigente a Redacción Rosario – la tomó la patronal luego del paro. Le pidieron que se retire del colegio, no argumentaron las causas del despido y le dijeron “que le pagarían todo”.

“Las prácticas de esta escuela son siempre de presión hacia los trabajadores”, alertó Cadahia. Repasó que Ramiro Ayala se había afiliado al sindicato en 2017 junto a otros pocos compañeros. Aunque parezca increíble en plena democracia, para muchos docentes de escuelas privadas ser parte de un sindicato es correr siempre el riesgo de perder el trabajo.

“Ramiro era el que más se animaba, quien tenía más conciencia gremial y por eso sus compañeros también confiaban en que pudiera sostener la defensa de los derechos”, repasó Silvana Cadahia y recordó que “en ese tipo de instituciones esos derechos están bastante vulnerados”.

Lo que pasó en el Colegio Los Arroyos – continuó la dirigente del magisterio – es una práctica corriente en instituciones como éstas: “No hay delegados y a quienes se postulan les hacen la vida imposible”. Señaló que el sindicato ya está siguiendo el proceso a nivel legal, además de recordar que lo ocurrido incumple con la ley de asociaciones sindicales (N°23.551) que precisa (art. 50) que «a partir de la postulación el trabajador no podrá ser suspendido sin causa justa»… ni (art. 53)…»adoptar represalias contra trabajadores en razón de su participación en medidas legitimas de acción sindical”

Por su parte, el secretario gremial del Sadop Rosario, Gustavo Monduzzi, fue quien se reunió con autoridades del colegio, quienes declararon que era un despido sin causa. Y que la medida se había tomado “una hora y media antes” de conocer la postulación para delegado del maestro Ayala.

Monduzzi agregó que en este caso el Ministerio de Educación no intervino “porque no hubo solicitud de apertura de sumario”. Y que luego que sean respondidas las cartas documentos correspondientes se pedirá la intervención del Ministerio de Trabajo, ámbito donde van a denunciar a la institución educativa “por práctica desleal sindical”.

La manifestación que hará este miércoles el Sadop, con presencia de delegadas y delegados, además de miembros de la dirección del sindicato, tiene como meta “apoyar al docente despedido, y hacer conocer a la comunidad educativa, a las familias de esta situación”.

Escuela del Opus

El Colegio Los Arroyos fue fundado en 1976, está autorizado por Educación pero no recibe subsidios por parte del Estado. Es solo de varones y mayormente toma para enseñar a docentes varones.

De acuerdo a lo que se publicita en su página institucional -www.losarroyos.edu.ar- la escuela es gestionada por la Asociación para la Promoción Deportiva, Educativa y Social (Apdes). Una “institución de bien público, sin fines de lucro, que  tiene 19 colegios y jardines en la República Argentina. Estos surgieron por el impulso de un grupo de padres que, haciéndose eco de las enseñanzas de San Josemaría Escrivá de Balaguer fundador del Opus Dei, decidieron fundar colegios donde se continuara el trabajo que ellos realizaban en sus casas”.

También en la presentación del colegio – el mismo que echa a un maestro por ejercer el derecho a la libertad de agremiación – se asegura que tiene como misión pedagógica procurar “un ambiente que fomente el desarrollo de las virtudes y el buen uso de la libertad; ayudamos al alumno a crecer como persona para que sea capaz de influir positivamente en la sociedad”.

 

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