El auriazul volvió a dar cuenta de su mal semestre, y perdió 2 a 1 ante Independiente, en el Gigante de Arroyito, por la última fecha de la Superliga. Néstor Ortigoza, de penal, marcó el primero; Pablo Pérez y Martín Benítez pusieron las cosas en su lugar, todo en el primer tiempo. El clásico con Newell’s en la Copa de la Superliga, por ahora, tendrá que esperar.

Fiel a su estilo, que no negocia ni cuando sale de Avellaneda, el equipo de Ariel Holan manejó más y mejor la pelota que el dueño de casa, al que le costó entrar en partido y acercarse a territorio adversario. La primera chance fue para Pérez, que estrelló un remate en el travesaño, y una espectacular reacción de Jeremías Ledesma en el rebote, salvó su valla.

Sólo por una polémica decisión arbitral, el Canaya logró llevar peligro al área de enfrente y abrir el marcador: Fernando Echenique consideró empujón a Fernando Zampedri un leve contacto dentro del área, marcó penal, y el infalible Ortigoza cambió por gol a los 31’.

Pero el Rojo enseguida hizo justicia por mano propia, para poner las cosas en su lugar antes de meterse en los vestuarios: a los 39’, el volante ex Newell’s y Boca apareció sin marca en posición de ataque, y tras eludir a Ledesma en una baldosa, empujó la pelota al fondo de la red.

A los 45’, Martín Benítez ensayó una chilena a la altura del área penal, para revertir el marcador. El auriazul había quedado mal parado después de un fallido pase de Zampedri en la mitad de la cancha.

En el segundo tiempo, Central evidenció sus carencias a la hora de crear. Más que una cuestión de actitud, al equipo le faltaron armas para intentar la igualdad. Las necesidades parecían estar en conjunto que estaba en ventaja.

El entrenador Diego Cocca intentó una reacción mandando a la cancha a Jonás Aguirre y a Germán Herrera, y el trámite del encuentro se modificó recién en el final. Independiente seguía manejando a su gusto el balón, pero lo resignó en los últimos minutos, casi sin ningún tipo de consecuencias adversas.

Rosario Central cerró el torneo con apenas 26 puntos, por ahora en el puesto 19, y con muchas preocupaciones por el promedio de la próxima temporada. La vara estuvo un poco más alta después de conquistar la Copa Argentina, pero no pudo estar a la altura. Un fiel reflejo del presente auriazul fue que en medio semestre tuvo tres entrenadores.

De esta manera, el clásico ante Newell’s –por los octavos de final de la Copa de la Superliga que arranca la semana que viene– por lo menos por ahora tendrá que esperar. Es que si Central sumaba de a tres, el cruce entre los grandes de la ciudad era un hecho.

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