A propósito de los discursos de quienes pretenden gobernar o legislar y cuando hablan de ajuste ponen como ejemplo que “las familias han tenido que dejar de mandar a sus hijos a la escuela privada”.

“Con el ajuste y la pérdida de poder adquisitivo la gente ha dejado de viajar, de asistir al cine, ha reducido sus compras de supermercado y ha dejado de mandar a sus hijos a la escuela privada”. La frase es una idea construida sobre distintos discursos políticos que por estos días se escuchan al por mayor en los medios. La replican precandidatas y precandidatos a diferentes cargos, quizás sin cuestionarse mucho lo que dicen, quizás convencidos de lo que opinan.

Está claro que las familias pueden decidir a qué escuelas mandan a sus hijas e hijos. Pero la educación pública en la Argentina no es una opción B: es la oportunidad de estudiar, de aprender, que debe garantizar el Estado sin ningún tipo de restricciones. Y a la altura de esa meta debieran estar quienes se postulan para gobernar o legislar.

Dicho como lo expresan –“las familias han tenido que dejar de mandar a sus hijos a la escuela privada o retirarlos”– parece que están destinados a “caer” en la educación pública como sostiene Mr. President, Mauricio Macri. Además de ubicar a la escuela y a las posibilidades de estudiar en el lugar de un bien comerciable (quienes pueden pagar tendrán educación, quienes no, veremos qué pasa). Muy peligroso en tiempos de mercantilización educativa.

Y algo más que alarma: también lo han replicado representantes sindicales (por error; porque así lo escucharon  y lo repiten; por acordar con esa idea; por lo que sea). Hace poco un sindicato local promocionaba un acuerdo del 50 por ciento de descuento para que las hijas y los hijos de sus afiliados estudien en una universidad privada. Increíble pero real. Más cuando el país goza de una universidad pública de prestigio, que el año pasado, al cumplirse el centenario de la Reforma, ratificó sus principios de libertad, de libre acceso y permanencia. Y que en éste festejará el 70° aniversario en que el peronismo decretó la gratuidad de la educación universitaria.

Muy difícil será pelear contra el neoliberalismo, para garantizar una educación para todas y todos, sin discriminaciones, si se instala en el imaginario social que la educación pública es una opción de segunda en la Argentina.

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