Marcelo Lewandowski, periodista deportivo de Canal 5 y comentarista de las televisaciones nacionales del fútbol, es el precandidato a senador provincial por la lista Encuentro por Santa Fe que encabeza María Eugenia Bielsa. Invitado a la sección Biopolítica de El Eslabón –que se reproduce completa en video en el diario digital Redacción Rosario–, el cronista cuenta sobre sus orígenes familiares peronistas que lo marcaron a fuego para toda la vida y cómo se piensa a futuro en un posible rol de senador departamental.

—¿Dónde o cuándo situás el nacimiento de  tu vida política?

—Fin de Malvinas, ese fue el punto inicial, si bien ya traía algo, pero creo que fue el fin de Malvinas el que me definió esa carrera. Yo estaba, año 82, en cuarto año del Politécnico, y a ver, traía un poco de cuna las vivencias de mis viejos respecto al peronismo y lo que habían vivido ellos, pero creo que fue ya el año anterior, segundo o tercer año, que leía algunos libros. Mi primer libro de historia política argentina fue El 45 de Felix Luna y ya con la profesora de historia, una vieja entrañable, que no coincidíamos ideológicamente pero respetaba mucho las ideas, debatíamos y ella me dijo una vez: «vos vas a ser político». Y bueno, pero ya después de Malvinas hubo un sentimiento que me hizo entrar a participar y ahí empecé a militar, a instruirme fundamentalmente, quería conocer.

—¿En tu casa qué lugar tenía la política?

—Mis viejos, muy peronistas. Mi viejo te decía que cuando Perón estaba en la Secretaría de Trabajo y Previsión en el 43, él tenia 8 años, y siempre hablaba de las zapatillas de yute, las alpargatas, decía: «Nosotros con Perón aprendíamos a lo que era no tener zapatillas con bigote». Él lo llamaba de esa manera para identificar que podían haber tenido un buen calzado, que empezaron a tener otro nivel de vida, el trabajador, mi abuelo era ferro portuario, empezó a tener otro nivel de vida y eso lo sintió mucho. Entonces no había una concepción ideológica, teórica, él hablaba de los sentimientos, de cómo le había cambiado la vida al hijo de un trabajador cuando Perón entra al gobierno. Eso te lo transmitía. Y se le llenaban los ojos de lágrimas cuando veía a Perón, cuando veía a Evita. Mira, no me voy olvidar, el día que muere Perón, mi viejo, en aquel momento para un hombre ¡llorar ante los hijos! Me fue a buscar a la escuela, nos sacaron a todos de la escuela, se terminó la clase y además, mi viejo se encerró en el baño a llorar. Yo no me olvido nunca de esa imagen, se escuchaba el llanto, aunque no adelante de los hijos, el lloraba en el baño. Y esas cosas se transmiten.

—Ese hecho conmocionate para el país, sucede justo en una etapa más adolescente tuya no ¿Dónde estabas en ese momento?

—Yo termino quinto año en el Politécnico en el 83. Hice la especialización de técnico instructor y me recibí en el 85, entonces entro a militar en Línea, en el 82, con esto de querer conocer, querer saber un poco más (…) No iba por los cargos políticos, bueno, estábamos saliendo de la dictadura, sino que era una escuela de formación política, permanentemente había cursos, charlas, adoctrinamiento. Entonces, yo digo siempre te formatean el disco rígido de una manera que yo incorporé mucho. La comprensión política mía fue mucho más clara, me sirvió para entender mejor cada hecho de la realidad.

Imagen: Maia Basso

—Después de Perón, ¿qué otras figuras de la historia argentina te resultan una referencia importante?

—Quienes estamos militando en el campo nacional siempre tenemos la referencia de San Martín, Rosas, Yrigoyen y Perón, como esa columna vertebral de quienes mantuvieron a lo largo de la historia idea de soberanía (…) esa es una linea ideológica y creo que después de lo que nos tocó vivir en democracia, Néstor y Cristina han sido quienes han seguido esa línea, y lo discuto y debato con muchos compañeros que a pesar de errores, a pesar de lo que se pueda decir o disentir, que por supuesto creo que cuando uno vive la vorágine te hace perder de pronto la perspectiva, quizás en los próximos años miremos de otra manera. Pero en democracia no hay dudas que lo mas cercano que vivimos de peronismo han sido Néstor y Cristina.

—¿Con qué ideas y proyectos encarás esta candidatura a senador del departamento Rosario?

—Mirá, cuando me ofrecieron ser candidato a senador, empecé a mirar. Bueno, a ver, más allá de lo que uno conoce, qué otra impronta o función podía tener el senador y a poco de caminar me encontré en una faceta que me gusta mucho más, que me parece mucho más, no digo importante, porque la legislación le otorgue leyes y la posibilidad que con una ley se cambien las cosas, pero el senador tiene mucho de gestión, muchísimo, y si no es gestión es articular la gestión.

Yo creo que, sobre todo el intendente de Rosario, tiene un poco más de peso, y si tiene la misma línea política como ocurrió hasta ahora, lo han dejado al senador departamental como una figura casi decorativa. Pero el senador departamental tiene que ser el articulador de los proyectos de la región, hay muchos problemas que tienen los presidentes comunales e intendentes de las distintas ciudades de los departamentos que no pueden resolver, no pueden ir a golpear la puerta a Santa Fe, no tienen el tiempo, salvo que tengan una línea directa con alguien importante.

Me parece que la articulación de todos los problemas que tienen, y sobre todo la estrategia, es porque no hay proyectos en el área del Gran Rosario, no hay proyecto de transporte, no hay proyectos de servicios, la gente se ha ido a vivir a barrios que no tienen ni agua ni cloacas, tenemos un Cabín 9 que esta a diez minutos de Rosario y no tiene agua potable. Los barrios de Rosario no tienen agua o no les llega el agua; un día de verano te sale un chorrito y con el tiempo es peor (…) Entonces, me parece que la figura del senador es central en ayudarle a cada presidente comunal, a cada intendente a resolver los problemas en Santa Fe, y no con el aporte que tienen los senadores de la chequera, que viene como el mecenas a poner porque le sobra unos pesitos y se los da y decimos “que bueno el senador”. No, tiene que haber una política de Estado.

Hoy, al club de barrio le faltan vestuarios, el club de barrio es un lugar de inclusión en el que tenemos que trabajar mucho en ver como sacamos a los chicos que están en la calle, es un trabajo inmediato y el club y la escuela son centros de contención. Entonces que un club de barrio no tenga vestuarios, que no pueda pagar la luz, eso no puede ser producto que el senador venga con un chequecito y se lo dé. No. Tiene que estar la Secretaria de Deporte y dar los recursos necesarios para que se pueda mantener porque cumple una función social importancia.

Imagen: Maia Basso

—¿Cómo es este paso del periodismo en la política y porqué lo hacés desde este espacio que lidera María Eugenia Bielsa?

—Porque creo que me identifico con sus ideales, con lo que ella piensa de la política y cómo actúa en la política (…) pudo elaborar un proyecto y pudo hacer política en serio se quedó y no dependió de un cargo público y cuando no, volvió a su profesión. Yo estoy en mi profesión, voy a ir a un cargo público si la gente me elije, si no me elije, si no puedo construir desde un lugar sano me volveré a mi profesión. Pero no quiero ser un político con chapa por solamente sacar un rédito, si no puedo hacer algo útil me voy. El senador departamental tiene que ser el articulador de los proyectos de la región. Hay muchos problemas que tienen los presidentes comunales e intendentes que no pueden resolver

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