Las Paso en Santa Fe –y la elección de gobernador en Córdoba– podrían hacer volar por los aires el último puente que une a Macri con su reelección e, incluso, con el sillón de Rivadavia. La incógnita bonaerense: “¿Por qué el socialismo no cuestiona a Cambiemos?”.

La vertiginosa coyuntura política nacional, que aceleró la implosión del sistema financiero y generó una desaforada corrida cambiaria, hizo llegar a las nubes al riesgo país, y desplomó las acciones de los principales papeles de los grupos económicos argentinos en las principales plazas bursátiles, tal vez deje este análisis en el rincón donde se guarda el papel para encender el fuego de un asado.

Ninguna elección, ningún escenario institucional, soportan tamaño embate de la realidad que quiere instaurar el poder establecido. Es notorio que ante la imposibilidad de una victoria de Mauricio Macri en octubre, el polo de poder dominante elige hacer estallar las variables macroeconómica para forzar lo que el mandatario no está dispuesto a hacer: renunciar a su candidatura.

Para la banca multinacional y vernácula, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y los grupos económicos locales que se nuclean en el llamado Círculo Rojo, han decidido que el mejor escenario para ellos es el estallido, lo cual provoca una situación política inédita: si en 2001 la caída del régimen y el modelo de convertibilidad saltó por los aires por el estallido social, es decir, por abajo, la actual coyuntura muestra que el plan criminal de concentración y transferencia de recursos se interrumpe por arriba, por mostrarse insustentable aún con el apoyo del poder real.

Es en ese marco en el que se debe analizar lo que puede suceder en las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (Paso) que se desarrollarán el próximo domingo en la provincia de Santa Fe. Y el marco es la cubierta del Titanic luego de toparse con aquel iceberg.

De aquel frenético dancing rodeado por una escenografía saturada de luces y globos amarillos al clima crepuscular y silencioso en el que Macri se movió el miércoles pasado en Venado Tuerto, en su última visita a la provincia de Santa Fe antes de las Paso del domingo, parecen haber transcurrido décadas.

Pero al Presidente le alcanzó con tres años y poco de gobierno para convertir la idolatría hacia su persona en mancha venenosa: en la actualidad, Santa Fe es una de las provincias que registra mayor índice de imagen negativa del mandatario, al punto que según el consultor Jorge Giacobbe esa cifra llega al 60,8 por ciento.

Si a ese pésimo guarismo se le suma la imagen regular, que alcanza a 14,8 por ciento, se explica por qué el establishment está decidido a dar por concluido el experimento MM y pasar a la fase electoral con María Eugenia Vidal como candidata presidencial. El problema es que ni Heidi le garantiza al Red Circle que pueda ganar en medio del cataclismo económico a que llevó el plan de saqueo del que todos ellos son socios y cómplices.

Voces e incógnitas nacionales

Como polos opuestos, se repelen, pero en Santa Fe el socialismo y Cambiemos son tan parecidos en la construcción política táctica como en el diseño estratégico electoral.

El partido de gobierno en la bota santafesina no sólo es proverbialmente gorila, sino que eligió tener un solo adversario político, el peronismo, para darle chances al tercero –el macrismo– en pos de repetir un escenario de tercios, que lo favoreció en las generales de 2015.

El riesgo que corre es alto. Ya quedó claro en los comicios de medio término de 2017 –cuando apenas logró sacar un diputado nacional– que acceder a una Gobernación con poco más del 30 por ciento se puede lograr una vez, pero ya dos es más difícil que embocar un Quini 6.

¿Pero por qué éste esquema que plantea el socialismo podría influir en el escenario nacional, que es el objeto de esta columna? Pues porque si, alentado por la estigmatización y demonización del peronismo en Santa Fe, Cambiemos llega a empardar a sus dos rivales, en la Casa Rosada eso será visto como un triunfo, habida cuenta de los sucesivos fracasos electorales que viene cosechando la fuerza política que lidera el presidente Mauricio Macri, y la segura –y catastrófica– derrota que sufrirá este mismo domingo en Córdoba, el otro distrito con peso electoral donde no se juega una Paso sino una Gobernación.

Consultados por este medio, dos encumbrados dirigentes nacionales del peronismo que no quisieron darse a conocer –cada uno de ellos apoya a uno u otro precandidato en las Paso– opinaron que “el peronismo tiene verdaderas chances de recuperar el gobierno en Santa Fe”, y uno de ellos incluso indicó que “el socialismo va a tener que mejorar mucho su última performance electoral, y eso parece difícil si se tiene en cuenta la floja gestión del gobernador (Miguel) Lifschitz y la incierta interna (sic) del Frente Progresista en Rosario”.

Ambos, con matices, preguntaron por qué razón los candidatos socialistas no cuestionan la “escandalosa” política de seguridad de Cambiemos, que incluso “parece destinada a consolidar la situación ya de por sí preocupante del accionar de las bandas narco en las principales ciudades santafesinas”.

Uno de ellos fue más allá: dijo que “pareciera una sociedad en la que uno saca a relucir una operación de inteligencia contra el precandidato (Antonio) Bonfatti, pero no se sabe nada más que eso, no hay datos ni entramados como los que surgen día a día en la investigación de Dolores”, en referencia a la causa que lleva adelante el juez federal Alejo Ramos Padilla.

El otro referente da por sentado que Cambiemos quiere perjudicar las chances del socialismo y eso hace más inexplicable la falta de reacción, y agrega, con tono muy crítico: “Hay operaciones, hay manos negras, pero lo que el socialismo no puede explicar es la cifra de muertos en las calles de Rosario debido a la narcocriminalidad”.

Ambos conocían de primera mano el informe que el diputado provincial Leandro Busatto presentó en los últimos días, que mostró que en sólo tres años la guerra entre bandas narco generó nada menos que 165 homicidios sólo en Rosario. “Si Macri y Bullrich tuvieran un estudio así hecho en un municipio del conurbano (bonaerense) gobernado por el peronismo, sería tapa de los principales diarios y estaría en todos los canales de televisión”, sostuvo el dirigente nacional. Si de algo no carece ese razonamiento es de lógica.

En Buenos Aires no terminan de decodificar los dichos de Lifschitz en la semana previa a las Paso, cuando denunció que hay “intencionalidad política” en torno de la ola de crímenes, balaceras contra predios judiciales y ataques a taxistas en Rosario. “¿De quién podría ser esa «intencionalidad» sino del Gobierno nacional?”, se pregunta uno de los referentes del peronismo nacional, quien remata su análisis con picardía: “¿O los socialistas también le van a echar la culpa al peronismo de la ola de delitos? Que los denuncien con nombre y apellido. Si alguien opera, se llama (Mauricio) Macri o (Patricia) Bullrich”.

Rossi: “Las Paso generarán clima a nivel nacional”

Otra voz consultada por este medio fue el precandidato presidencial Agustín Rossi, quien coincide con sus compañeros anónimos en ponderar como “muy cercana” la posibilidad de que el peronismo vuelva a ser Gobierno en Santa Fe.

¿Cuánto incide esa chance en el escenario político nacional? El Chivo sostiene que “el calendario electoral se divide en dos semestres, el primero con las Paso y generales provinciales, donde se dirimen las gobernaciones, y el segundo con el eje de la elección presidencial. Santa Fe es una de las últimas en definir las generales a gobernador, y el resultado evidentemente ayudará a generar un determinado clima, muy cerca de los comicios que definirán quién gobernará a la Argentina desde diciembre”. Si el peronismo recupera la Provincia, el clima no será el mismo que si pierde ese tren, es obvio aunque no lo diga.

Muy cauto, pero con optimismo, el precandidato presidencial amplió su mirada y opinó que “es relativo cuánto puede incidir en una elección a Presidente el resultado en un distrito, por importante que sea, como es el caso de Santa Fe, pero seguramente no es lo mismo si el peronismo recupera la provincia de Santa Fe”.

¿Qué tan cerca de lograrlo está el peronismo?, fue la pregunta obligada a alguien que ahora es referente nacional pero lo fue durante mucho tiempo en la bota santafesina. “El peronismo tiene muchas chances de recuperar el gobierno provincial”, fue la respuesta del Chivo, quien amplió: “El socialismo en 2015 ganó en la Provincia y en Rosario con el 30 por ciento de los votos, está gobernando prácticamente de prestado”.

El jefe del bloque de diputados nacionales del Frente para la Victoria no quiere pronunciarse sobre los relevamientos que miden las Paso en Santa Fe, pero asegura que “es evidente que Cambiemos está acusando las consecuencias de las polìticas económicas del gobierno de Macri, es imposible que las santafesinas y santafesinos no sientan el golpe en el bolsillo que genera ese plan nefasto”.

Artemio López: “Se ratificará el deterioro de Macri”

En diálogo con el eslabón, el director de la Consultora eQuis, Artemio López, destacó que “en términos de análisis preliminar, Santa Fe es el tercer distrito en cuanto a peso electoral, detrás de Buenos Aires y Córdoba, de modo que tiene una importancia superlativa”.

Para el sociólogo, “las Paso en Santa Fe, como la elección en Córdoba, vienen tras una saga de derrotas de Cambiemos, y va a ratificar la tendencia al deterioro de los candidatos locales vinculados al Gobierno nacional”.

En el análisis de Artemio, “las terceras vías que surgieron en las provincias con chances de ganar o con volumen, no tienen proyección nacional, donde aparecen claramente las figuras de Cristina y, por ahora, de Macri o Cambiemos”, y recuerda las experiencias de Neuquén, Río Negro, e incluso Córdoba.

Sin números a la vista, López se anima a vaticinar que las primarias santafesinas “van a ser las primeras que muestren a un candidato de Cambiemos en estado puro”, y explica: “En Neuquén lo ocultaron, con lo cual me parece que Santa Fe va a ser una demostración palpable de lo que ha sido el deterioro del espacio que lidera el presidente Macri”.

El consultor insiste en que “cualitativamente, ya en La Pampa se había percibido ese deterioro, porque fue derrotado el candidato local puro de Macri”, y ante una acotación de este medio respecto de si la marca Cambiemos podía medir más que Corral y eso lo hiciera subir algo en el nivel de votos, indicó: “Corral tuvo el apoyo directo de Macri, pero lo más importante es que la «marca Cambiemos» está muy por debajo de la marca Peronismo o Socialismo, y eso es lo que importa, que Cambiemos no funciona”.

Final abierto, pero con el peronismo en punta

En síntesis, tanto los referentes y analistas que juegan en la política nacional, coinciden en que la recta final hacia las Paso en Santa Fe ofrecen un panorama de final abierto pero con determinadas características, que obviamente los sacudones de orden macroeconómico pueden alterar.

Algunas claves:

  • Ambos precandidatos peronistas sumados superan al Frente Progresista.
  • Cambiemos, tercero y fuera de la pelea.
  • El candidato oficialista, Bonfatti, es favorito en las encuestas pero la marca Peronismo hoy lo supera.
  • “La campaña sigue sin entusiasmar demasiado a los ciudadanos, más preocupados por los precios en las góndolas y la falta de empleo”, publicó la web El Destape, y eso se agravó por estas horas.
  • Desde Buenos Aires, se observa que tendrá su peso en la elección el marco de violencia urbana derivada de la narcocriminalidad.

Más allá de las encuestas, que en esta columna no son analizadas, se puede decir que las Paso en Santa Fe tienen un final abierto que, además, lejos de ser final abren otra incógnita hacia junio, cuando deba dirimirse realmente la Gobernación, con candidatos ya firmes. Y que el peronismo, desde aquel 2007 en que dejó de gobernar, tiene la chance más clara de volver a la Casa Gris.

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