EEUU quiere sacar al chavismo del poder. Pero ni siquiera logra desalojar a un grupito de estadounidenses que desde hace semanas ocupa la delegación consular del país caribeño para evitar que accedan al edificio los funcionarios designados por el autoproclamado Juan Guaidó.

“No a la guerra por el petróleo”, “Guaidó no es bienvenido aquí”, “Paren el golpe”, dicen las pancartas y los carteles escritos a mano. Lo dicen en inglés. Las mujeres y los hombres que las escribieron y las sostienen no conocen el castellano. Son estadounidenses. Son militantes estadounidenses contra la injerencia de EEUU en Venezuela. Apoyan la democracia y la autodeterminación del pueblo de Venezuela. Y las legítimas autoridades encabezadas por Nicolás Maduro. Y tomaron la Embajada de Venezuela en Washington para impedir que las ilegítimas autoridades designadas por el ilegítimo Juan Guaidó efectivicen sus cargos. La policía de Washington los acosa y amenaza con sacarlos por la fuerza.

La derecha de Miami está furiosa y pide que desalojen a los ocupantes como sea. Este miércoles 8 de mayo, tras más de quince días de ocupación, cortaron la luz del edificio para minar la  resistencia de los militantes que ocupan el edificio de cuatro plantas ubicado en el elegante barrio de Georgetown, en Washington. “Verán la experiencia de vivir bajo el socialismo fracasado”, dijo Carlos Vecchio, el representante de Juan Guaidó en EEUU, reconocido por Washington como “embajador”.

Vecchio es el principal afectado por la toma. De hecho, los militantes ocupan el edificio para evitar que él pueda hacerlo y así hacer efectiva la posesión de un cargo que consideran ilegal, ilegítimo y emanado de un golpe de Estado y la injerencia de EEUU. El frustrado embajador señaló que decidió darles a los “invasores” de la Embajada “un poco de la experiencia de vivir en Venezuela bajo el socialismo fracasado”, en referencia a los apagones que azotan el país.

“A partir de este momento no tendrán energía eléctrica. Próximo paso: su salida”, amenazó Vecchio en su cuenta de Twitter.

Los últimos diplomáticos acreditados salieron de las instalaciones el 24 de abril, y desde entonces los activistas estadounidenses custodian el edificio.

Un equipo de la compañía PEPCO cortó la electricidad a la embajada de Venezuela en Washington.

Un grupo de activistas de varias organizaciones que se agruparon en la plataforma Colectivo para la Protección de la Embajada (Embassy Protection Collective) vive en la sede diplomática, con la anuencia del régimen de Nicolás Maduro.

“Las autoridades acaban de cortar ilegalmente nuestra electricidad, esperábamos esto, estamos preparados”, dijo en un video publicado en internet el activista Kevin Zeese, de la organización Popular Resistance, uno de los grupos que conforman el Colectivo.

Por su parte, el canciller venezolano, Jorge Arreaza, exigió al Departamento de Estado “proteger el edificio” e impedir “agresiones contra los huéspedes”.

“Los asedian, agreden, bloquean y hasta les cortan la electricidad. ¿No les suena conocido?”, agregó Arreaza en Twitter, aludiendo a las sanciones de EEUU contra Venezuela.

Desde el fallido intento de levantamiento de un grupo de militares contra Maduro el 30 de abril, se registraron protestas espontáneas de venezolanos golpistas que quieren sacar a los activistas de la sede diplomática.

Los golpistas rodearon la sede, instalaron campamentos y bloquearon la entrada de la embajada para impedir que los activistas se aprovisionen.

Cada día se producen escaramuzas entre ambos grupos cuando los activistas intentan introducir comida, lanzándola por las ventanas o amarrando las bolsas a cuerdas que los ocupantes de la embajada lanzan y luego recuperan.

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