El representante del dirigente golpista Juan Guaidó en Washington, Carlos Vecchio, solicitó oficialmente una reunión al Comando Sur de EEUU “para trabajar en una cooperación técnica conjunta, necesaria para restablecer la democracia en Venezuela y acabar con el sufrimiento del pueblo venezolano”.

Impotente, la derecha venezolana suplica al imperio una invasión militar. Luego del intento de golpe de Estado del 30 de abril (uno más en la larga lista de fracasos producto del escaso poder de movilización de los golpistas), el autoproclamado presidente encargado Juan Guaidó reiteró su llamado a una intervención militar de EEUU para derrocar al gobierno de Nicolás Maduro.

El dirigente anunció su intención de reunirse con los jefes al mando de las Fuerzas Armadas estadounidenses que operan en América Latina (Comando Sur), con el objetivo de  avanzar en lo que llama “la planificación estratégica para acabar con el régimen” de Maduro.

Para completar esta suerte de Operación Súplica, el representante de Guaidó en Washington, Carlos Vecchio, solicitó oficialmente un encuentro con los jefes militares del Comando Sur “para trabajar en una cooperación técnica conjunta, necesaria”, según el propio Vecchio, “para restablecer la democracia en Venezuela y acabar con el sufrimiento del pueblo venezolano”.

Lo cierto es que ya antes del pedido de Vecchio y Guaidó, el Comando Sur se había invitado solo. Días antes de las palabras de Guaidó y Vecchio, el almirante del Comando Sur, Craig Faller, expresó su deseo de reunirse con la delegación del líder opositor “para restaurar el orden constitucional en el país”.

“Juan Guaidó me pide comunicarle que el gobierno interino agradece y recibe el apoyo de EEUU y confirmarle nuestra disposición para comenzar las conversaciones respectivas a la cooperación que ha sido ofrecida por su comando (…) acogemos con beneplácito la planificación estratégica y operativa”, señala la carta enviada por Vecchio a Faller.

El gobierno de Venezuela respondió en duros términos el llamado de Guaidó a la invasión.  “Hemos rechazado, leído, un adefesio, una carta que manda uno de los golpistas que hoy se alberga y se esconde en Washington, donde pide la intervención militar en Venezuela. ¿En nombre de quién? En nombre de un grupo de golpistas que ejecutan acciones terroristas para crear la zozobra, la desestabilización contra nuestra patria, afectando a toda la población”, dijo la vicepresidenta de Venezuela Delcy Rodríguez.

Llamado a la Unión Europea

En plan de pedir ayuda a todos los representantes de los países que reconocieron su insólita autoinvestidura, Guaidó también hizo un llamado a la Unión Europea (UE) para que apruebe nuevas sanciones contra el gobierno de Venezuela.

“Instamos a la Unión Europea a ampliar las sanciones hacia el régimen como medida de presión para lograr una solución a la crisis”, señaló el autoproclamado presidente encargado de Venezuela.

“Agradecemos el respaldo que hemos recibido de la UE e insistimos en la necesidad de seguir presionando para que se abra el canal humanitario a fin de atender la emergencia humanitaria compleja que sufre nuestro país”, agregó Guaidó, al tiempo que propuso a la UE a sumarse a la hoja de ruta planteada por el Grupo de Lima.

“Es momento de que todos los que queremos una solución a la crisis que vive Venezuela unamos nuestros esfuerzos en uno. Llamamos a la Unión Europea a sumarse a la hoja de ruta del Grupo de Lima y la Asamblea Nacional de Venezuela, con el cese de la usurpación como vía para lograr elecciones libres”, escribió Guaidó.

Reunión de Pompeo con Lavrov en Rusia

El secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, volvió a proferir lo que se denomina una falacia lógica, es decir un enunciado autocontradictorio y falso, una forma de violencia simbólica. Opinó sobre asuntos internos soberanos de Venezuela y Rusia en un descarado acto de injerencia y, acto seguido, condenó la injerencia.

Pompeo reiteró que “es hora de que el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, abandone el poder”. Lo dijo ante su par ruso, el canciller Serguéi Lavrov, en una conferencia conjunta que dieron luego de su reunión privada que tuvo lugar este martes 14 en Sochi, Rusia. “Estados Unidos y más de 50 países consideran que ha llegado la hora de que Maduro deje el poder”, dijo Pompeo.

Pompeo consideró que Maduro debe renunciar para que “termine el sufrimiento del pueblo venezolano” y aseguró que Washington se opone a que cualquier país se involucre en Venezuela. “Esperamos que el apoyo ruso a Maduro se termine”, señaló, al tiempo que denunció que “Rusia tiene intereses económicos y energéticos en el país caribeño”.

El secretario de Estado de EEUU señaló, incluso, que su país desea que sean “los propios venezolanos los que elijan a sus dirigentes”.

Por su parte, Lavrov señaló: “No se puede instaurar una democracia por la fuerza”. El canciller ruso volvió a rechazar una posible intervención militar de EEUU a Venezuela. Una acción, que “nada tiene que ver que con la democracia”.

Pocos opositores salen a manifestar a las calles

“Es muy sabroso quejarse desde el teléfono, desde las redes sociales, o esperar que salga el vecino (…), quejarse con el vecino tomándose un café”, dice a la AFP Xachat Mujica, diseñadora de moda de 32 años que se declara dispuesta a “seguir en la calle” para protestar contra el gobierno de Maduro. Sus declaraciones forman parte de una crónica publicada el 13 de mayo en El Heraldo de Colombia sobre las flojas convocatorias de los golpistas. El descontento, dice Xachat, “hay que demostrarlo en la calle”.

“Tenemos miedo por la represión, pero no podemos quedarnos en la casa (…). Yo esperaba ver a más gente”, comentó por su parte Melquíades Rosales, comerciante de 42 años, quien llevaba una bandera de Venezuela en la que el negro sustituía los tradicionales colores amarillo, azul y rojo como señal de luto.

“Ellos tienen las armas, nosotros tenemos la protesta”, expresó María Eugenia Escalona, una urbanista que cargaba un cartel con una imagen de Guaidó que imitaba la famosa pintura “La Libertad guiando al pueblo”, de Eugene Delacroix.

“Votamos por la Asamblea Nacional, es el único poder legítimo, y quieren desmantelarla”, añadió María Eugenia.

“Vine en apoyo de los diputados. Él sólo (por Guaidó) no puede. La gente tiene que estar en la calle», dijo Deisy Montilla, de 69 años.

Una decena de manifestantes, en tanto, sostenía dos enormes banderas de Venezuela y Estados Unidos juntas, señala la nota de El Heraldo. “Uno de ellos portaba un cartel con el número 187, en referencia a un artículo de la Constitución que puede autorizar una misión militar extranjera en Venezuela, que muchos piden a Guaidó invocar”, agrega la nota del diario colombiano.

Los chavistas yanquis no entregan la embajada en Washington

La Policía de EEUU irrumpió este lunes 13 en la embajada venezolana, en la que entregaron un documento de desalojo a los activistas que tomaron el edificio desde mediados de abril para impedir la usurpación de Carlos Vecchio, “representante” del opositor Juan Guaidó, a quien los militantes consideran ilegítimo.

Los ocupantes son militantes estadounidenses contra la injerencia de EEUU en Venezuela. Apoyan la democracia y la autodeterminación del pueblo venezolano. Y las legítimas autoridades encabezadas por Maduro. La policía de Washington los acosa y amenaza con sacarlos por la fuerza.

Pese a que los agentes se retiraron inmediatamente y el Colectivo de Protectores de la Embajada, como se denomina el grupo de activistas, permanece dentro de la sede diplomática venezolana, este hecho fue reseñado en las redes sociales.

Los manifestantes dentro y fuera del edificio rechazaron la agresión por ser una violación a la Convención de Viena, al tiempo que aseguraron que la entrega ilegal de la embajada a dirigentes de la oposición venezolana forma parte del golpe de Estado continuado contra el Gobierno constitucional de Nicolás Maduro.

Según el artículo 22 de la Convención de Viena, los locales de la misión diplomática, como la venezolana, no pueden ser penetrados por agentes del Estado receptor sin el consentimiento del jefe de la misión, por lo que sólo podrían entrar en la embajada si tuvieran la autorización de los representantes diplomáticos de Venezuela en el país.

Los únicos que actualmente tienen esa autorización por parte del gobierno venezolano son los activistas del Colectivo de Protección de la embajada de Venezuela en Washington.

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