Una población amaneció un día sin gatos en ninguna parte y resulta que estaban todos, gatos, gatas y gatitos, reunidos en asamblea definiendo una serie de reclamos. El principal, estar cansados del uso peyorativo que hacen los humanos de la palabra gato, especialmente cuando es empleado contra sujetos oscuros (¡que incluye a presidentes!). “¡Nos negamos a cargar con mala fama!”, protestan los felinos del relato que escribió Laura Vilche, periodista, docente y escritora rosarina. El cuento se llama Gato enojado no caza ratones, y está muy bien acompañado por los dibujos de Josefina Preumayr, diseñadora gráfica y dibujante que nació y estudió en Rosario aunque actualmente vive en Berlín.

Además, Gato enojado no caza ratones es el primer título de la serie Tarumba que acaba de lanzar la editorial Libros Silvestres, con bombos y platillos, en la Feria del Libro Rosario 2019 y a partir de este sábado, en kioscos de diarios y revistas, junto a este semanario que está cumpliendo dos décadas de periodismo autogestionado y empieza los festejos ampliando a la familia lectora.

“Muchas veces se descalifica en el nombre de los animales. A una persona le podés decir yegua, vaca, le podés decir tortuga o gato y siempre lo estás diciendo de una forma descalificadora, por eso estos gatos se reúnen, porque me parece la mejor forma de plantear reivindicaciones”, comenta Vilche sobre el cuento y agrega: “La palabra gato también sirve para descalificar a las mujeres y eso es parte del cuento. Las gatas del cuento están enojadísimas, porque los hombres machos quieren ofender a algunas mujeres con el mote de gato”.

De todos modos, la autora, aclara: “Por ahí puede parecer que este cuento es oportunista a ciertos usos del presente, pero no. El título gato enojado no caza ratones hace alusión también a una frase tradicional que es gato con guantes no caza ratones, a mí me gusta mucho jugar con el arcaísmo de las frases y de la historia de cada una. Por ejemplo –explica Vilche– también te encontrás con el gato pardo y el gato encerrado, frase que se usaba en el Siglo de Oro español, por eso podríamos decir que este cuento está atravesado por muchas historias, del pasado y del presente, como todo relato que puede ser leído tanto por adultos como por niños”.

De esta manera, Gato enojado no caza ratones deja inaugurada una serie de relatos super cancheros, desprejuiciados, provocadores, divertidos e incorrectos escritos e ilustrados por artistas locales, destinados a niñas y niños de cero a noventa y nueve mil años. Cada mes, un libro diferente que podrá ser adquirido, de manera opcional, junto a el eslabón. Vale aclarar, que el arte de la colección y su puesta estética fue realizada por Libros Silvestres junto a Cris Rosenberg y Vicky Gómez Hernández, responsables del Taller Capitana. Además, para continuar con la propuesta lúdica e interactiva de la editorial, los libros se distribuyen montados sobre un soporte especial que contiene sorpresas para jugar en casa.

“Buscamos y elegimos textos que problematizan o ponen en entredicho cuestiones actuales, como la discriminación, la sexualidad, el consumismo, el deterioro del planeta, el uso de la tecnología o los roles sociales, a través de la literatura. No obstante, evitando toda intención moralizante”, afirmó Carolina Musa, directora del sello de literatura infantil y juvenil de la ciudad.

Sobre el contenido de los relatos, Musa advierte que “la literatura es, en primer lugar, forma. Y aunque implica una búsqueda y un ejercicio de autonomía, nunca provee soluciones acabadas, porque cuando lo hace… no funcionan”. De yapa, la impulsora de la colección, adelantó el próximo título tarumbero: Gerarda, La mutante, de Cristian Molina, con ilustraciones de Diego Rolle. Mientras lo esperamos, acompañamos la huelga gatuna, ¡y que gocen los ratones!

 

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