Un “arrepentido” apuntó a Alejandro Druetta, ex jefe de Contrainteligencia y antidrogas de la Policía de Investigaciones como “el jefe” de una banda que vendía estupefacientes y hacía operativos con datos de los propios narcos.

El comisario retirado Alejandro Druetta, ex jefe de Contrainteligencia de la Policía de Investigaciones (PDI) y con paso por la ex Drogas Peligrosas, fue apuntado por un imputado “arrepentido” como “el jefe” de una organización que comercializaba drogas a través del narco Ignacio Actis Caporales, alias Ojitos o Nacho.

Quien, a la vez, le “marcaba” vendedores para realizar operativos “positivos” que acrecentaban su prestigio en la fuerza de seguridad, mecanismo que empleaba con otros presuntos narco a quienes, en ocasiones, “embagayaba” (en la jerga, plantar la droga).

Druetta se negó a declarar este jueves ante el juez federal Marcelo Bailaque, quien a instancias del fiscal federal Claudio Kishimoto y de la Procunar (Procuraduría contra el Narcotráfico) lo indagó como presunto organizador de una asociación ilícita cuya jefatura compartía con otro policía, Juan Ángel Tiburón Delmastro.

Tibu fue condenado el año pasado a 6 años y 6 meses de prisión como cómplice y encubridor de la banda narco Los Monos. En 2016 había recibido otra sentencia, por “habilitar” telefónicamente a uno de los jefes de esa organización, Ramón Machuca –alias Monchi Cantero- a tirotear un presunto búnker de venta de drogas que competía con el suyo. Como consecuencia del ataque fue asesinada la adolescente Lourdes Cantero, por cuyo homicidio también fue condenado Machuca en calidad de instigador.  

“El jefe”

Según el dictamen fiscal para solicitar la detención e indagatoria de Druetta, un imputado que adhirió al régimen del arrepentido declaró el organizador de la banda era el comisario antinarcóticos.

“…El jefe era Alejandro Druetta, era él quien entregaba la droga y decía muchas veces a quien le tenían que vender la droga”, dijo ante los fiscales.

El 28 de septiembre pasado agregó que el comisario “también pedía que le entreguen a gente que les compraba, para él después detenerlos y con esos procedimientos ir ascendiendo en su carrera policial”.

Además, en cuanto a la forma de actuar, indicó que “Druetta sacó de su auto una bolsa con troqueles de LSD, y le dijo al declarante y a un amigo que estaba con él que tenía 500 troqueles, que tenían la forma de una bicicleta. Él quería 20 pesos por cada troquel. A los tres días le mandó un mensaje, y se volvieron a juntar”.

Sigue el “arrepentido” sobre el modus operandi del jefe policial: “El declarante llevo $500 y todos los troqueles que le había dado, como un acto de buena fe. El amigo del declarante le dijo a Druetta que tenía una amiga que tenía un contacto de alguien que le iba a comprar doscientos troqueles y que le iban a poder pagar casi todo. Ante esto, Druetta les consultó dónde y cuándo iba a ser la transacción, y que él se quedaba con el dinero de la venta y el declarante y su amigo con el restante del LSD”.

La transacción se hizo en el Parque España. Según el expediente, “el declarante y su amigo entregaban a Druetta el procedimiento y marcaban al adquirente del LSD. Ese procedimiento salió en televisión, como «Droga sintética en el parque España, encuentran a un joven con dosis de LSD »”.

Según el arrepentido, a la noche el comisario pasó a buscar la plata por lo de su amigo y “después de este hecho la relación entre el declarante y Druetta continuó”, dijo el 16 de mayo del año pasado.

Considerables ganancias

De acuerdo al dictamen, “la actividad ilícita habría generado en aquel entonces considerables ganancias para la organización, que se traducían en la percepción mensual de aproximadamente 18.000 pesos, como así también en un pago que ascendió en una oportunidad a 100.000 pesos”.

A la vez, los procedimientos entregados posibilitaron que “Druetta y Delmastro –como miembros de la Policía de la Provincia de Santa Fe- se consolidaran falsamente en la función policial y continuaran ascendiendo en la cadena de jerarquías de la fuerza de seguridad”.

Tras su paso por la ex Drogas de Rosario, Druetta fue como jefe de esa misma brigada a Villa Constitución. De allí pasó a la Departamental VII con asiento en Venado Tuerto, donde entre otras proezas detuvo al narco Andrés Vasco Ascaíni con un kilo de cocaína que, según la prueba de laboratorio, era en su mayoría “azúcar”.

Cuando Maximiliano Pullaro asumió a fines de 2015 como ministro de Seguridad del gobernador Miguel Lifschitz, Druetta regresó a Rosario para instalarse en Contrainteligencia de la PDI y hombre de confianza del funcionario.

Hasta que en agosto pasado el juez Bailaque lo llamó a declarar por confabular con Actis Caporales y Pullaro lo pasó a disponibilidad. El jefe antinarcóticos estaba sucio.

Embagayar

Los fiscales que desde el año pasado investigan al comisario detectaron cinco causas en las que Druetta y Delmastro realizaron operativos antinarcóticos falseando –según creen- el origen de la información que los motivó.

En las actas hacían constar que habían recibido una denuncia anónima a la Brigada o que se habían topado con un delito en flagrancia, pero en realidad se trataba de detenciones “marcadas”, presume el Ministerio Público Fiscal.

Uno de esos casos es el de Pablo Andrés Castelau, a quien se le inició una causa por drogas en 2008. Según las constancias policiales, Druetta y Delmastro lo vieron la noche del 10 de mayo de ese año en Mitre al 4500 bajando de un Fiat Siena con una mochila y actitud sospechosa.

“Busca rápidamente la oscuridad de la sombra de un árbol, lugar donde comienza a hablar por un teléfono o Nextel que tiene en su mano, actitud que nos llama la atención, por lo que decidimos identificarlo”, hicieron constar los policías en el acta de procedimiento.

Druetta cuenta una dura detención del malhechor: “Le doy la voz de alto, el masculino queda totalmente sorprendido y sin decir palabra alguna, comienza a irse hacia atrás, con toda la intención de salir a la carrera, de inmediato lo tomo de un brazo, para que no escape y este comienza a arrojarme patadas y golpes de puño, en ese momento comienza un feroz forcejeo, él para escapar y el suscripto para retenerlo, me supera ampliamente en físico y fuerza, logra zafarse, y vuelve a intentar salir corriendo por la acera”.

Pero la investigación determinó que Delmastro había llamado un día antes al presunto narco, aunque en la causa dijeron que no lo conocían previamente.

En su descargo, el imputado Castelau contó otra historia: “El día 10 de mayo de 2008 yo me dirijo a tomar un remis, aproximadamente entre las 19 y 20 horas a la remiseria en Buenos Aires para venir a Rosario, ya que me ordenó Fabián Felice que tenía que venir, ya que yo tenía una deuda con él… La condición era que se la tenía que entregar a Lisandro, acá en Rosario, que vive en Mitre”.

El hombre llegó a Rosario y fue hasta Mitre al 4500. “Me bajo en la puerta de la casa con la mochila, camino hasta la vereda, estoy llegando a la puerta y en ese momento siento a dos personas, que sin identificación y a los gritos me dicen que me quede quieto”.

Y sigue: “Se acerca (uno de ellos) al remís por la parte de adelante, abre la puerta, se sienta y saca una bolsa con pastillas y me dice que las coloque en algún lugar del remís si quería zafar. Yo ahí le digo que no toco nada, que eso no es mío, y él mismo abre la mochila y la mete adentro, cierra la mochila, se baja y le dice al compañero que vaya a buscar dos testigos”.

De acuerdo al trabajo de los fiscales, del análisis del registro de llamadas del teléfono de Castelau “se logró establecer que 24 horas antes de ser aprehendido se comunicaron con él desde el abonado n° 341-400-0838 (radio ID n° 606*5967) y que el titular –y usuario- de esa línea era, ni más ni menos, Juan Ángel Delmastro”.

La Cámara Federal de Casación Penal declaró nula la detención y los actos procesales siguientes al entender que habían sido irregulares, y advirtió sobre los procedimientos de los policías santafesinos.

Tres o cuatro lucas

El imputado “arrepentido” terminó por destapar la olla. “Druetta dijo que su jefe le estaba pidiendo laburo, y necesitaba hacer un procedimiento. Fue ahí que el declarante se enteró que iba a haber una fiesta electrónica y un chico iba a venir de Buenos Aires con droga. Le dieron el dato a Druetta y el sujeto es detenido en calle Mitre y Uriburu con Ketamina y éxtasis”, testimonió.

Además, reveló que un presunto narco “tenía que pagar a la Brigada (Drogas Peligrosas) tres o cuatro lucas por mes, que en esos momentos la manejaban Druetta y Delmstro. (El narco) debía plata, por eso Druetta dijo que lo iban a ‘embagayar’”.

El imputado agregó que los policía “estaban pidiendo un positivo… pedían que entregue a alguien” y el vendedor de drogas “comentó que sabía que una persona que venía de Buenos Aires iba a venir en colectivo a Rosario con diversas drogas sintéticas”.

Así fue que los dos policías, con el narco y el imputado ahorra arrepentido, fueron a buscar a la Terminal de Ómnibus en un Renault 12. Como no llegaba, le pidieron al T. (el narco) que lo llamara. Pero no pudo comunicarse.

“Ante esto, Delmastro le dijo «llámalo de mi radio, a ver si te atiende»”, declaró el arrepentido. Ese fue el llamado que quedó registrado en el teléfono de Castelau 24 horas antes del procedimiento en el que fue detenido.

“Al otro día T. le avisa a Druetta que se había comunicado con el flaco de Buenos Aires y le dijo que estaba viajando para Rosario y que iba a un domicilio en calle Mitre al 4500. Druetta y Delmastro, apenas les avisó, se instalaron en la zona para cortarlo”. Lo que siguió tiene dos versiones, como se vio antes.

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