La Selección perdió 2 a 0 ante Brasil por las semifinales de la Copa América, en el Mineirao de Belo Horizonte, y quedó eliminada. La Albiceleste fue más, pero los palos favorecieron al local, que el domingo jugará la final. Gabriel Jesus y Roberto Firmino, uno en cada tiempo, anotaron para dejar el triunfo en casa. 

Brasil cambió jogo bonito por palo bonito, y eso le bastó para dejar en el camino a su eterno rival. Argentina fue más, pero le faltó demostrarlo en el marcador. Una vez el palo y otra el travesaño, estuvieron del lado del anfitrión del certamen.

Contra los pronósticos, Argentina le jugó de igual a igual al dueño de casa y favorito a quedarse con la llave. Y se fue al descanso en desventaja por esas cosas que caracterizan al fútbol como dinámica de lo impensado.

Es que Brasil apenas le llegó con peligro una sola vez a Franco Armani, y éste la tuvo que ir a buscar al fondo de la red. Sí hay que reconocer que fue a través de una hermosa jugada, como las que acostumbra a mostrar el conjunto de Tité: Dani Alvez la comandó desparramando a dos marcas, y la selló Gabriel Jesus a los 19’.

Pero la albiceleste, lejos de decaer, creció. Se adelantó unos metros y le cascoteó el rancho a Alisson. Sergio Agüero cabeceó al palo y nadie la pudo empujar en el rebote; el propio Kun después no supo sacarle provecho a una gran jugada de Lionel Messi; y un fuertísimo remate lejano de Leandro Paredes, fueron las más claras para los de Lionel Scaloni.

Como Juan Foyth anuló a Everton, el más desequilibrante de los de arriba en este certamen, el DT brasileño lo reemplazó por Willan en el inicio del complemento, ya que además su equipo había perdido el manejo de la pelota. De todas maneras, en esos primeros minutos, Argentina siguió inclinando la cancha a su favor, y pudo llegar a la igualdad si no fuese por el defectuoso disparo de Rodrigo De Paul, con el arco de frente.

Para ratificar esa superioridad, Messi –que la siguió rompiendo como en la primera parte– estrelló un derechazo en el palo. En la misma jugada la metió a área con un buscapié, pero la pelota atravesó el largo del arco sin que nadie alcance a empujarla.

Jugado al ataque, Argentina descuidó el fondo. Eso, sumado a la floja marca de Germán Pezzella contra el lesionado Jesus, le permitió a Brasil estirar la ventaja a través de Roberto Firmino, que sólo debió empujarla, a los 71’. El banco de suplentes y los jugadores reclamaron una falta contra Agüero en el nacimiento de la contra brasileña, pero el árbitro Roddy Zambrano y sus colegas del VAR hicieron caso omiso.

Argentina y Brasil protagonizaron un partidazo, porque las diferencias entre el equipo en formación y el consolidado no se notaron, ya que el duelo tomó las características típicas de los clásicos, que son partidos apartes.

A los de Scaloni –que se quedaron en las puertas de alcanzar la tercera final consecutiva– les quedará el consuelo de luchar por el tercer puesto, el próximo sábado a las 16, contra el perdedor de la semi entre Chile y Perú. Al ganador lo espera Brasil, al día siguiente.

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