La medida del gobierno que prorroga el beneficio previsional para las amas de casa contiene una letra chica que deja afuera a miles de mujeres. Dirigentes analizan los alcances y restricciones de una moratoria con olor a trampa.

El 26 de junio pasado el gobierno nacional, mediante la Agencia Nacional de Seguridad Social (Anses), informó una nueva prórroga al plan de moratoria previsional para las mujeres, más conocida como “jubilaciones de amas de casa”, que vencía el próximo 23 de julio. Esta vez, a diferencia de la primer prórroga de 2016, la comunicación oficial fue engañosa ya que posee restricciones que en la práctica impedirán a miles de argentinas el acceso a la misma. Analía Villalba, miembro de la Mesa Nacional de la Asociación del Personal de los Organismos de Previsión Social (Apops), en diálogo con El Eslabón, subrayó la letra chica que pasó por alto el gobierno. Para Rita Colli, secretaria general del Sindicato de Amas de Casa de Rosario, “se podría haber ampliado la fecha de corte para la compra de años”.

La trampa

En esta nueva etapa, y debido a que se ha prorrogado y no modificado por ley, el año tope sigue siendo el 2003, impidiendo el acceso a miles de mujeres que cumplen entre 60 y 65 años hasta el 2022. Especialistas en el tema aseguran que prorrogar el programa sin actualizar esa fecha de corte para “comprar” años es una trampa que impide el acceso a ese derecho, dado que el contribuyente tiene que hacer aportes voluntarios desde esa fecha hasta el momento de jubilarse.

“Ésta disposición de ampliar la moratoria tres años más es una prórroga engañosa porque la gente que no tiene ningún aporte no estarían en condiciones de jubilarse si no tienen al menos cuatro años de aportes. La moratoria permite comprar años hasta el  2003 y lo que estamos pidiendo es que se modifique la ley. Para eso tiene que abrirse la discusión en Diputados y modificarse la ley, sino termina siendo pan para hoy y hambre para mañana” sostuvo Villalba.

“Termina siendo perverso, con la ley de Reparación histórica se creó la Puam (Pensión Universal para el Adulto Mayor), que no exige aportes pero sí una edad que para las mujeres por ejemplo es de 65 años, extendiendo cinco años la posibilidad de acceder a una pensión. Ahí entran en juego las restricciones como la evaluación socio-económica que reduce aún más la posibilidad de acceder. Por eso se habla de que es una pensión graciable, de hecho los organismos de seguridad social que antes dependiamos del Ministerio de Trabajo, hoy degradado a Secretaria, otorgamos prestaciones que han ido moviéndose hacia una línea de acción social, de hecho hemos absorbido un montón de trámites que antes se realizaban en las oficinas de Desarrollo Social. 

“Hay que deconstruir el discurso perverso de que «que se jubilan y nunca aportaron», la moratoria en realidad es la posibilidad de comprar años de aporte para tener el derecho a una jubilación. Son trabajadores que el aporte lo hacen igual, porque se les descuenta de la jubilación una cuota que es para pagar eso que no aportaron antes. No es una comodidad no haberlos tenido; de alguna forma el Estado no se hizo responsable de garantizar que todos y todas las trabajadores posean los derechos sociales”.

El fantasma de las AFJP

Villalba se refirió al actual funcionamiento de la Administración Nacional de la Seguridad Social, la cual antes dependía del Ministerio de Trabajo de la Nación, y los impedimentos con los que día a día se encuentran los trabajadores al momento de realizar sus tareas. Desde caídas totales del sistema operativo hasta cambios imprevistos, y mal informados, son algunos de los obstáculos que diariamente enfrentan las y los trabajadores de Ansés. “La concepción que tenemos desde Ansés es que la jubilación debe regirse por un sistema solidario, donde el que aporta hoy permite que el jubilado cobre y, después, cuando se jubile, habrá otros que aporten. El sistema era totalmente sustentable a partir del fondo de garantías de sustentabilidad, el cual hoy posee un 60 por ciento menos de fondos porque lo han denigrado.Tenemos la presunción que en este organismo va a pasar algo parecido a lo que pasó en los 90. A partir de la ley de reparación histórica se permitió nuevamente la venta de acciones al mejor postor y hoy el fondo de garantías, por ejemplo, tiene un 60 por ciento de los fondos que tenía cuando fue creado”, puntualizó Villalba.

Además, cabe remarcar que debido a la situación económica actual, también han cambiado las pretensiones de la ciudadanía. “En el último tiempo la gente no consigue turnos para hacer trámites porque se agotan con quienes piden créditos. Créditos que antes se otorgaban para hacer un viajecito, reparar la casa o adquirir algún bien, hoy son solicitados para pagar deudas de tarjetas de crédito, boletas de servicios y encima con una tasa del 50 por ciento a cinco años. La jubilación mínima no cubre siquiera la canasta básica”,  concluyó Villalba.

El sindicato siempre al frente

El programa al que se lo conoce como “jubilaciones para amas de casa”, nació en 2005 y fue convertido en ley en 2014, previendo el acceso a una jubilación a aquellas personas que desde los 18 años no hubieran presentado aportes oficiales. Previamente, desde los años 80, el Sindicato de Amas de Casa de la República Argentina (Sacra) iniciaba el arduo camino de lograr que el trabajo de las mujeres puertas adentro de sus casas sea reconocido y asalariado.

Rita Colli, secretaria general de Sacra en Rosario, se manifestó a favor de la resolución nacional, aunque explicó cuáles son las luchas que sostienen desde el sindicato y el porqué esta resolución tiene algo positivo. “La propia ley de 2014 ya fue prorrogada una vez por Macri y ahora lo vuelve a hacer remitiéndose al texto de la propia ley. Para nosotras como gremio, estamos seguras que se podría haber mejorado un montón, de hecho por decreto podría haber ampliado la fecha de corte para la compra de años. Pero la ley en sí ya tiene restricciones, y el hecho de que se haya extendido ya tiene algo bueno, aunque puedan acceder poquitas mujeres, es mejor que nada”, consideró Colli, y añadió: “Tenemos que tener una postura proactiva, porque hace 36 años que venimos planteando un régimen jubilatorio definitivo y por supuesto seguimos trabajando en ello. En ese sentido, proponemos que se cree el monotributo de amas de casas como existe el promovido o social, algo manejable que no les genere endeudamiento a las mujeres, hasta el día que se legisle el salario como planteaba Evita”.

Si bien es un hecho que la resolución anunciada es engañosa y limita enormemente las posibilidades de acceder la jubilación desde el sindicato destacan la necesidad de celebrar los pequeños logros y la continuidad de las luchas que llevan adelante desde hace décadas. ”Efectivamente, no es todo lo bueno que podria ser porque deja afuera a muchas mujeres, siempre va a quedar afuera un segmento, pero al menos debería prorrogarse la compra de aportes por otros diez años, algo que claramente este gobierno no quiere. Para lo único que Ansés da turnos es para que te endeudes con créditos pero no para acceder a la jubilación. Siempre ponen trabas, para conseguir turnos tenés que ingresar a la página web de madrugada”, señaló.

Conquistar la agenda mediática

“Hoy el tema está en la agenda y realmente estamos muy expectantes porque con la visibilidad y la adhesión de algunos sectores, y ante la posibilidad de un cambio de gobierno como entendemos y esperamos que vaya a suceder, va a ser más fácil que el próximo Ejecutivo Nacional ponga en marcha las modificaciones que le están haciendo falta a la ley. La cuestión técnica va a requerir que las mujeres tengan años aportados después de 2003 y ahí reside la perversidad de este gobierno. Por eso, desde el gremio estamos alentando a las mujeres a que se inscriban en el monotributo social para que al llegar a la edad requerida y contando con la ley del dos por uno, puedan acceder a comenzar los trámites para obtener su jubilación”, finalizó Colli.

Medio millón afuera

El Centro de Economía Política (Cepa) realizó un estudio en el cual se puede observar que casi 500 mil mujeres de entre 55 y 59 años no podrán acceder a una jubilación debido a que al no extenderse el plazo límite fijado en 2003 se limita temporalmente la oportunidad de declarar deuda por aportes, o sea la posibilidad de comprar años.

La extensión por tres años, a través de la Resolución 158/2019, le exige a una persona de 60 años contar con al menos cuatro años de aportes desde 2003. Además, limita la compra de años a 26. Teniendo en cuenta que en nuestro país la posibilidad de que una mujer mayor de 50 años consiga un empleo formal, en blanco y con aportes es prácticamente nula, resulta un hecho que las amas de casa ya no podrán obtener el beneficio.

“Es un engaño electoral”

Alejandra Fedele, referente de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (Ctep) en Rosario se refirió a la situación que hoy viven las mujeres organizadas en la economía popular y cómo impacta ésta resolución en la posibilidad de proyectar un futuro

 “La situación de los compañeros y compañeras es terrible, viven el dia a dia sin ninguna posibilidad de pensar a futuro y si a eso le sumamos que tampoco podrán jubilarse porque no cuentan con trabajos, la situación se vuelve desesperante”, describió Fedele. 

En sentido, agregó que son decenas de mujeres las que la llaman para entender cómo funciona la moratoria y aún son muy pocas las que llegan a comprender. “Con esta resolución netamente electoral lo único que hace Macri es dar un nuevo manotazo de ahogado, jugando con la esperanza y necesidad de quienes se encuentran en estas situaciones. Para cuando la mayoría de las mujeres lleguen a comprender que la prórroga es un engaño y que no van a poder acceder a su jubilación, las elecciones ya habrán pasado”.

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